Cinco años de guerra en Siria

Destrucción de ciudades enteras, muertes, heridos, enfermos, desolación, tristeza, violaciones, vejaciones de todo tipo, desaparecidos, hambre, gente sin hogar…

A young Syrian refugee looks on at the UN-run Zaatari camp, north east of the Jordanian capital Amman, on September 19, 2015. UN Humanitarian Chief Stephen O'Brien visited the Zaatari camp for talks with Jordanian officials on the refugee crisis. AFP PHOTO / KHALIL MAZRAAWI (Photo credit should read KHALIL MAZRAAWI/AFP/Getty Images)

Hace cinco años comenzó en Siria una guerra siniestra que está causando estragos allí y en todo el mundo.

Gran parte del mundo se dio cuenta tarde de lo que allí estaba sucediendo.

Otros se dieron cuenta y miraron para otro lado.

Otros dijeron que eso no iba con ellos.

Otros que como siempre, se quedaron expectantes, sentados en las butacas de la comodidad, dejando que pasara el mal ajeno.

Y otros lamentablemente llenaban y siguen llenando sus alforjas de inmensos caudales.

Caudales infectados de: traición, dolor, sangre y muerte.

Y mientras:

  • Destrucción de ciudades enteras, muertes, heridos, enfermos, desolación, tristeza, violaciones, vejaciones de todo tipo, desaparecidos, hambre, gente sin hogar, huidas masivas y refugiados muertos en el mar o viviendo en situaciones límite en muchas partes del mundo.

Porqué en estos sucesos hay siempre tantos intereses  personales:

  • ¿Por qué tanto egoísmo?
  • ¿Por qué tanto afán desmedido de poder?
  • ¿Por qué tanta funesta e inhumana crueldad?
  • ¿Por qué tanta mundanidad destructora encubierta?

Y me pregunto:

  • ¿Esto no se podría haber evitado?
  • ¿Ante estos casos no convendría otro tipo de actuaciones?
  • ¿No sería posible cambiar el afán desmedido por la guerra, por el afán de paz?
  • ¿No se podría cambiar el terror por la benevolencia?
  • ¿…Y el odio por el amor?
  • ¿Y las armas por la cordialidad?

El mundo hoy, por desgracia, es un lugar donde florece en abundancia la perversión y la malicia.

Un mundo lleno de mentiras y farsantes que buscan su propio bien, acosta: del débil, del desdichado, del miserable, del ingenuo…

El mundo hoy vive una “equilibrada” inestabilidad llena de inseguridad y de desafíos provocativos e insultantes.

El mundo hoy vive la guerra y a pie de guerra:

  • ¿Y la paz para cuándo?

Hoy más que nunca necesitamos que el Dios de la paz llegue a nosotros:

  • Y que inunde nuestros corazones del bálsamo:
  • De la ternura, del cariño, de la generosidad, de la solidaridad, de la comprensión y del amor.

No te detengas y coge tu arma, la arma pacificadora y amorosa:

  • De la verdad, de la justicia, de la libertad y del bien.
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