Crecen las adicciones entre los adolescentes mientras la sociedad mira hacia otro lado

"La disminución de la percepción de riesgo y la banalización de los consumos hace imprescindible un gran debate social"…

Forum Libertas

"La disminución de la percepción de riesgo y la banalización de los consumos hace imprescindible un gran debate social" en torno a las adicciones de los jóvenes, especialmente sobre el consumo de alcohol por menores. Esta es una de las conclusiones de un informe parlamentario sobre el consumo de drogas y los abusos ligados al ocio de los adolescentes.

El informe, que apunta la posibilidad de que se promulgue una ley estatal básica sobre este asunto, alerta sobre la "escasa alarma social" que causan los abusos y adicciones desde edades adolescentes, sobre todo entre los 13 y 15 años, y plantea un "abordaje integral: social, psicológico y sanitario" de este fenómeno.

El "Informe sobre las perspectivas de futuro en el abordaje de las actuales y nuevas adicciones", ha sido elaborado por la ponencia de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el estudio del problema de las drogas.

El texto considera imprescindible un mayor enfoque para una prevención de las adicciones adaptada a las circunstancias de la mujer, en especial entre los grupos sociales más desfavorecidos.

"Banalización de los consumos"

Una de las cuestiones que resalta el informe es la necesidad de centrar los esfuerzos entre los menores y los jóvenes por los efectos que para el desarrollo neuronal puede tener el consumo de sustancias como el alcohol y el cannabis.

"Con respecto al cannabis y a los clubes de consumo, el discurso de los grupos interesados en imponer mercados regulados lleva a la banalización de los consumos de esta sustancia, por lo que es necesario contraponer a este discurso la evidencia científica", señala el documento.

Advierte de que los menores, a pesar de las restricciones legales, "aún tienen facilidad de acceso a las sustancias adictivas", por lo que se recomiendan programas de prevención en edades anteriores al inicio del consumo y de diagnóstico precoz.

También aboga por promocionar las buenas prácticas en el consumo de medicamentos, sobre todo en el caso de los psicofármacos. Sobre las nuevas tecnologías, alerta del riesgo de conductas adictivas y pide que se incorporen a los programas de prevención. Asimismo, reclama una estrategia contra la ludopatía, especialmente en internet, que acometa la prevención, asistencia y reinserción.

El estudio insiste en la necesidad de que se dote a los planes y programas de drogodependencia de una "financiación suficiente y estable". La reinserción social, laboral y familiar del paciente será el medio de hacer "más eficiente" la inversión realizada por la sociedad.

En el texto se piden medidas para reducir la demanda de drogas en los centros penitenciarios y que la reinserción de los reclusos se dé tanto durante el cumplimiento de las penas como cuando queden en libertad. Incrementar la coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con vistas a reducir la oferta de todo tipo de sustancias, sobre todo en internet, es otra de las recomendaciones del informe.

CONCLUSIONES DE LA PONENCIA

1. Mantenimiento de un enfoque equilibrado en el abordaje integral del problema de las drogas.

Es fundamental el mantenimiento de España en el seno de las Convenciones Internacionales, lo que va a facilitar el mantenimiento del enfoque equilibrado en el abordaje integral del problema de las drogas, ya que esto no impide ni el enfoque de salud pública, predominante en nuestra política, ni el uso de las sustancias fiscalizadas con fines médicos, pero no recreacionales.

Es necesario, igualmente, tener en cuenta que los mercados regulados tipo alcohol o tabaco, se acompañan de un porcentaje mucho mayor de consumidores y de inicios precoces en el consumo.

2. Percepción social del problema.

La disminución de la percepción de riesgo y la banalización de los consumos, hace imprescindible el que se promueva un gran debate social entorno, especialmente, a los consumos de alcohol en menores, en este sentido, la promulgación de una Ley estatal de carácter básico, podría ser una buena oportunidad para ello.

Con respecto al cannabis y a los clubes de consumo, el discurso de los grupos interesados en imponer mercados regulados lleva a la banalización de los consumos de esta sustancia, por lo que es necesario contraponer a este discurso la evidencia científica.

Por otro lado, y en relación con el incremento del consumo de medicamentos con potencialidad adictiva, es necesario promocionar las buenas prácticas en relación al uso de estos, sobre todo en el caso de los psicofármacos.

