Claves electorales en EEUU: libertarians, afroamericanos y conservadores

Ya hemos analizado en otro artículo los motivos por los que parte del electorado conservador norteamericano se está planteando no apoyar al partido Re…

Ya hemos analizado en otro artículo los motivos por los que parte del electorado conservador norteamericano se está planteando no apoyar al partido Republicano en la inminente contienda electoral: principalmente por la guerra de Iraq y el “Big government” de la administración Bush. A continuación señalamos otros aspectos que pueden jugar un papel importante influir en las elecciones de la semana que viene.

Los libertarians tampoco están satisfechos

En efecto, los libertarians que abogan por la reducción del tamaño del estado y por una progresiva desaparición de su intervención en todos los ámbitos de la vida. Es evidente que la evolución de estos últimos años, muy marcada por la lucha contra el terrorismo y las medidas restrictivas en materia interior.

La polémica desarrollada en torno al blog del Cato Institute lo deja claro: “cada vez hay más norteamericanos incómodos con los esfuerzos republicanos de erosionar nuestras libertades civiles metiéndose en nuestros dormitorios y nuestras iglesias; no nos gusta que empresas sin control se metan en nuestra vida privada, consiguiendo acceso a nuestro patrimonio económico ni nos gusta el estado niñera, la sobrerregulación de los pequeños negocios, ni la desconfianza hacia el libre mercado”.

La corriente libertaria, minoritaria pero no desdeñable y que en el pasado apoyara al partido Republicano, ya no se siente cómoda con Bush.

El voto negro se mantiene demócrata

Hay quienes han legado a hablar de que este año sí, este año va a ser el año de los republicanos afro-americanos. En un electorado en el que los republicanos siempre han pinchado hueso, las cosas parecían estar cambiando: el Washington Post llegó a escribir hace unos meses que Steele, Blackwell y Swann iban a convertir este año en el año del “black Republican” y el Washington Times advertía a los demócratas: dejad de considerar el voto negro como algo seguro.

Pero aunque los resultados de los republicanos entre los negros hayan mejorado, lo cierto es que dicha mejora no ha sido suficiente para producir ningún efecto electoral tangible y los candidatos antes citados tienen pocas posibilidades de llevarse la victoria.

Algunos estrategas republicanos piensan que sin mejores resultados entre la población negra tienen poca probabilidad de vencer, aunque esta afirmación sea, como mínimo, discutible: la enorme mejora entre el voto blanco contribuyó mucho más que la ligera mejora entre el voto negro a la victoria de 2004.

Además, no resulta evidente que el voto negro sea sensible a candidatos republicanos especialmente favorables a las pretensiones de la comunidad afroamericana: en 1996 el republicano Bob Dole, que había votado la Civil Rights Act de 1964 y la Voting Rights Act de 1965 consiguió tan solo el 12% del voto negro. Arrojada la toalla del voto negro, la clave está en el blanco y, cada vez más, el hispano.

Un demócrata a favor de la guerra

Nos referimos a Joe Lieberman, el antiguo compañero de Al Gore que vio cómo las bases demócratas y los activistas contrarios a la guerra de Iraq, muy activos en la web, conseguían humillarlo y derrotarlo en las primarias demócratas de Connecticut a manos de Ned Lamont, un multimillonario recién llegado a la política y visceralmente contrario a la guerra.

El problema es que Lieberman, que ha decidido presentarse como independiente, le lleva 17 puntos de ventaja a Lamont y todo parece indicar que será reelegido. A pesar de que los Princeton College Republicans han hecho campaña a su favor, Lieberman ya ha dicho que no dejará el grupo demócrata, aunque tampoco aceptará consignas de voto a favor de una retirada de Iraq.

Su probable victoria será un golpe para el establishment del partido demócrata, pero también un espaldarazo a quienes apuestan por un partido menos izquierdista y capaz de recuperar voto conservador.

Negros demócratas, ambiciosos y moderados

Si una de las grandes estrellas del momento es Barack Obama (de quien José Mª Marco trazaba un magnífico retrato en Libertad Digital), que muchos postulan como candidato para el 2008, Harold Ford junior es otra de las rutilantes estrellas negras de un partido demócrata que, al menos en algunos estados (principalmente del Sur), intenta recuperar el voto conservador.

Tennesse va a ser un estado a seguir de cerca: si los demócratas ganan el puesto dejado libre por el republicano Bill Frist es casi seguro que habrán conquistado la mayoría en el Senado; pero además la persona de Ford bien merece la atención.

En el Congreso Harold Ford (guapo, joven e inteligente) ha votado a favor de todas las medidas sobre seguridad propuestas por Bush y no lo oculta: la Patriot Act, la guerra de Iraq, e incluso en lo que se refiere a las técnicas de interrogatorio dice estar más cerca de Bush que de McCain.

En temas sociales es contrario al aborto tardío y al matrimonio homosexual, frecuenta su iglesia, invoca a Dios sin rubor, apoya el derecho a exponer los diez mandamientos en lugares públicos, está a favor de castigar penalmente a quien quema la bandera norteamericana y es de los más duros en lo que se refiere a la inmigración ilegal. Su héroe histórico es Ronald Reagan, apoya a Lieberman, frecuenta la FoxNews y es amigo de George W. Bush, que le llama “Fordie”.

Para acabar este retrato diremos que Rich Lowry, de National Review, no cesa de alabarlo y que Ann Coulter ha escrito que Ford es su demócrata preferido. Pero no todo va a ser fácil para Ford, las acusaciones de corrupción en su familia y las referencias, a la desesperada, a su vida privada que tendría que ocultar algún devaneo, mantienen la pugna abierta en un estado clave.

Los demócratas ganan cuando presentan conservadores

Por encima de los partidos, la iniciativa en lo que se refiere a propuestas y a hegemonía cultural en Estados Unidos está ahora en manos conservadora.

Esto hace que lo que muchos en Europa consideran una derrota de los conservadores norteamericanos no lo sea tal. De hecho la clave de la recuperación demócrata en el Midwest y el Sur es presentarse como conservadores, en algunos casos tanto o más que los republicanos.

Así, el probable nuevo senador de Pennsylvania, Bob Casey jr., es contrario al aborto y muy favorable a los valores tradicionales religiosos; James Webb en Virginia fue secretario de la Marina en tiempos de Reagan y entre los candidatos demócratas encontramos diversos exrepublicanos y también veteranos de la guerra de Iraq que no renuncian a su paso por Oriente.

E incluso el diputado demócrata John Barrow hace campaña a favor de los recortes de impuestos de Bush. Los republicanos podrán perder, pero las ideas conservadores mantienen su hegemonía en la vida norteamericana.

Publicado originalmente en www.a-r.es

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