¿Cómo medir la pobreza?

Indicadores como la tasa de riesgo de pobreza, el de pobreza severa o el de exclusión social no indican lo mismo

No existe un medidor universal de la pobreza, las estadísticas son relativas No existe un medidor universal de la pobreza, las estadísticas son relativas

A raíz de la crisis, son muchas las informaciones que se han publicado sobre el aumento de los índices de pobreza en la sociedad española, pero cuando hablamos de que ha aumentado la pobreza, exactamente ¿a qué nos referimos?

En Europa, la forma tradicional de medir la pobreza es a partir de la tasa de riesgo de pobreza, hay que tener en cuenta pero que no todos los continentes la miden de la misma manera. En el caso europeo, Eurostat define esta tasa como el porcentaje de personas cuyos ingresos después de transferencias sociales e impuestos se sitúan por debajo del 60% de la mediana nacional. Por tanto, esta es una medida de pobreza relativa, es decir, un pobre sueco en España, seguramente no sería considerado como tal.

Según este indicador de pobreza, en España el 2014 había un 29,2% de la población que se encontraba en una situación de riesgo de pobreza, en Alemania esta cifra era del 20,6% y en Grecia del 36%. Estas son cifras que se pueden considerar altas o muy altas, aunque se debe tener en cuenta que es lo que se mide exactamente. A modo ilustrativo, cuando se realizan encuestas sobre la percepción de los ciudadanos sobre su situación económica, la mayoría de personas que estadísticamente son reconocidas como pobres, al preguntarles sobre ello, no se consideran como tal.

Otro elemento a tener en cuenta es que las desigualdades también juegan un papel importante, ya que aquellos países más desiguales acostumbrarán a tener unas tasas relativas de pobreza más elevadas, ya que los extremos de la muestra, tanto por arriba como sobre todo para bajo serán más numerosos.

Indicadores de pobreza absoluta y exclusión social

Una forma de afinar la definición de pobres, es decir, aquellas personas que necesitan de forma prioritaria la actuación del sector público para poder vivir en unas condiciones dignas, es el de establecer medidas de pobreza absoluta. Magnitudes que midan la pobreza absoluta son el establecimiento de una cantidad mínima de ingresos o indicadores de consumo de bienes esenciales para el bienestar (nivel de consumo de proteínas, acceso a la calefacción,…), estos últimos indicadores se conocen también como indicadores de privación material severa. Por ejemplo en España en 2014, el 7,1% de la población total sufría una privación material severa, en Francia era el 4,8% y en Grecia alcanzaba el 21,5%. Si aún especificamos más el tipo de pobreza fijándonos por ejemplo en el porcentaje de la población que no puede permitirse comer carne, pollo o pescado a diario, este porcentaje se sitúa en el 7,8% del total de personas que tienen unos ingresos al menos un 60% por debajo de la mediana española. Se observa por lo tanto que dentro las personas que se encuentran en riesgo de pobreza, menos de un 10% presenta realmente dificultades de ingerir proteínas diariamente.

El capital social, especialmente la familia, es uno de los mejores seguros para no caer en la exclusión social

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Varios especialistas argumentan que en lugar de hablar de pobreza debería hablarse de exclusión social, ya que este concepto tiene en cuenta otros problemas aparte de los bajos ingresos y seguramente presenta menos ambigüedades. Por ejemplo, por un lado una persona que a pesar de encontrarse en situación de riesgo de pobreza vive dignamente gracias a su capital social, es decir, gracias a la familia, y por otro lado una persona que pueda tener los mismos ingresos que el anterior pero que no cuente con el apoyo de la familia o amigos, los dos serán considerados como pobres pero este último se encontrará en una situación de exclusión social al contrario que el primero. Por lo tanto, es esencial no sólo estudiar el impacto de la renta, sino también el de las relaciones sociales.

Como conclusión, es importante tener en cuenta que es el que mide exactamente cada indicador, ya que en muchas ocasiones los titulares nos pueden confundir. Esta consideración sin embargo, la tiene que tomar sobretodo la administración pública con el fin de focalizar las ayudas en aquellas personas que más lo necesiten, especialmente en unos tiempos donde el margen de gasto para el sector público es escaso. En todo caso, un aumento en la pobreza, independientemente de cómo esté medido, siempre será una mala señal, ya sea porque ha aumentado la pobreza absoluta o porque han aumentado las desigualdades y así ha aumentado la pobreza relativa.

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