“Cuando vi la Puerta del Sol, me giré y vi la muchedumbre hasta la Puerta de Alcalá”

Son las siete de la mañana y ya los cámaras de TV3, Europa Press y Barcelona TV se afanan en la Plaza España de Barcelona para filmar a las personas q…

Son las siete de la mañana y ya los cámaras de TV3, Europa Press y Barcelona TV se afanan en la Plaza España de Barcelona para filmar a las personas que están subiendo a los autobuses de E-Cristians que parten hacia Madrid. Toman declaraciones a los viajeros. “¿Con estandarte o sin estandarte?” “Mejor sin, con el autobús de fondo”, dice el cámara.
 
El estandarte es de la Virgen de Vladimir, una gran tela con esta imagen rusa de la Virgen y el Niño, que las juventudes de E-Cristians ya exhibían en febrero ante la catedral asediada por una manifestación de gays y jóvenes del tripartito. En las ventanas del autobús, para que se sepa de dónde somos y a dónde vamos, asoman banderas catalanas y eslóganes de la concentración: La familia sí importa, matrimonio = hombre + mujer.
 
En el área de servicio cerca de Lérida encontramos el autobús de E-Cristians de Gerona. Los autobuses de E-Cristians de Igualada y Sant Cugat van a su aire y no sabemos donde se han metido.  Mientras tomamos un bocadillo con los gerundenses nos saludan otras personas: “eh, os vimos el domingo pasado en los Jardinets de Gràcia, muy buena manifestación”. Son gente de un autobús que han organizado unos militantes del PP de Barcelona. Algunos de ellos estuvieron en la manifestación por las víctimas del terrorismo y, como veteranos, vienen bien equipados con gorras y agua.
 
A medida que sigue el viaje, pasan coches que nos saludan, con emblemas de la manifestación, sobre todo los carteles verdes oficiales o eslóganes tomados de Internet. Poco después nos encontramos haciendo una especie de caravana con siete u ocho autobuses de Navarra, todos muy bien numerados. Los manifestantes navarros nos saludan desde sus asientos.
 
La radio gallega, con los manifestantes
 
Llamo a unos amigos gallegos, de una caravana de autobuses que baja desde Vigo. “Desde que hemos salido la radio de Galicia ya nos ha llamado tres veces, están cubriendo el día paso a paso”, me cuenta Javier “Elentir”, un gallego de HazteOir. A nosotros, por supuesto, no nos llaman de las radios catalanas. Ni siquiera de Europa Press, que los días previos ha llamado varias veces a E-Cristians. Por alguna razón nuestro autobús no capta la COPE, que algunos de nuestros viajeros reclaman con cierta insistencia.
 
Ponemos El Príncipe de Egipto en el CD, la película de DreamWorks, la productora de Steven Spielberg. El tema es muy apropiado: un poder político quiere evitar que los extraños seguidores del Dios hebreo tengan demasiados hijos. Al principio Moisés se niega a aceptar que es hebreo y busca la seguridad de la Corte real pero ante una injusticia concreta (un anciano bajo el látigo) actúa con violencia y debe huir. Sólo cuando funda su propia familia Dios le llama para liberar a la sociedad… aunque muchos de ellos no quieran ser liberados y prefieren la relativa comodidad del látigo.
 
En una sociedad como la nuestra en que los niños, los ancianos y el nombre del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob  no entran en las prioridades del Faraón parece una película adecuada. “Habrá milagros hoy si tienes fe, la ilusión no ha de morir”, dice la canción mientras el pueblo de Israel sale, un pueblo en marcha, de todas las edades y condiciones. Sí, es adecuado para el día.
 
Denominación de origen
 
Al acercarnos a Madrid explicamos cómo encontrarnos, posibilidad de ir a misa en algunos sitios, qué hacer si aparece alguien de prensa y no se le puede reenviar a los portavoces oficiales. Una mujer dice: “Lo más difícil es responder cuando te preguntan en qué me afecta a mí que se casen dos señores”. “Eso, eso”, asienten varios. “Pues cuando te pregunten eso respondes: imagínese que al vino Don Simón de repente le llaman Denominación de Origen de La Rioja, con todas sus ventajas, subvenciones y ayudas. Los auténticos vinos de La Rioja tienen derecho a quejarse de que la denominación de origen ya no significa nada”. El entrenamiento fue útil, porque al día siguiente una de estas viajeras salió en la crónica de EL MUNDO dando este mismo argumento.
 