3. Retraso en el inicio de los consumos.

Es evidente que los menores de edad, a pesar de la normativa vigente, aún tienen facilidad de acceso a las sustancias con potencialidad adictiva, por lo que es necesario mantener, o en su caso adoptar, normas que limiten la posibilidad de acceder a estas sustancias por parte de los menores, si bien toda norma que se adopte debe sustentarse sobre el principio de salud pública y mantener el equilibrio actual entre la reducción de la oferta de sustancias adictivas y la reducción de la demanda de las mismas.

Es necesario iniciar los programas de prevención en edades anteriores al inicio del consumo para continuar durante todos los ciclos formativos y complementarse con actividades de prevención selectiva e indicada dirigidos a los grupos de mayor riesgo. Todos los programas implementados deben estar basados en la evidencia científica y ser sometidos a sistemas objetivos de acreditación y evaluación.

Se considera de especial importancia la relación de los menores y jóvenes con el alcohol, por su vulnerabilidad dada su plasticidad neuronal. En esta línea cobra importancia tanto la prevención como la mejora en el diagnóstico precoz para poder intervenir de forma temprana.

4. Consolidación del modelo de atención.

Para garantizar la calidad y los resultados del modelo de atención, es necesario garantizar que todas las acciones terapéuticas están orientadas a la reinserción plena (social, laboral, familiar, etc.) del adicto.

Es preciso avanzar en el establecimiento de sistemas de medición de resultados objetivos alcanzados, ajustados a la individualización del itinerario terapéutico.

Se debe profundizar en el conocimiento del impacto social del abuso de las adicciones en España.

5. Patología Dual.

La mejor manera de orientar adecuadamente el tratamiento de la patología mental subyacente es favorecer el diagnóstico precoz de estos cuadros.

Es necesario actuar precozmente sobre aquellos trastornos de la personalidad que están en la base de comportamientos disruptivos que se manifiestan entre otras cosas por el consumo de sustancias, pero también por incremento de la violencia entre iguales.

Una adecuada integración de redes de drogodependencias y de salud mental debería favorecer un abordaje más eficiente de la patología dual.

6. Nuevas sustancias.

El sistema de alerta temprana, al que debe darse la máxima importancia, debería estar dotado de una base normativa estable que establezca las bases, los informantes y el tratamiento de la información surgida de los distintos instrumentos para la evaluación dinámica de la evolución del problema de las drogas en España.

También es fundamental contar con las aportaciones de la Comisión Europea y continuar vigilando periódicamente el consumo de nuevas sustancias.

7. Otras conductas adictivas.

Es necesario incorporar la prevención del abuso de las nuevas tecnologías en los planes y programas de prevención de las adicciones, dada su base común. Este abordaje conjunto haría eficiente la intervención.

Al margen de la capacidad «adictiva», es preciso incidir en al prevención de los aspectos relacionados con la seguridad de la red para los menores.

En ludopatía, España debe desarrollar cuanto antes una estrategia de juego responsable a través de la Comisión creada en desarrollo de la Ley 13/2011.

Dicha estrategia debería acometer la forma de vigilancia de la evolución de la ludopatía y la ordenación de los medios para la prevención, asistencia y reinserción incluida su financiación.

RECOMENDACIONES DE LA PONENCIA

1. Consolidar y desarrollar el enfoque para hacer frente a las adicciones planteado en la Estrategia y en el Plan Nacional sobre Drogas, es decir, un enfoque que se fundamenta en el abordaje equilibrado, transversal y multidisciplinar del problema sanitario, social y económico que suponen las adicciones,, así como en los derechos humanos, en la evidencia científica y en el ordenamiento legal vigente.

Todo ello, además, sustentado en los principios de solidaridad; corresponsabilidad de los poderes públicos; responsabilidad pública en lo relativo a la disponibilidad y el acceso a prestaciones y servicios; universalidad; igualdad; equidad; integración de la perspectiva de género; multiculturalidad y atención específica a la vulnerabilidad; máxima proximidad al ciudadano; interdisciplinariedad en las intervenciones; atención personalizada; integral y continuada; y participación ciudadana.

2. Dotar a los planes y programas de drogodependencias, de una financiación suficiente y estable.

3. Realizar las modificaciones puntuales del Ordenamiento Jurídico que sean precisas para abordar los retos que cualquier adicción, conocida o nueva, pueda requerir, con las personas como eje de cada iniciativa impulsada.

