Colgar o no colgar el teléfono

El problema es que no quiere reconocerlo, ni en público, ni contigo, ni en su fuero interno. Prefiere acabar de quemar su entorno, como viene haciendo los últimos años

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Le colgaste el teléfono. Ahora te lo retrae. Se apoya en eso para decirte que tampoco tú sabes escuchar. Ya ha encontrado en qué agarrarse en su ceguera y seguir empeñada en imponerse al cien por cien y a costa de lo que sea, aunque sea vuestro amor. Le dedicaste a esa llamada todo el tiempo que había y más, sin prisa aunque la tenías; lo hiciste al cien por cien, implicando en ello todo tu amor. En pleno momento de acaloramiento, ella quería repetirte por quinta vez en diez minutos aquella falacia con que tanto se engaña, y tú intentaste insistir por tu quinta vez en que estaba repitiéndose, e incluso ya dijo aquella frase desafortunada que no quería haber dicho; en lugar de reconocerlo y retractarse, insistió en su empeño. Eso intentaba, hasta que colgaste enfadado. Tú ya le habías señalado con caridad el hecho para que se viera a sí misma en ese momento de bajeza y que rectificara de una vez, pero ella nunca te permite que le señales nada en caliente, para lograr luego perderte en detalles de una argumentación que ya no va al meollo sino a lo accesorio, y que no veas, ni ver ella entonces, que tienes razón en tu empeño por que entienda que no se la entiende. No te preocupes. Ya ha entendido tu mensaje. El problema es que no quiere reconocerlo, ni en público, ni contigo, ni en su fuero interno. Prefiere acabar de quemar su entorno, como viene haciendo los últimos años. Como aquella vez que… Déjala. Caerá por sí sola, si no reacciona a tiempo para llegar a aceptar que no se puede ir así por el mundo. Yendo al fondo, lo que pretendía es lo que pretende como actitud vital últimamente: que te cuadres y te sometas a su libre antojo (aquí la única que puede actuar con “libertad” es ella, esclava como es de sí misma y de la imagen que quiere dar). Y eso no debes permitirle, para no apolillar más y llegar a prostituir lo que queda de vuestro amor, ni por ella misma. No le repitas por sexta vez tu argumento; deja que caiga por su propio peso, y veremos si entonces recapacita y cambia su chip. Sólo es cuestión de tiempo. Parece ser que es la única manera que le queda para aprender… antes de medicarse. No tienes por qué seguir escuchando tonterías, doble tontería la suya. No hay peor sordo que el que no quiere oír. Y tenlo bien presente: la clave no está en colgar o no colgar el teléfono, sino en por qué se cuelga. Buenos sí, tontos no. Mientras, sigue abierto. Si no te hace caso a ti y miente a todo aquel a quien pide consejo, busca tú alguien que tenga de verdad ascendencia o poder sobre ella, la fuerce a escuchar, y hablad los tres.

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