Cristianos perseguidos en Irak: entre la opresión y la esperanza

Los cristianos en Irak están siendo una comunidad religiosa severamente castigada, entre otras razones por la acción del islamismo radic…

Los cristianos en Irak están siendo una comunidad religiosa severamente castigada, entre otras razones por la acción del islamismo radical representado principalmente por el EI (Estado Islámico). En esa situación conviven a iguales dosis la opresión y la muerte con la esperanza.

La cara más amarga la representa, por ejemplo, el episodio que protagonizó su eminencia, Mor Nicodemus Daoud Sharaf, arzobispo de Mosul, que lloró en una entrevista televisada mientras explicaba la miseria que están pasando los cristianos iraquís desde hace tres años, ante la aparente mirada indiferente de las organizaciones de derechos humanos.

El obispo siro-ortodoxo de Mosul no logró contener las lágrimas mientras contaba el drama de su pueblo: “Por primera vez en 1.500 años no hemos podido celebrar la fiesta de san Shmuni en nuestra iglesia de Qaraqosh. Es una gran fiesta para nuestra diócesis, porque en Qaraqosh desde hace 1.500 años san Shmuni se aparece milagrosamente en el muro de la iglesia con sus hijos”. Y es que la comunidad c ristiana iraquí es la más antigua de la zona y llegó a esas tierras mucho antes que otras comunidades como, por ejemplo, la musulmana.

Nos han invadido los tártaros, los mongoles, los hulagu pero nunca habíamos dejado de festejar a san Shmuni” continua Mar Sharaf. “Este año, por primera vez, nos vemos obligados a rezar fuera de las iglesias, tanto en Mosul como en los pueblos vecinos”. Recordando la expulsión de los cristianos de sus casas por parte de los yihadistas del ISIS, continua: “Ya no hay dignidad ni honor en la humanidad. Verdaderamente esta gente es sin Dios”.

“¿Por qué todo esto nos está pasando a nosotros?”, se pregunta el obispo, y añade: “De algo somos felices: a pesar de lo que nos está pasando y de todo lo que nos pasará en el futuro, no hemos abandonado el cristianismo, no estamos abandonando a Cristo y nuestra fe. Y estamos orgullosos de ser hijos de mártires, estamos orgullosos de saber que todo lo que nos está pasando, nos pasa porque somos cristianos. Para nosotros esto es un honor. Piensan que estas persecuciones nos harán abandonar la fe, pero no saben que nos hacen unirnos más a ella”.

Esperanza: celebran nuevamente Misa en una aldea liberada

Por otro lado, la cara de la situación se ha podido ver en la iglesia caldea de San Jorge en Tel Isqof, una aldea de la llanura del Nínive –en el norte de Irak-, donde tras varios meses de abandono, el pasado 9 de noviembre se volvió a celebrar la Eucaristía gracias a que ha sido liberada por las tropas kurdas después de combates con los yihadistas del Estado Islámico (ISIS).

Tel Isqof es una de las varias aldeas en el Nínive que han sido retomadas por los Peshmerga –como se les conoce a las tropas kurdas-; sin embargo a solo quince kilómetros está Tilkaf, todavía en poder de los extremistas musulmanes.

La celebración de la Misa en la iglesia de San Jorge ha sido gracias a la iniciativa de jóvenes cristianos junto al sacerdote caldeo Pablo Thabit Mekko. Sin embargo, debido al peligro que todavía existe en la región, luego de la Eucaristía han tenido que retornar a Ankawa, un distrito de la capital kurda de Erbil, donde permanecen como refugiados.

“La del domingo pasado es la primera Misa celebrada en una iglesia de esos pueblos de la llanura de Nínive abandonados por la población cristiana a principios de agosto, ante el avance de la milicia del Estado Islámico”, explicó el sacerdote caldeo a la agencia Fides.

Sin embargo, luego que la aldea fuera recuperada, “un grupo de hombres jóvenes, ahora refugiados en Kurdistán, han querido ir hasta allí con un sacerdote por unas horas, con la intención de abrir la iglesia para tocar las campanas y unirse a la celebración de la Misa. Después de la liturgia han regresado al norte, a los lugares en los que actualmente viven como refugiados”.