Bajamos en Atocha y nos dispersamos para comer. Algunos nos sentamos en el Paseo del Prado con el estandarte de la Virgen bien desplegado. Pasan muchos grupos de neocatecumenales de Valencia que piensan que también somos kikos y nos saludan con cariño.
 
Cerca de nosotros hay un joven del Rif que se llama Kerim, muy sociable, repartiendo folletos de una discoteca. “Esto que hace el gobierno es atacar la familia, claro que sí”, dice el joven rifeño en perfecto español. “Para mí la familia es lo más sagrado, y esto de que los homosexuales se casen es absurdo, es absurdo… o si no, ¿para qué nos dio Dios a las mujeres, tan bonitas?” Para casarlas entre ellas, supongo que dirían las lesbianas. A veces el sentido común no es suficiente. 

Que se noten las senyeres
 
Llega el momento en que organizamos nuestra propia marcha detrás de una de las pancartas que usamos en la manifestación de Jardinets del domingo anterior. En ella se lee: “Vull un pare i una mare” (quiero un padre y una madre). Fue carita pero con tanta movilización resulta rentable. A E-Cristians le interesa mucho que se note la presencia catalana en la manifestación y lo conseguimos. “No eran escasas las banderas catalanas”, escribirá en LA VANGUARDIA Enric Juliana al día siguiente. Bien vale el despliegue.
 
Toda la tarde la gente nos pregunta: “¿de dónde sois?” “De Barcelona” “Bienvenidos a Madrid, que se vea que no todos son como Carod”. A veces lo que llama la atención es la imagen de la Virgen, que sirve para que los nuestros no se pierdan. “Mira, la Virgen de Montserrat”, dice una señora que evidentemente no entiende mucho de iconos. Otro señor la confunde con la de Czestochowa, que es eslava como la nuestra y negra como la de Montserrat. “Visca Catalunya”, nos dice un nutrido grupo de valencianos con bandera autonómica. “Visca València”, responden los barceloneses. Saludamos a una horda de cántabros que de lejos parecían polacos con sus banderas rojiblancas.

 
El ambiente general es de alegría y encuentro. Se parece mucho a un abigarrado ejército medieval: van llegando los distintos señores feudales con sus enseñas y tropas. La diferencia es que aquí los señores desaparecen y las tropas se mezclan rápidamente en una algarabía festiva.
 
Kikos y castellonenses
 
En Cibeles ya está lleno. Enseguida nos vemos rodeados. Por un lado hay montones de kikos, por el otro la diócesis de Castellón en masa, nos flanquea gente del Movimiento Familiar Cristiano y un poco más allá un mar de banderas gallegas. Aparecen amigos: Juan Fraga y Raquel Cortizo, amigos de E-Cristians de Galicia. También gente de E-Cristians que vino en coches y otros amigos de Madrid. “Os hemos encontrado por la Virgen grande esta que lleváis”, dicen todos. Los que no aparecen son los de Gerona, Igualada y Sant Cugat que al parecer están en la otra punta de la masa humana.
 
Se eleva la mastodóntica pancarta azul con el lema “La familia sí importa”, como si el problema de Zapatero fuera de visión. “Qué bonito, qué bonito”, corea la gente. El sol es africano y los padres que trajeron niños –muchos- sabían que iba a ser duro. Pero se combate con cánticos. El más usado es “Luego diréis, que somos cinco o seis”, que se canta siempre que sobrevuela un helicóptero.  Tiene mucho éxito el de “Paco y Antonio, no son un matrimonio”, así como el de “Queremos una madre, que no tenga bigote”. Son populares e informales, pero nadie puede decir que sean groseros. De hecho la prensa española y extranjera reconocerá que no hubo insultos a los homosexuales: los pronósticos victimistas de la cúpula gay (con doña Beatriz Gimeno a la cabeza) augurando insultos y agresividad, no se cumplieron. 

 
Más tarde en la manifestación se cantará “Si esto es matrimonio, me voy al manicomio” y reinará con absoluto éxito el canto más político de todos: “Zapatero dimisión”. Algo raro pasa en un país cuando el presidente, tras apenas un año de mandato, se encuentra con medio millón de personas –según numera la prensa italiana, por ejemplo– pidiendo su dimisión.
 
