Cristianos iraquíes, pakistaníes y vietnamitas sufren persecución por sus creencias

Los cristianos siguen siendo el colectivo religioso más perseguido en el mundo. Allí donde el totalitarismo religioso y la intransigenci…

Los cristianos siguen siendo el colectivo religioso más perseguido en el mundo. Allí donde el totalitarismo religioso y la intransigencia de credo reina, los católicos es la primera confesión que sufre las consecuencias.

La retirada de las fuerzas aliadas occidentales de Irak por parte del presidente estadounidense Barack Obama ha sido vendida como el triunfo de la implantación de una democracia estable. Sin embargo, los aliados dejan un país donde ser cristiano es un riesgo añadido en un país donde las calles no son seguras.
Es por ello que una iniciativa en defensa de la libertad religiosa llamada “Salva los monasterios” y nacida en Roma ha pedido al gobierno de Irak y a su embajador ante la Santa Sede que se aseguren con los hechos, no sólo con palabras, los derechos fundamentales de los cristianos en Irak.
La asociación, según reproduce Zénit, ha comentado con un comunicado las declaraciones del nuevo embajador de Irak ante la Santa Sede, Habeeb Mohammed Hadi Alí Al-Sadr: “El sentido de sus palabras es que los cristianos están muy bien en Irak y están protegidos por el gobierno, de modo que Occidente ya sólo debe ocuparse de convencer a los refugiados cristianos en otros países para que regresen cuanto antes a Irak, donde encontrarán una gran acogida”, aseguran.
Además, el embajador, según la organización, asegura que "los medios de comunicación y las organizaciones occidentales han seguido el juego de los terroristas, al preocuparse por los cristianos, por su futuro y el truncado desarrollo de la sociedad, centrando así la atención en las acciones terroristas".
Sin embargo, según “Salva los monasterios”, es “un mensaje claramente demagógico, que sólo puede justificarse por un interés político que busca olvidar una trágica realidad: la de los sufrimientos de los cristianos iraquíes, que por desgracia todavía tienen lugar”.
“Le agradeceremos al embajador el que adoptara términos más adecuados para evitar daños a la minoría cristiana y para encontrar soluciones eficaces –concluye el comunicado-. De lo contrario, nos veremos obligados a pensar que continuarán los sufrimientos de los cristianos que han quedado en Irak, de los expatriados, y de los de todos los iraquíes.
Paquistán también se ceba con los voluntarios cristianos
Mucha ha sido la ayuda destinada a Paquistán debido a la situación de alarma provocada por las inundaciones que han asolado el país de Islamabad. Gran parte de esa ayuda está en su origen en iniciativas cristianas a pesar de que Paquistán constituya uno de los países más beligerantes con los que optan por esta confesión.
Un ejemplo lo demuestra el desgraciado final de tres voluntarios humanitarios cristianos extranjeros que fueron hallados asesinados por el ejército paquistaní, el 25 de agosto en el valle de Swat. Estos habían sido secuestrados dos días antes cuando participaban en las tareas de socorro a las víctimas de las inundaciones.
Tras esta tragedia, el Gobierno ha alertado de las amenazas talibanes a las ONG. “Los talibanes han amenazado varias veces a las organizaciones internacionales que trabajan en la zona”, explicó un alto funcionario del Gobierno a la agencia Fides.
Estaban trabajando en Mingora y en los alrededores. El 23 de agosto, cuando regresaban a su campamento, el convoy en el que viajaban fue atacado por un grupo de talibanes que los secuestró e hirió a otros cinco o seis voluntarios.
Vietnam: los católicos huyen a Tailandia
Algunos católicos de Vietnam están viendo aterrados como la propia policía los empuja a huir a Tailandia por las presiones y amenazas recibidas. Cuarenta fieles de la parroquia de Côn Dâu han huido a la frontera para pedir asilo en Tailandia, informó este miércoles Eglises d’Asie (EDA), la agencia de las Misiones extranjeras de París.
Periodistas de Radio Free Asia contactaron en la diócesis vietnamita de Da Nang con un grupo de católicos procedentes de la parroquia de Côn Dâu que no podían soportar más el clima de terror instalado en su localidad tras los acontecimientos del pasado 4 de marzo.
Ese día, agentes de la seguridad impidieron, con gran violencia, a un convoy funerario el acceso al cementerio y confiscaron el ataúd que contenía el cuerpo de una habitante de la ciudad, Maria Tan.
Numerosos miembros del cortejo fúnebre resultaron heridos. Otros muchos fueron arrestados, ocho de los cuales siguen todavía presos. La policía sometió a muchos de los acompañantes del convoy funerario a interrogatorios acompañados de malos tratos.
Según las informaciones recogidas por los periodistas, el grupo de católicos abandonó clandestinamente la parroquia durante el mes de mayo para refugiarse en Tailandia
Entre estas personas que han pedido asilo hay hombres, mujeres y niños. El mayor tiene 70 años y el menor está en edad de ir a la guardería. Algunos han llegado acompañados de miembros de su familia; otros, solos.
Por miedo a la policía, los refugiados de Côn Dâu viven por el momento casi clandestinamente, en habitaciones alquiladas. Por falta de medios y por su desconocimiento de la lengua, viven en estos momentos de una manera muy precaria por su condición de cristianos.
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