Crece el número de mujeres y niños inmigrantes explotados sexualmente, denuncia el Papa

La mitad de los inmigrantes ‘sin papeles’ padecen el ‘Síndrome de Ulises’, al no verse integrados en la sociedad que han escogido para vivir, y desarr…

La mitad de los inmigrantes ‘sin papeles’ padecen el ‘Síndrome de Ulises’, al no verse integrados en la sociedad que han escogido para vivir, y desarrollan depresiones o ansiedad a los dos años de su llegada. Una situación que, con la esperanza de poder mejorar y como mecanismo de supervivencia, lleva a mujeres y niños a ser explotados sexualmente por las mafias, según denuncia el Papa.

 

Benedicto XVI hizo un llamamiento a Occidente y le invitó a “ratificar los instrumentos legales internacionales para defender los derechos de los emigrantes, de los refugiados y de sus familias”. En un mensaje publicado este miércoles, 15 de noviembre, para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, el Pontífice denunció la explotación sexual de que son objeto los más débiles.

 

“En los últimos tiempos ha aumentado el número de mujeres que abandonan su país de origen en busca de mejores condiciones de vida y perspectivas profesionales más alentadoras. Pero no son pocas las que terminan víctimas del tráfico de seres humanos y de la prostitución”, afirmó el Papa.

 

“Mecanismo de supervivencia”

 

El Santo Padre, refiriéndose a la situación de los refugiados que huyen de zonas de conflicto, constató que “en los territorios destinados a su acogida, junto a las dificultades logísticas y personales, asociadas a los traumas y el estrés emocional por las trágicas experiencias vividas, a veces se suma el riesgo de la implicación de mujeres y niños en la explotación sexual como mecanismo de supervivencia”.

 

El mensaje del Papa fue presentado por el cardenal Renato Raffaele Martino, prefecto del Consejo Pontificio para los Inmigrantes, quien destacó que “crece el número de los que huyen de su patria en busca de un futuro mejor en los países desarrollados […] A menudo, el viaje se transforma en una trampa mortal […] y muchos acaban envueltos en la corrupción, la criminalidad o la prostitución”.

 

La denuncia de Benedicto XVI y del cardenal Martino viene a coincidir con la información facilitada por la Sociedad Española de Medicina de Familia, desde donde se alerta de que cerca del 50 por ciento de los inmigrantes desarrollan depresión o ansiedad a los dos años de su llegada.

 

Este porcentaje duplica al de los españoles que sufren este tipo de patologías mentales, según aseguró recientemente el vicepresidente de la entidad, Asensio López.

 

‘Síndrome de Ulises’

 

Cuando ha pasado un cierto tiempo desde su llegada al país escogido, estos inmigrantes suelen mostrar síntomas de ansiedad y fuertes depresiones, unos síntomas que tienen nombre propio: ‘Síndrome de Ulises’. Los ‘sin papeles’, cuando ven que no están integrados en su entorno y son rechazados por la sociedad que han elegido para vivir, caen en este tipo de estados patológicos.

 

Según indicó López en rueda de prensa, este tipo de extranjeros llegan a España “aparentemente sanos” y sin enfermedades contagiosas. Sin embargo, los médicos de Atención Primaria están descubriendo una “terrible incidencia en la aparición de trastornos psíquicos” en ellos con el paso de los meses.

 

Entre un 25 y un 30 por ciento de estos inmigrantes sufren ansiedad y más del 25 por ciento padecen depresión. En comparación con los ciudadanos españoles, en las consultas de los servicios sanitarios se constata que un 16 por ciento de los pacientes censados tienen ansiedad y entre un 8 y un 10 por ciento de los casos depresión.

 

“200.000 al año”

 

Todos estos datos, así como la evidencia de que miles de inmigrantes sobreviven actualmente en condiciones de hacinamiento o práctico abandono, hechos denunciados incluso por la Confederación Española de Policía, contrastan con el optimismo mostrado por el Gobierno en cuanto a la inmigración.

 

¿Caben más?, se le preguntó este miércoles al hasta entonces responsable de la Oficina Económica del Gobierno, Miguel Sebastián, en presencia del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, en la presentación de un informe sobre la inmigración.

 

La respuesta de Sebastián fue tan optimista como rocambolesca y vino a decir que, como cifra razonable, dentro de un proceso que debe ser “ordenado y progresivo”, se pueden incorporar a un ritmo de 200.000 al año.

 

Independientemente de la conveniencia, o no, en términos económicos de que se pueda integrar en la sociedad una cifra de inmigrantes como la sugerida por Sebastián, habría que recordar al, hasta hace poco, experto consejero del Gobierno en temas económicos que, antes de seguir fomentando ‘efectos llamada’, habría que velar por la digna estancia de esos miles de inmigrantes que se dan codazos en los centros de internamiento y acogida.

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