El sacerdote afirmó que la Misa ha tenido un valor simbólico, pues “era una manera de decir que no nos iremos de nuestras tierras, y que cultivamos con tenacidad la esperanza de volver pronto a nuestros hogares y a nuestras iglesias”.

Monseñor Aguer denuncia “una conspiración del silencio”

Monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, es uno de los portavoces de la Iglesia católica que ha abordado abiertamente el drama de los cristianos perseguidos.

En su reflexión televisiva semanal en el programa ‘Claves para un Mundo Mejor’ reflexionó sobre la persecución a los cristianos, una persecución que existe -tal y como precisó el prelado- desde los inicios. El arzobispo advirtió contra “una especie de conspiración del silencio” que lleva a que apenas se hable de dicha persecución en los medios de comunicación y pide a los fieles que se informen y difundan la verdad sobre lo que está ocurriendo.

Tal y como indican las cifras del informe publicado por Ayuda a la Iglesia Necesitada, “durante el siglo XX murieron 45 millones de cristianos en las persecuciones llevadas a cabo por los comunistas y por los musulmanes. Asesinatos, torturas, secuestros, esclavitud, tráfico de mujeres y niños. Cosas que se repiten hoy en países como Irak, Sudán, Arabia Saudita, Indonesia, China, Vietnam, Egipto, Norcorea y otros. Así lo dice esta institución internacional. Se obliga a los cristianos a apostatar: si no se hacen musulmanes se los condena a muerte”, observó el arzobispo.

A propósito, habló de lo que en este momento está sucediendo en Oriente Medio por culpa del Estado Islámico, que “pretende erigir un califato o sea una especie de país independiente donde solo puedan vivir los musulmanes y los musulmanes de una fracción extremista que hace poco también ha matado a una cantidad de sunitas porque la lucha es también interna entre sunitas y chiítas”.

Volviendo a la persecución de los cristianos, monseñor Aguer señaló que “según la agencia ZENIT, que es bien conocida por su carácter internacional en la difusión de noticias, en el siglo actual cada cinco minutos un cristiano muere asesinado por su fe y también se ha llegado a decir que es extraño que nadie hable de esto”. Se habla de cualquier cosa -observó- cualquier pequeño incidente que ocurre en un rincón del mundo aparece en las primeras páginas, pero de esto no se habla. “Algo raro ocurre verdaderamente. Todo esto es una especie de conspiración de silencio”, advirtió.

El

prelado exhortó a no “quedarnos silenciosos”, porque “existe una realidad fundamental y es que todos somos miembros del pueblo de Dios, de la Iglesia. Somos miembros del Cuerpo Místico de Cristo y si un miembro sufre, como dice San Pablo, todos los demás sufren con él”.

Tenemos que informarnos y difundirlo

El arzobispo de La Plata reconoció que habla de estas cosas “para que veamos lo que pasa en realidad”, aún “cuando no se informe de ello”, porque “nosotros tenemos que saberlo, que informarnos y que difundirlo para que se sepa efectivamente: los cristianos son perseguidos en el mundo. No solo los católicos sino también cristianos de otras confesiones”.

De este modo, el prelado recordó que “debemos sentirnos unidos espiritualmente a ellos” y “rezar por ellos así como rezamos por tantas otras intenciones o tantas otras necesidades”. Esto responde -añadió- a la participación en la fe, a la fe común que profesamos y al amor común que nos debemos aunque estemos unos lejos de los otros.

Finalmente, el arzobispo invitó a los espectadores a unirse todos en la oración por la Iglesia perseguida, por los cristianos que sufren, especialmente en este momento a manos del extremismo islámico. “Esto es también una expresión de nuestra fe cristiana. Quedémonos con estas ideas porque, como digo, tenemos que subrayar aquello de lo cual no se informa y de esta persecución, efectivamente, se ha hecho un silencio casi absoluto”.

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