4. Incrementar la presencia de acciones orientadas a la prevención, tanto primaria como secundaria, en la agenda social y en la agenda política, para reducir las posibilidades de desarrollo de comportamientos adictivos en la sociedad.

5. Garantizar las sinergias y la coherencia, apoyando las prácticas eficaces desarrolladas por los Planes Autonómicos de Drogas y potenciando el papel coordinador de la Conferencia Sectorial del Plan Nacional sobre Drogas y su Comisión lnterautonómica, así como el que corresponde a la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, de manera que, a través de los principios de coordinación y cooperación, se garantice el desarrollo de la Estrategia Nacional sobre Drogas y las acciones contenidas en el Plan de Acción 2013-2016.

6. Prestar especial atención a los consumos de riesgo (alcohol, tabaco, abuso de medicamentos de prescripción facultativa, juego, Internet y redes sociales, entre otros) entre los más jóvenes, especialmente en los colectivos sociales más vulnerables, al haberse constatado que las drogas empiezan a ser consumidas entre los 13 y los 15 años. Impulsar, asimismo, una mayor coordinación entre los ámbitos de la familia, la educación, el deporte, los servicios sociales y la sanidad.

Impulsar un amplio debate social sobre los riesgos que entraña el consumo de alcohol entre los menores, siguiendo el modelo de sensibilización que ha permitido la aceptación social de las Leyes de prevención del tabaquismo, con la participación de las entidades sociales y las sociedades científicas.

7. Adoptar las medidas pertinentes que impidan la banalización de las adicciones y los consumos de todo tipo de sustancias. Medidas que deberán ir orientadas, no sólo a los potenciales consumidores, sino también a todos aquellos que puedan obtener algún beneficio.

8. Incrementar y ampliar la coordinación de las actuaciones desarrolladas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para reducir la oferta de todo tipo de sustancias, especialmente en Internet.

9. Aplicar medidas a fin de garantizar un tratamiento sociosanitario pluridisciplinar e integral de las adicciones, favoreciendo las buenas prácticas y las experiencias de éxito acumuladas en los centros de atención primaria y en las unidades especializadas de salud mental, teniéndose en cuenta la comorbilidad psiquiátrica.

Aumentar la coordinación en el ámbito de los servicios de urgencia y prevención, así como poner en marcha los protocolos de derivación y coordinación entre el sistema sociosanitario y las organizaciones del tercer sector.

10. Orientar el sistema de atención a las adicciones hacia la reinserción social, laboral y familiar del paciente como medio para hacer más eficiente la inversión realizada por la sociedad, teniendo en cuenta que esta estrategia supone economías en otros elementos del gasto social asociado a las adicciones. En este sentido, consolidar y reforzar las alternativas terapéuticas, educativas y de reinserción social. Asimismo, mejorar y garantizar la formación y la cualificación de los profesionales y de los voluntarios que trabajan en el campo de las adicciones.

11. Potenciar la colaboración con el tercer sector, mejorando la coordinación y desarrollando nuevas alianzas, así como reforzando aún más la implicación de toda la sociedad en la lucha contra las adicciones.

12. Detallar las prestaciones asociadas a la cartera de servicios en drogodependencias, teniendo en cuenta a las Comunidades Autónomas, garantizando la equidad y la cohesión interterritorial.

13. Realizar estudios sobre las adicciones no ligadas a sustancias, que permitan avanzar en su conocimiento y abordaje, ligando sus conclusiones a la aplicación de medidas que impulsen la prevención y promoción de la salud, y regulando el uso de la publicidad de actividades que puedan generar comportamientos adictivos.

14. Destinar los esfuerzos necesarios a la prevención y al abordaje de las adicciones a las nuevas tecnologías, al juego y, más en concreto, al juego on line, en el contexto de lo establecido por la Estrategia de Juego Responsable de la Dirección General de Ordenación del Juego, adscrita al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, aprobada en 2013.

15. Promover y fomentar la sensibilización de la sociedad respecto al riesgo que supone el abuso de drogas u otras sustancias psicoactivas y sus consecuencias. Y ello, entre otras vías, mediante convenios de colaboración con las Corporaciones Locales, en el marco de la Federación Española de Municipios y Provincias, con la realización de proyectos para el fomento de estilos de vida saludables, siendo el ocio alternativo, incluida la práctica del deporte, una base primordial en las políticas de prevención y promoción de la salud.

