Como hacer de tu hijo un delincuente

Emilio Calatayud, juez de menores de Granada y conocido por sus conferencias y sus actitudes y disertaciones originales, respecto a la labor educativa…

Emilio Calatayud, juez de menores de Granada y conocido por sus conferencias y sus actitudes y disertaciones originales, respecto a la labor educativa de padres/madres y profesores, visitó en estos días Málaga con motivo del 50 aniversario del colegio: “El Limonar”.

En su conferencia, empieza explicando que:

· "No se puede ser colega de los hijos. Se tiene que ser padre o madre".

Entre todas sus variadas notas y anécdotas diversas, hubo una especial que llamó mucho la atención a los asistentes, que fue su decálogo y que se denomina:

· "Como hacer de tu hijo un delincuente".

Con mucha ironía y en un lenguaje llano y coloquial, el juez expresa lo que hay que hacer para educar mal a los jóvenes. Su dialéctica atractiva “engancha” a los asistentes que salen cautivados del poder motivador y de convicción del conferenciante y de la evidencia de sus deducciones. Sus ejemplos, sus vivencias, sus experiencias, su relación asidua con jóvenes y situaciones problemáticas y con padres/madres y educadores, consiguen que su mensaje sea vivo y directo y que además convenza al asistente.

Su decálogo dice así:

1. Dadle al joven todo cuanto desee, así se ira convenciendo de que el mundo entero se lo debe todo.

2. Reídle todas sus estupideces, groserías, tonterías y salidas de tono, así crecerá convencido de que es muy gracioso y no entenderá cuando en el colegio le llamen la atención por los mismos hechos.

3. No le deis ninguna formación espiritual: ¡Ya la escogerá él cuando sea mayor! Pronto veréis el resultado.

4. Nunca le digáis que lo que hace está mal: podría adquirir complejos de culpabilidad y vivir frustrado. Dejadlo y pronto creerá que le tienen manía y más tarde estará convencido de que la culpa es de la sociedad.

5. Recoged todo lo que vaya dejando tirado y no le digáis nada, así crecerá pensando que todo el mundo está a su servicio; su madre la primera.

6. Dejadle ver y leer todo. Limpiad con buen detergente, del que desinfecta, la vajilla en la que come; pero dejad que su espíritu se recree con cualquier porquería. Pronto dejará de tener criterio recto. Sera una veleta indomable y sin ideales.

7. Padre y madre, discutid delante de él, así se irá acostumbrando. Y cuando la familia esté ya destrozada lo encontrará de lo más normal, no se dará ni cuenta.

8. Dadle todo el dinero que quiera y así crecerá pensando que para disponer de dinero no hace falta trabajar, basta con pedir.

9. Que todos sus deseos estén satisfechos al instante: comer, beber, divertirse,… ¡De otro modo podría acabar siendo un frustrado!

10. Dadle siempre la razón. Son los profesores, la gente, las leyes… Quienes la tienen tomada con él.

Conclusión:

· "Y cuando su hijo sea ya un delincuente cruel y antisocial y vosotros seáis sus primeras víctimas, proclamad que nunca pudisteis hacer nada por él".

Por otro lado, también dio su opinión sobre algunos aspectos actuales de la situación en los colegios y considera.

· Que se debe volver a respetar más al maestro.

· Que la expulsión es un recurso que debería suprimirse y ser cambiada por otros.

· Que los móviles, a los que califica de "droga" para la juventud, no deberían caer en sus manos hasta los 14 años.

Es bueno dar a conocer estas ideas llenas de criterio y de experiencia. Nos hacen falta muchos y buenos educadores que desde su experiencia profesional, familiar o social nos guíen en el camino de la educación juvenil.

Hoy, en una sociedad cambiante y sin pilares solidos de conducta, debemos estar preparados para afrontar la labor educativa. Los jóvenes, los hijos, los alumnos necesitan pautas de conducta, valores, ideales y orientaciones para caminar con pie firme y por caminos seguros.

No todo vale, todo no da igual, no todo es aconsejable, no todas las amistades son convenientes, no todos los lugares son idóneos, no todos los centros educativos educan igual.

No siempre podemos dejar en manos de los demás las vidas de nuestros hijos. Nuestros hijos son nuestro mayor tesoro y nos lo pueden robar. ¡Estemos atentos! ¡No te duermas! ¡Alerta! Cuando quieras acordar puede ser tarde.

Fuente: Emilio Morales. diariosur.es

Hazte socio

También te puede gustar