Comentario a “La necesaria huella de los padres”

Comentario a “La necesaria huella de los padres”, publicado en la firma por Jaime Vierna García: Aunque mis inquietudes intelectual…

Comentario a “La necesaria huella de los padres”, publicado en la firma por Jaime Vierna García:

Aunque mis inquietudes intelectuales y religiosas me han ido llevando cada vez más a ampliar mi formación básica como biólogo y genetista con otras formaciones interdisciplinares, no olvido dicha formación, si bien no me dedico profesionalmente a aquella. Dicho esto felicito al autor del artículo ‘La necesaria huella de los padres’, por su interés científico y humano (y por ende cristiano). Pero puedo añadir algo más que refuerza y complementa lo que afirma, sin contradecirlo en absoluto.

En primer lugar, se sabe desde hace muchos años que hay factores de herencia extranuclear, y por consiguiente extracromosómica. En segundo lugar, se sabe también desde hace muchos años que hay factores citoplasmáticos que regulan la expresividad de los genes cromosómicos. Dicho con otras palabras: la auténtica unidad biológica es la célula, y ésta es más que la suma de sus partes. Es necesario recordar que toda célula procede de otra célula y que un zigoto es una célula totipotente muy especial que lleva consigo toda la información genética. Cuando se pretende sustituir un zigoto natural, originado por la fecundación natural de un óvulo por un espermatozoide, por un nuevo monstruo de Frankenstein, el resultado puede preverse de antemano. Las comprobaciones ulteriores confirman lo previsto. La oveja artificial llamada Dolly es una de estas comprobaciones: no estaba muy sana en comparación con otras ovejas naturales. ¿Es este el gran éxito de la clonación y de otras manipulaciones genéticas? ¿Por qué se pretenden aplicar tales manipulaciones al ser humano?; ¿por el fracaso obtenido en animales experimentales, convertido en un mentiroso éxito?

El sano interés científico y humano va por caminos muy distintos, como el que emprendió hace tiempo el Premio Nobel Mario Capucchi y otros tantos especialistas en genética molecular que trabajan con células madre no gaméticas, no zigóticas y no embrionarias, con cultivos de tejidos adultos, con fines curativos y con medios que no suscitan ninguna objeción de conciencia. Véanse al respecto algunos de los muchos artículos de Forum Libertas que tratan de células madre, cuya publicación agradezco.

Doy las gracias al autor de este artículo: hasta hoy desconocía la información que nos ha suministrado. ¿Por qué será que me entiendo mejor con médicos e intelectuales humanistas que con ciertos colegas míos que tienden a reducir el todo a la suma de sus partes, siguiendo autoridades que se desautorizan a sí mismos, como el también premio nobel J. Monod y otros investigadores no tan nobelados? ¿Será el amor que no sólo nos prohíbe matar sino que nos manda salvar vidas y acompañar a un ser humano desde el principio hasta el fin de sus días en la tierra, en la medida de las posibilidades de cada uno? Véase al respecto ‘La memoria está en los besos’.

Pido perdón al Sr. Jaime Vierna por mi intromisión. No ha sido con mala intención; sólo considero que conociendo más de una persona se puede reconocer mejor a esta persona.

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