Cien años de anarquismo y sin pedir perdón

Cierto es que el anarquismo ha quedado reducido en España a la mínima expresión y prácticamente ha desaparecido del resto …

Forum Libertas

Cierto es que el anarquismo ha quedado reducido en España a la mínima expresión y prácticamente ha desaparecido del resto de Europa. Pero sus herederos, entre los que se encuentra el sindicato CGT, que ha convocado una huelga de autobuses contra la visita del Papa en Barcelona, deberían asumir su propia memoria histórica pidiendo perdón por los muchos crímenes cometidos.

El 30 y 31 de octubre de 1910 se creó la Confederación Federal del Trabajo que meses después se convertiría en CNT, Confederación Nacional del Trabajo. Su desarrollo en España fue extraordinario y no tiene equivalente en el resto de Europa. Posiblemente, la deseducación cívica para la vida política que caracteriza nuestro país hunde sus raíces no solo en el largo periodo de Franco, donde la ausencia de democracia imposibilitaba todo intento de participación, sino también en las tesis antipolíticas y contrarias a la participación electoral que desarrollaron los anarquistas a lo largo de su vida.

Cierto es que no puede reducirse el anarquismo a los asesinatos de sacerdotes, obispos y laicos católicos, a las patrullas de control y a las quemas de iglesias. Tiene, también, una dimensión sindical y cultural. Pero eso mismo se puede decir y con mucha más entidad del comunismo soviético y el nazismo, y no constituye excusa alguna para eludir la responsabilidad histórica del Gulag y los campos de exterminio. La CNT FAI es responsable de la destrucción de un patrimonio artístico y cultural irrecuperable. Sólo en Barcelona los retablos, situados linealmente uno junto a otro, ocuparían más de un kilómetro y medio de longitud. La mayoría de templos quedaron total o parcialmente destruidos. Hubo un intento sistemático de supresión física de la Iglesia católica. Las patrullas de control practicaron los paseíllos. En Barcelona, su feudo principal, controlaron la mayoría de checas, donde se torturaba y asesinaba impunemente. La carretera que conduce al Tibidabo aparecía cada mañana a lo largo de los primeros meses de guerra civil, con algunos muertos en sus cunetas. Antes de esto pusieron en marcha el terrorismo y el pistolerismo sindical, que lo pagaron empresarios y también otros trabajadores y dirigentes de la propia Generalitat.

Se dan razones pretendidamente historicista del por qué en la transición la CNT y la FAI no consiguieron relanzarse como otras organizaciones, como el PSOE o el propio Partido Comunista. Pero se olvidan de dos razones fundamentales. Primero, su tremenda historia negra(ENLACE)y segundo que todo aquel estropicio no vino acompañado después por una práctica política que hiciera olvidarlo. Fueron sólo un grupo de exiliados aferrados a su memoria, y algunos núcleos en el interior, que siguieron intentando justificar acciones sin justificación posible.

Pero ésta no es toda la historia. Hay otra más que cuentan innumerables testimonios de personas de la calle, como fue el paso masivo de responsables de la CNT FAI a Falange Española. Una historia incómoda que nunca ha tenido una indagación completa, y configura otra deriva de quienes nunca tuvieron estima por la democracia.

Su petición de perdón sigue pendiente.

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