Crisis y restauración de Europa, de Luis Suárez

La historia es maestra de la vida y, aunque cada uno puede leer los acontecimientos de su biografía y extraer consecuencias, son pocos los que …

La historia es maestra de la vida y, aunque cada uno puede leer los acontecimientos de su biografía y extraer consecuencias, son pocos los que tienen una percepción global de lo que ha sucedido en el mundo. Luis Suárez reúne dos cualidades que rara vez encontramos juntas. Por una parte tiene un vastísimo conocimiento de la historia europea, que incluye el desarrollo de las corrientes filosóficas y también la doctrina de la Iglesia, que es la forjadora de lo que ahora llamamos Europa. Por otra parte, su visión de conjunto, se resiste a ser sólo el reflejo de lo que ha sucedido. Busca una comprensión unitaria de los hechos porque la historia, y la conciencia que tenemos del tiempo histórico, indican también un sentido.

Ciertamente, por atender a los dos planos que ya señaló san Agustín, podemos conocer las acciones libremente realizadas por los hombres en contextos determinados y las consecuencias de los mismos al tiempo que sus circunstancias. Pero hay un plano superior, que necesita de una revelación, y que corresponde a la providencia divina. El hombre se ve comprometido en el mundo en el ejercicio de su libertad, que continuamente ha de arriesgar, pero también hay un plan de Dios que, como enseña la fe cristiana, no anula la voluntad humana.
Por eso es muy importante conocer y estudiar la historia. La concepción judía y cristiana, a diferencia de la griega, hace de la historia algo más que una maestra de la vida. En ella también podemos ir conociendo la voluntad de Dios. Es muy significativo que este libro compendioso finalice con un capítulo dedicado a la esperanza. Así, Luis Suárez, después de un largo repaso a la crisis de Europa, que conoce el nominalismo, la reforma protestante, la ilustración, el endiosamiento de la razón, distintos cismas y numerosas guerras, el materialismo más craso y la santidad de algunos, nos muestra un camino de la historia que no está llamado a repetirse sino a consumarse.
La ciencia moderna, nos recuerda, señala los límites de muchas cosas, y a partir de ahí el hombre, frente a la orgullosa exaltación de otras épocas, puede reconocer también su indigencia. Por eso más allá de la sucesión de numerosos instantes, hay una eternidad que nos espera. Al recordar la fecundidad del evangelio, que forjó todo un continente, y el modo como se está malbaratando la herencia cristiana, Suárez nos invita a recuperar la fe. Y todo eso lo hace hablando de historia y sin apartarse en ningún momento del dato objetivo.
Es un libro muy recomendable. Escrito sin aparato crítico, aunque rezuma conocimientos historiográficos y de las fuentes, el texto se lee con facilidad. Resulta erudito y ameno a la vez y, sobre todo, muy instructivo. Una de esas obras que sólo pueden escribir los que han estudiado mucho y son conscientes de que enseñar a los que no saben es una obra de misericordia y no ocasión para la pedantería o el orgullo. En casi quinientas páginas podemos leer una magnífica síntesis de seis siglos de Europa.
Luis Suárez
Crisis y restauración de Europa
Homo Legens
Madrid, 2009
477 páginas
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