Crucifijos y espacio público

El Papa emérito Benedicto XVI dijo que Dios es desterrado de la vida pública y eso supone acabar con el hombre y convertir la sociedad en un erial. Las propuestas científicas e históricas de sociedad sin Dios han llevado a situaciones muy injustas, a la pérdida de confianza en los demás, a la mentira, a convertir al poder, a la nación, a la política en el lugar de Dios.

No se trata de planteamientos de confesionalidad, sino de respeto a la libertad religiosa, a la historia y a la cultura de lo que llamamos mundo moderno y que está llena de actuaciones de Dios. No hay ayuntamiento o pueblo que no tenga una deuda con alguna advocación de la Virgen, con un Cristo. No hay por qué erradicar la cruz o el crucificado de juzgados, colegios públicos, cementerios, calles, etc. como pretenden las autoridades valencianas.

Chesterton narra la historia de un hombre que pretendía acabar con todas las cruces del mundo: las de iglesias, cementerios, montes, valles, caminos. Pero luego la proyección de los cables eléctricos le parecían cruces y al final extendió sus brazos agotados y el reflejo era el de una cruz. No hay peor cruz que evitar toda cruz.

Y tiene cierta gracia, que las encomiendas civiles  o militares que otorga el Estado español se llamen cruces.

Hazte socio

También te puede gustar

One comment

  1. 1

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>