Cinco hechos que dibujan el actual escenario de la pena de muerte en Estados Unidos

Las ejecuciones y el apoyo a la pena de muerte se han reducido mucho este siglo; con la era Trump, la tendencia se invierte. Más de la mitad de estadounidenses blancos están a favor; hispanos y negros, menos. Seis de cada diez ciudadanos no creen que disuada a los delincuentes

La pena de muerte se ha reducido este siglo, pero se constata un repunte en los dos últimos años del porcentaje de estadounidenses que la aprueban La pena de muerte se ha reducido este siglo, pero se constata un repunte en los dos últimos años del porcentaje de estadounidenses que la aprueban

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un firme defensor de la pena de muerte. El pasado mes de marzo, insistía en imponerla contra los narcotraficantes, a pesar de que la medida cuenta con poco apoyo en el Congreso. Dos meses más tarde, hacía lo propio contra quienes maten a policías, rescatando una idea que planteó durante su campaña electoral.

En cualquier caso, influidos o no por su presidente, los estadounidenses son ahora más partidarios de aplicar la pena capital que hace dos años. Más de la mitad de los blancos están a favor, mientras hispanos y negros lo están en menor medida. Además, seis de cada diez norteamericanos no creen que la pena capital disuada a las personas de cometer delitos graves.

Estas son algunas de las conclusiones del informe ‘5 facts about the death penalti’ (‘5 hechos sobre la pena de muerte’), publicado por el Pew Research Center el pasado 27 de junio, donde se constata “un repunte en la proporción de estadounidenses que favorecen la pena capital para los condenados por asesinato”, dice el estudio.

Así, aunque en todo este siglo las ejecuciones y el apoyo a la pena de muerte se han reducido considerablemente, con la era Trump esta tendencia se está invirtiendo.

Trump no parece dispuesto a poner freno a la pena de muerte

Trump no parece dispuesto a poner freno a la pena de muerte

Para ilustrar esta afirmación, el estudio constata cinco hechos que dibujan el actual escenario de la pena de muerte en Estados Unidos.

1. Las ejecuciones, en caída en el siglo XXI

“A largo plazo, el apoyo público a la pena de muerte ha disminuido significativamente, al igual que el número de ejecuciones en los Estados Unidos”, dice el estudio.

“La cantidad anual de ejecuciones en los Estados Unidos alcanzó su punto máximo en 98 en 1999 y ha disminuido considerablemente en los años posteriores”, añade.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, el año pasado, “23 reclusos fueron ejecutados”, con lo que la tendencia que dibujaba el gráfico hasta 2017, cuando la pena se aplicó a 20 personas, se ha visto truncada.

Evolución del número anual de ejecuciones en Estados Unidos

Evolución del número anual de ejecuciones en Estados Unidos

Sin embargo, con este aumento, las actuales ejecuciones están “muy por debajo del número de reclusos que morían anualmente a finales de la década de 1990 y principios de la del 2000”, matiza el estudio.

En el gráfico también se aprecia, con una línea discontinua, que “solo ocho estados: Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Misuri, Ohio, Texas y Virginia, representaron todas las ejecuciones en 2017, en comparación con 20 estados en 1999”.

El corredor de la muerte sigue activo en Estados Unidos

El corredor de la muerte sigue activo en Estados Unidos

2. Octavo país en número de ejecuciones

Otra cuestión que plantea el informe es que, “en 2017, por segundo año consecutivo, los Estados Unidos no se encontraban entre los primeros cinco países del mundo en ejecuciones, según Amnistía Internacional”.

De hecho, “ocuparon el octavo puesto a nivel internacional, detrás de China, Irán, Arabia Saudita, Irak, Pakistán, Egipto y Somalia”, detalla.

“En general, hubo al menos 993 ejecuciones en 23 naciones en 2017, un poco menos que las 1.032 en 2016. […] El informe señala que algunos países ocultan intencionalmente los procedimientos de pena de muerte”.

“En el caso de China, por ejemplo, el estado puede llevar a cabo más ejecuciones que todos los demás países combinados. De hecho, la Facultad de Derecho de la Universidad de Cornell estima que el gobierno chino ejecutó a unas 2.400 personas en 2015, y ha llevado a cabo miles de ejecuciones adicionales en los años posteriores”, denuncia el estudio.

3. Ahora, más apoyo a la pena de muerte

"El apoyo a la pena de muerte aumenta después de años de declive"

“El apoyo a la pena de muerte aumenta después de años de declive”

Sin embargo, “el apoyo a la pena de muerte en los Estados Unidos ha aumentado recientemente”, aunque “es mucho más bajo de lo que era hace dos décadas”, dice a continuación el informe.

Así, según una encuesta del propio centro de investigación, realizada los pasados meses de abril y mayo, “el 54% de los estadounidenses está a favor de la pena de muerte para las personas condenadas por asesinato, mientras que el 39% se opone”, según se ve en este otro gráfico.

En el gráfico se puede ver el cambio de tendencia a partir de 2016, “cuando el 49% de los adultos estadounidenses dijeron que preferían la pena de muerte, en comparación con el 42% que se oponía”.

A pesar de ello, si nos remontamos a 1996, “el 78% de los estadounidenses apoyaba la pena capital para los condenados por asesinato”, mientras el 18% se oponía.

4. Diferencias de género, raciales y políticas

Hay diferencias de género, raciales y políticas en las opiniones sobre la pena de muerte

Hay diferencias de género, raciales y políticas en las opiniones sobre la pena de muerte

Por otra parte, “hay divisiones raciales, de género y políticas en las opiniones sobre la pena de muerte en los Estados Unidos. Una mayoría de blancos (59%) está a favor de la pena de muerte, en comparación con el 36% de los negros y el 47% de los hispanos, como se ve en este último gráfico.

Además, “los hombres son más propensos que las mujeres a favorecer la pena capital (61% frente a 46%)”. Al mismo tiempo, se oponen a la pena de muerte el 34% de los hombres y el 45% de las mujeres.

En el estudio también se analiza la posición de los partidos políticos ante el debate de la pena capital. “El partidismo también juega un papel, con los republicanos con más del doble de probabilidades que los demócratas para apoyar la pena de muerte (77% contra 35%)”.

Solo el 17% de los republicanos se oponen, frente al 59% de los demócratas. Por su parte, entre los independientes, el 52% son favorables y el 40% son contrarios.

5. Alberga dudas y no disuade

Una última cuestión que plantea el informe del Pew Research Center es que “los estadounidenses albergan dudas sobre cómo se aplica la pena de muerte y sobre si disuade de cometer delitos graves”.

Según otra encuesta de este centro realizada en 2015, “aproximadamente seis de cada diez adultos dijeron que la pena de muerte no disuade a las personas de cometer delitos graves”.

Al mismo tiempo, “aproximadamente la mitad también dijo que las minorías tienen más probabilidades que los blancos de ser condenadas a muerte por delitos similares, en comparación con el 41% que dijo que una sentencia de muerte es igualmente probable para ambos”.

También se mostraba en aquella encuesta que alrededor de “siete de cada diez adultos (71%) dijeron que existe el riesgo de que una persona inocente sea ejecutada, incluido el 84% de quienes se oponen a la pena de muerte. Incluso la mayoría de los partidarios de la pena de muerte (63%) dijo que existe el riesgo de acabar con una vida inocente”.

Los responsables del estudio concluyen afirmando que “la mayoría de los estadounidenses (63%) dijo que la pena de muerte está moralmente justificada cuando alguien comete un crimen como el asesinato. Nueve de cada diez defensores de la pena de muerte tenían esta opinión”.

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