Cronología del ‘caso Morín’, el mayor juicio por abortos ilegales de Europa

El caso del doctor Morín supuso no solamente un escándalo sobre cómo algunas clínicas abortistas llevaban a cabo sus accio…

El caso del doctor Morín supuso no solamente un escándalo sobre cómo algunas clínicas abortistas llevaban a cabo sus acciones al margen de la ley. También destapó una serie de aspectos dramáticos que conmocionó a la parte de la opinión pública que quiso abrir los ojos y no mirar hacia otro lado.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue el de las trituradoras que la clínica Ginemedex supuestamente utilizaba para deshacerse de los cuerpos abortados. Cabe recordar que en toda investigación el cadáver es la clave y que en este caso, el cadáver es muy pequeño.
Supuestamente Morín declaró que los abortos que realizaba Ginemedex tenían menos de 22 semanas, pero si los cadáveres troceados muestran a las claras que son mayores, lo que interesa es hacer desaparecer estos cadáveres. Por ello cobra especial protagonismo las supuestas trituradoras que utilizaba la clínica.
Según las fuentes de la investigación, la trituradora de otra clínica, la TCB (la clínica que daneses, franceses y holandeses vieron en el famoso reportaje que destapó el caso) fue desmontada tras la retrasmisión del documento.
Tal y como informó ForumLibertas.com en su día, también Ginemedex tenía una trituradora así, en un patio exterior junto a la sala de espera. También se retiró a causa del reportaje danés. Pero según las fuentes consultadas, se montó otra trituradora en Ginemedex una vez quedó claro que no iba a haber inspecciones de Sanidad y que el escándalo danés “había pasado”.
Según las mismas fuentes, el período en el que Ginemedex y TCB no tenían trituradora, para deshacerse de los fetos “grandes”, se troceaba el cadáver de aborto supuestamente “ilegal” en trozos pequeños, se mezclaba con los fetos “legalmente” abortados y se los llevaba la empresa de desechos orgánicos Ecoclinic.
Hay que tener en cuenta que el decreto 27/99 que regula el transporte de restos sanitarios y humanos exige que estos nunca pueden ser lanzados a la basura ordinaria o ser gestionados por los propios médicos. Los centros de abortos están obligados por ley a recurrir a una empresa especializada que se lleve estos restos.
Ese fue uno de los detalles más escabrosos de un caso todavía pendiente de sentencia después de cuatro años de que fuera iniciado. La última diligencia tuvo lugar en noviembre de 2009 y desde entonces el juzgado parece paralizado con respecto a este tema.
La moral de un abortista
”Usted tiene su moral, yo la mía", decía el doctor Morín a los periodistas daneses, asombrados por los abortos tardíos y de dudosa legalidad que realizaba en sus centros. La Guardia Civil lo detuvo un año después, el 26 de noviembre del 2007 junto a uno de sus colaboradores y a dos mujeres, una en la clínica Ginemedex y otra en el centro Emecé.
La Guardia Civil precintó las cuatro clínicas relacionadas con Carlos Morín, todas en el barrio de Tres Torres, y empezó a registrar despachos y dependencias, guardando en cajas documentación y materiales de su interés.
La fiscalía de Barcelona y el juzgado de instrucción número 33 ordenaron así la operación a raíz de la denuncia que interpuso E-Cristians contra el doctor Carlos Morín. A día de hoy no se han resuelto las acusaciones de delitos de aborto y de asociación para delinquir.
Morín ya fue encarcelado en 1989 por abortos en la clínica Ginetec de Alicante, una sucursal de Barnamedic. También de Barnamedic era Emece, en Palma de Mallorca, cerrada en noviembre de 2005 por la Conselleria de Salud balear. En Emece Mallorca se hacían abortos pero sin ningún ginecólogo acreditado, según la Dirección General de Acreditación y Evaluación. El "médico" que efectuaba los abortos no era ginecólogo.
La cronología del caso Morín
Desde que en 2004 saltara la noticia de que un equipo de Daily Telegraph investigó posibles delitos de aborto en la clínica Ginemedex de Barcelona y, dos años después, que la televisión pública danesa denunció prácticas abortistas ilegales en la misma clínica de la capital catalana, el ‘curriculum’ de supuestas irregularidades del doctor Morín no hizo más que aumentar.
La televisión danesa emitió un reportaje en el que Morín aparentemente no ponía impedimentos para practicar un aborto a una mujer en avanzado estado de gestación (feto casi sietemesino). Este ‘inconveniente’ sólo afectaba al precio a pagar por la intervención.
En el mes de octubre de 2006, el grupo abortista de Morín acumulaba escándalos con total impunidad. Ginemedex, Barnamedic, clínicas Emece, grupo CMB, Fundación Morín… todos ellos son nombres de una red empresarial en torno a Morín cuyo negocio es el aborto.
En noviembre de 2007, accionistas de Ginemedex pidieron en los tribunales que se aclararan las cuentas de Morín. El 26 de noviembre saltaba la noticia de la detención de Carlos Morín y otras tres personas, registrando despachos y dependencias, guardando abundante documentación.
Cuatro días después otra noticia difundía que las trituradoras de la clínica de Morín que el reportaje danés había denunciado, y que supuestamente utilizaban para deshacerse de los cuerpos de los fetos, había sido desmontada después de la emisión del reportaje.
En marzo de 2008 saltó otra sorpresa: Morín tenía sida desde 1998. A pesar de ello, el cirujano continuó con su actividad ‘normal’ en las intervenciones de abortos.
También fueron noticia sus supuestos delitos monetarios. En diciembre de 2008 se abrió una nueva causa judicial contra Morín por presumible blanqueo de dinero.
Un juzgado de Barcelona abrió un sumario para investigar un posible blanqueo de dinero efectuado por Morín y su esposa, después de que la asociación e-Cristians solicitara que la investigación de sus clínicas se ampliara a sus asuntos económicos.
Un reportaje publicado en la Gaceta sobre quién es quién en el gran negocio del aborto en España incluía a Carlos Morín en un grupo de casi una docena de personas que se lucran abundantemente con las intervenciones abortistas.
El juicio contra Carlos Morín y sus colaboradores se inició el 14 de septiembre de 2012 en la Audiencia de Barcelona. El 29 de noviembre de ese mismo año concluyó el proceso después de dos meses a través de los cuales testificaron policías, médicos, enfermeras y más de cien mujeres que abortaron en las clínicas del doctor Morín. El fallo absolutorio tuvo lugar el 31 de enero de 2013. Morín se libraba así de la petición de 273 años de prisión de la Fiscalía por practicar 89 supuestos abortos ilegales a mujeres en avanzado estado de gestación.
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