Chipre, el desastre europeo

Sígueme en Twitter: @jmiroardevol Si alguna cosa se podía hacer peor, los responsables de la Unión Europea han demostrado que es…

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Si alguna cosa se podía hacer peor, los responsables de la Unión Europea han demostrado que están sobradamente capacitados para hacerlo. La señora Merkel y sus aliados del norte, y esto no es demagogia sino simple descripción, han adoptado una medida absurda sobre Chipre que tiene y va a tener todavía más en el futuro repercusiones extraordinarias. Para financiar una ridícula cantidad, diez mil millones de euros, han actuado como un elefante en una exposición de cristal de Murano. De una sola tacada se han cargado, primero, la garantía que la propia Unión había establecido sobre los depósitos bancarios. Estos eran un producto absolutamente seguro hasta los cien mil euros porque la Unión Europea así se comprometió y obligó a los estados miembros a ejecutar esta medida. Ahora, este mecanismo, que sobre todo está dirigido a los pequeños ahorradores, se ha declarado un producto volátil, altamente peligroso y que, además, puede tener, como en el caso de Chipre, una fiscalidad importante. También se han cargado, antes de que naciese, el proceso de unión bancaria europea, que, sea dicho de paso, nunca había sido visto con buenos ojos por la propia Merkel. Han dinamitado la ya maltrecha democracia. De qué sirve votar, tener gobiernos, si se puede adoptar una medida tan sensible en una noche de mala luna por parte de unos señores a los que ningún chipriota ha votado excepto el primer ministro.

La incapacidad de nuestros vecinos del norte, pero sobre todo de Alemania, que es el país hegemónico, de entender la situación económica, pero también social y política del resto de Europa les inhabilita. Pero no se trata de Alemania como tal y de los alemanes. Se trata de quienes gobiernan actualmente aquel país, porque desde el fin de la Segunda Guerra Mundial estos mismos alemanes demostraron una capacidad extraordinaria para coliderar la reconstrucción europea. Hoy, de la mano de la señora Merkel y su gobierno con los liberales, este capacidad se ha esfumado. Y qué decir del gobierno de la propia Unión Europea: pues que no existe. Lo que hay es un entramado de intereses de algunos estados y de los bancos. Porque hay que decir que los primeros que han saludado con palmas y vítores esta medida han sido los bancos alemanes. ¿Por qué? Porque ellos tienen repartidos a espuertas por media Europa préstamos que concedieron en momentos de alegría y ellos son los que han de recuperarlo.

Ésta es también la causa de la dureza con Grecia, para garantizar que el sistema financiero alemán recupere lo que en su momento prestó, no importa a qué precio. Y esto no puede ser. Cierto que quienes nos hemos endeudado en exceso hemos de pagarlo. Pero, cierto también que esto ha de hacerse en condiciones para que no se hundan los países, que no se confirme la idea de que la Unión Europea es una terrible trampa en beneficio de unos pocos, porque entonces se habrá derrumbado la construcción más importante de los últimos 500 años en nuestro continente. La idea de que Chipre servía como una máquina de lavar dinero ruso es exacta, pero parte de estos fondos ya se han ido porque tienen mejores canales de información que los ciudadanos de a pie y también porque esto de ningún modo significa castigar al ciudadano. No se puede hacer pagar a justos por pecadores.

Ahora, la propia Unión Europea, dándose cuenta del brutal desaguisado, ha hecho una pequeña marcha atrás y ha pedido al gobierno chipriota, que en definitiva es quien apechuga con la situación, que exonere o establezca una determinada progresividad para los depósitos de cien mil euros. Es una demostración más de lo irresponsables que son: a las 48 horas de haber tomado una decisión ya empiezan a cambiarla porque empiezan a ser conscientes del desastre que han hecho. Tanto hablar desde el Gobierno de Europa y del Banco Central Europeo de los "Mercados" y ahora resulta que adoptan unas medidas que dicen que puede implantarse en Europa un "corralito" como en Argentina. Porque, además, y esto es particularmente grave, los chipriotas no tienen acceso a su dinero como mínimo hasta el jueves.

Pero, no acaban aquí las desgracias, porque si no existe una mayoría parlamentaria suficiente para aprobarlo el acuerdo no se cumplirá, el préstamo no se realizará y Chipre, que forma parte del sistema monetario de la Eurozona, quedará descolgado y quebrará como Estado. Claro que es muy pequeño para que tenga efectos directos, pero suficientemente grande para que multiplique la desconfianza de los mercados y entremos otra vez en un baile terrible. Realmente, resulta incomprensible que nos gobiernen este tipo de personas, por su insensibilidad social, por su capacidad de practicar la injusticia y por su absurda irracionalidad.

Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos

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