Clase de religión: datos muy significativos

Los últimos datos sobre los alumnos que asisten a clases de religión, con toda la imprecisión que puedan contener dado que hay Comunidades Autónomas q…

Los últimos datos sobre los alumnos que asisten a clases de religión, con toda la imprecisión que puedan contener dado que hay Comunidades Autónomas que tienen registros un tanto imperfectos, aportan informaciones de considerable interés. La primera de ellas es de que, en general para los tres ciclos de primaria, secundaria y bachillerato, a partir de una caída inicial del curso 96 al 99, hubo una clara estabilidad  hasta el 2003, incluso con algún repunte en este año. A partir de ahí se producen dos evoluciones distintas, una pendiente ligera o prácticamente inexistente, en función del ciclo, entre el curso 2003 i el 2004 y una caída más sensible entre este último y el actual 2005-2006.

Con todo, si observamos las cifras desde el año 2000, en primaria podemos observar que la disminución ha sido muy modesta, de solo 1,6 puntos para seis años, poco más de dos décimas por año. En contrapartida esta misma evolución 1999-2006 es mucho más acusada para la secundaria, que pasa del 59,9% al 51,4%, pierde 7 puntos y medio, es decir, más de un punto al año. No es un buen resultado.

El comportamiento del bachillerato, partiendo de niveles más bajos que la secundaria se asemeja como tendencia a la primaria, porque ha disminuido sólo 1,5 puntos porcentuales en este período de seis años.

Si observamos a continuación el porcentaje para cada ciclo vemos que la participación en la clase de religión pasa del 82,8% en primaria al 51,5% en secundaria, esto es más de 31 puntos de caída y al 39,2% en bachillerato, es decir 11 puntos de disminución.

¿Qué nos dice todo esto? Que el problema crítico para la Iglesia se sitúa en la edad de la secundaria y es allí donde se deberían concentrar los esfuerzos intra y extra escolares para evitar que se produzca la sangría de practicantes.

A la luz de otros datos, como encuestas sobre la juventud y la relación entre comuniones y confirmaciones, se puede ser incluso más preciso: El período clave se produce entre los 12 y los 14 años, por consiguiente es sobre este tiempo y el que le precede, los dos o tres años anteriores, donde deberían concentrarse la pedagogía, el interés y la estrategia. Concentrar recursos humanos, pedagógicos, de inteligencia, en esta fase del ciclo en la escuela, y crear entornos extra escolares capaces de mantener y avivar el sentido religioso.

Algunas organizaciones trabajan muy bien en este terreno, son los casos actuaciones promovidas desde personas del entorno del  Opus Dei, de los Legionarios de Cristo y Regnum Christi y otros más. También hay diócesis que realizan un trabajo excelente, pero el conjunto español es claramente mejorable. Por ejemplo llama la atención que un movimiento confesional que educa en la fe desde el escultismo como son los “guias y scouts de Europa”, una organización que reúne a 60.000 miembros y que está reconocida por el Pontificio Consejo para los Laicos,  no se vea potenciado desde los ámbitos diocesanos a pesar de que pueden mostrar resultados concretos incluso en terrenos tan difíciles hoy como el de las vocaciones.

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