¿Cuáles son las prioridades de nuestra sociedad?

Debemos interrogarnos críticamente sobre cuáles son realmente, no de palabra, las prioridades de nuestra sociedad. A esta tarea los cris…

Forum Libertas

Debemos interrogarnos críticamente sobre cuáles son realmente, no de palabra, las prioridades de nuestra sociedad. A esta tarea los cristianos tenemos el deber de contribuir desde la perspectiva que nos da la persona de Jesucristo, alejándonos de todo corsé ideológico.

Cuatro noticias de actualidad enmarcan esta necesaria consideración.
La primera es el fichaje de Ronaldo. Si el anterior de Kaka ya significó una cifra astronómica, el de Ronaldo traspasa todos los límites de la razón. Un periódico titulaba “El Madrid paga por Ronaldo 57 veces su peso en oro”. Otro relacionaba lo que se podría hacer con estos 94 millones de euros. Es escandaloso y ajeno a toda justificación que en plena crisis económica, con tanta gente pasando dificultades, se puedan encontrar hechos de esta naturaleza. Todo debe tener un límite. En EEUU, un país donde impera el mercado y la competencia, la NBA sitúa un máximo a los fichajes de los jugadores. Se dirá que es una medida para evitar que el mercado enloquezca, pero al mismo tiempo demuestra una actitud prudente.
Al mismo tiempo una Cáritas tan importante por el número de personas que atiende, como la de Barcelona, informaba con gran preocupación que sus servicios están desbordados porque se encuentran en situación de pobreza, personas, familias, alejadas de todo perfil de riesgo. Mantienen mejor que peor una relación laboral, tienen estudios, no están desestructuradas pero si quieren llegar a pagar la hipoteca de su piso no les alcanza ni tan siquiera para comer los 30 días del mes. Seguramente calcularon con un exceso de optimismo su capacidad de endeudamiento y ahora un recorte en sus ingresos, porque uno de los dos ha perdido el trabajo o está afectado por un ERE o, sencillamente, su actividad como autónomo ha registrado una caída, les sitúa en esta difícil posición. Hasta cierto punto son las consecuencias lógicas de 14 años de crecimiento ininterrumpido que significa que muchísimas personas en edad adulta vivieron como adolescentes la anterior crisis mucho más corta, y por consiguiente con poca conciencia de ella.
¿Debe ser Caritas quien asuma todas estas situaciones? ¿Han de ser los organismos de la Iglesia que acojan el resultado de los errores personales, injusticia social, mal funcionamiento de la sociedad, demagogia e imprevisión de los gobernantes? La respuesta es que sí. La Iglesia está para atender a todo ser humano, pero esto no ha de ser óbice para que al mismo tiempo no tengamos una actitud crítica y transformadora hacia las condiciones que hacen posible este estado de cosas, y al mismo tiempo que un club de fútbol es capaz de llegar a gastarse 200 millones de euros en fichajes.
La tercera noticia es bien conocida, y sirve para poner en evidencia la escandalosa explotación que sufren algunos inmigrantes. Al vivir aquí y carecer de papeles, determinados personajes, mal llamados empresarios, se aprovechan. Les pagan salarios de hambre y cuando sucede un incidente grave, como el que acarreó la pérdida de un brazo, lo tratan peor que a un animal. El Gobierno, las comunidades autónomas, los propios ayuntamientos, y en relación a las responsabilidades que tengan en cada caso, no pueden mirar hacia otro lado. Pero no sólo ellos, también las organizaciones empresariales han de asumir la creación de un clima, de una cultura, que convierta en inadmisibles estas prácticas. Una sociedad que es capaz de generar situaciones de este tipo sin escándalo social está resbalando hacia la inhumanidad.
El último dato se refiere a un ámbito distinto al de la injusticia social, la pobreza y la crisis, pero sólo en apariencia. Son los resultados de las pruebas realizadas a los alumnos de primaria por la Generalitat de Catalunya. El resultado muestra que uno de cada cuatro alumnos carece de competencias en las áreas de lenguas y matemáticas. Seguramente que si se generalizara esta prueba nos encontraríamos con resultados parecidos en buena parte de las demás comunidades, con la excepción de aquéllas, como el caso del País Vasco o Castilla y León, entre otras, que sufren menos los estragos del fracaso escolar. Este resultado señala claramente que lo que después sucede en la ESO esta ocasionado en gran medida por la situación en primaria. Ante este hecho se han barajado los elementos de siempre, la inmigración, la relación entre pública y concertad; y también como siempre, se ha omitido el dato que los estudios internacionales muestran como más relevante: la pobreza infantil.
En Cataluña el 22% de los menores de 16 años se encuentran en situación de riesgo de pobreza infantil. Como pueden ver hay una gran relación entre las dos magnitudes citadas aunque no todos los malos estudiantes se encuentran en situación de riesgo de pobreza, ni todos los que viven en ella obtienen malos resultados, pero sí hay una estrecha correlación. Para España el porcentaje es ligeramente superior, del 24%, el doble que Alemania o Francia, cuatro puntos más que Portugal y dos más que Grecia.
También en este caso, no como factor único, pero sí muy determinante, la pobreza es la causa del fracaso escolar. De ahí la necesidad de interrogarnos sobre cuáles son nuestras prioridades verdaderas como sociedad. Cuando respondamos a ello podremos exigirle honestamente cuentas al Gobierno, mientras tanto será difícil o contradictorio.
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