El objetivo es reducir la demanda de droga, así como retrasar el inicio del consumo. Y, en este sentido, es preciso conocer las necesidades que tienen las instituciones más cercanas a los ciudadanos, los Ayuntamientos, siendo muy necesario potenciar los recursos, haciendo especial hincapié en atender, especialmente, a los grupos más vulnerables y marginados.

16. Estimular la investigación, el desarrollo y la innovación científica sobre las adicciones, con un enfoque global, procurando una mayor relación entre los organismos públicos de investigación, las universidades, las empresas y los centros asistenciales, tanto del ámbito nacional como del internacional, con el fin de agilizar la consecución de avances en la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de las adicciones.

17. Incidir en el diseño y la aplicación de medidas con las que mejorar la rehabilitación y la reinserción social de los adictos, potenciando la prevención –especialmente para los más jóvenes- utilizando internet y las redes sociales.

18. Aumentar los esfuerzos para recopilar información y pruebas sobre el uso de fármacos de prescripción médica con capacidad adictiva, con el fin adecuar su utilización y su seguimiento farmacoterapéutico.

19. Reforzar el enfoque de género en la lucha contra las adicciones, con el fin de adaptar las medidas que han de aplicarse a las necesidades particulares de la mujer, especialmente, en relación con las que forman parte de los colectivos sociales más desfavorecidos.

20. Favorecer la puesta en marcha de programas de tratamiento para las politoxicomanías, haciendo un mayor énfasis en el uso de varias drogas simultáneamente, como por ejemplo, en la mezcla de alcohol con otras drogas.

21. Mejorar la rapidez en la actuación, reforzando los instrumentos existentes de alerta temprana, ante la aparición de nuevas sustancias psicoactivas en el mercado. Actuar, por ello, de forma proactiva, pues en estos momentos, son subproductos muy peligrosos, que, en la mayoría de los casos, no son ilegales.

22. Frente el crecimiento tan importante y peligroso en la UE de nuevas sustancias psicoactivas, nuevos opiáceos, cannabinoides sintéticos, etc., intervenir, incluso antes de la evaluación de riesgos, cuando la gravedad del caso lo aconseje, lo que, por otra parte, constituye el propósito de una nueva Directiva europea, que está impulsando desde hace unos meses la Comisión. Observar con atención, asimismo, los cambios en el panorama internacional en el consumo de heroína y otras drogas.

23. Apoyar el Mecanismo de Coordinación y Cooperación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, así como el Proyecto COPOLAD de la UE, que lidera España, creado para este fin.

24. Reforzar las medidas de reducción de la demanda de drogas en los centros penitenciarios, con el objetivo de un “espacio sin drogas”, modelo UTE, basándose en una correcta evaluación de la situación sociosanitaria, así como de las necesidades de los internos, con el objeto de alcanzar una atención sanitaria de calidad. Velar por que dicha atención y la reinserción sean continuadas en todas las fases del sistema judicial penal, y tras la liberación.

25. Reforzar a nivel estratégico y operativo, la cooperación y la coordinación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, nacionales y de la UE, con otros ámbitos geográficos de especial interés para España. Reducir la producción interior y transfronteriza, el contrabando, el tráfico, la distribución y la venta de drogas.

26. Responder de forma anticipada a las nuevas situaciones y a los retos que se plantean en el ámbito de UE. A estos efectos, deberá de prestarse especial atención a las nuevas tecnologías de la comunicación, que juegan un papel muy importante en la producción, la comercialización, el tráfico y la distribución de drogas (entre otras las nuevas sustancias psicoactivas que salen al mercado cada semana). Responder, también con eficacia, a la evolución de las sustancias de corte de las drogas, precursores y otros productos químicos esenciales utilizados en la fabricación ilegal de las mismas. Para ello se deberá reforzar el control y la vigilancia por parte de los servicios competentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, mediante la utilización de las nuevas tecnologías.

27. Seguir fortaleciendo la cooperación internacional, ámbito en el que España sirve de ejemplo y de referencia a otros países, por haber sido el primero de la UE que implantó un Plan Nacional sobre Drogas hace veintisiete años, así como por el buen trabajo realizado en los ámbitos de la oferta y la demanda. Además, la colaboración público privada, especialmente en lo referente al Tercer Sector, ha sido fundamental en la imagen de España, hoy modelo en las políticas sobre drogas. En definitiva, una política internacional basada en los principios de responsabilidad compartida, multilateralismo, gestión integrada y equilibrada.

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