"Obispos, sed valientes"
 
Hay muchos curas, más jóvenes que mayores. También algunas religiosas. Mucha gente lleva hojas con un lema que ha llamado la atención de la prensa: “Obispos, sed valientes, estamos con vosotros”. Sí, la movilización es de y para los laicos, pero el pueblo agradece de los obispos esa disposición que se expresa así, con las palabras “sed valientes”.
 
La gente del Movimiento Cultural Cristiano, de su revista Autogestión y de su partido Solidaridad y Autogestión Internacionalista (socialista no marxista) está por todas partes, con su revista, con enormes pancartas, recordando las frases de Juan Pablo II sobre la solidaridad y la cita de la Internacional de Trabajadores de 1866: “la familia es la base de la sociedad”. Tiene mucho éxito su fotocopia “Zapatero, mentiroso, de la Iglesia eres moroso”, que recogerán varios medios de comunicación.
 
En el suelo hay unos papelitos que dicen “Zapatero, no hagas de Faraón”. O sea, que no sólo yo vi el parecido. Recomiendo a todos releer los primeros capítulos de Éxodo, reconocerán un estilo de gobierno y pensamiento. Un talante, por así decirlo. Claro que el Faraón, al menos, recibía a Moisés.
 
La marcha avanza con dificultad. “No nos movemos porque no cabemos”, cantan hordas de chavalas dando saltos. También es verdad que a veces resulta difícil avanzar porque unos abuelitos con bastón o unos cochecitos de niños o minusválidos en sillas de ruedas obstaculizan el paso de las pancartas. Pero así es la familia, y aquí están todos.
 
Hay grupos de jóvenes con tambores, al más puro estilo “antiglobalización”. También se ven banderas tradicionalistas aquí y allá. Lo más común son las banderas de todas las autonomías. Hay una enorme de Andalucía.
 
"Esto sí que es una boda"
 
Pasamos junto a una iglesia donde se celebra una boda, el novio y la novia de blanco están en la puerta. La muchedumbre se gira y se pone a corear: eso sí que es una boda”. Un señor se asoma a una ventana con un cartel: “Chile con la familia”. “¡Viva Chile”, grita la gente.
 
Ante el ministerio de Educación los manifestantes dedican una gran pitada a la política del gobierno. Uno de los puntos del manifiesto es la libre elección de centro, y el otro el respeto a los derechos religiosos (como la clase de religión, que ha recogido 3 millones de firmas que Zapatero no ha querido recibir). 
 
En diversos puntos de la procesión los altavoces nos hacen llegar la retransmisión de la COPE, que alterna breves detalles de los discursos oficiales (dos palabras de Nacho Arsuaga, tres de José Gabaldón, un breve comentario de Josep Miró) con testimonios de la gente, de padres, de niños de cuatro añitos. De vez en cuando anuncian cifras: ya somos medio millón, ya somos un millón, ahora somos millón y medio… Con cada anuncio la gente exulta y repite lo de “luego diréis, que somos cinco o seis”. Nosotros, que jamás hemos llegado a ver la cabecera de la manifestación, cuando podemos ver Sol de lejos, nos giramos y contemplamos tras nosotros una muchedumbre inmensa hasta la Puerta de Alcalá.
 
Cuando llegamos a la Plaza del Sol se supone que la convocatoria ya ha terminado pero aún está abarrotada; ya es tarde y hay que pensar en volver a nuestros vehículos. Pasan por la plaza los autobuses de la organización, de dos pisos, repletos de jóvenes que cantan y animan a golpe de micrófono. “Esta noche hay una vigilia en el Santuario de la Virgen de Schoenstatt para dar gracias por este gran día; todos a dar gracias y a rezar”, dice un chaval desde la megafonía de un autobús. “Atención, atención, nos comunican que hemos colapsado todo el centro de Madrid”, sigue la megafonía. “Bieeeeeeen”, grita la gente.
 
"Qué asco de pijos fachas", dice una cría con rosario
 
En el camino de vuelta a Atocha nos cruzamos con algunos grupos de adolescentes que probablemente van a lo de Carlinhos Brown. “Qué asco de pijos fachas”, nos dice con su tribu una chavalita de menos de 20 años, que viste camiseta de tirantes y un rosario barato de plástico blanco al cuello. Al parecer, llevar un rosario porque Madonna lo puso de moda hace un año no le parece de pijos. Esperando en un semáforo cerca de Atocha, un coche pasa a nuestro lado gritándonos improperios. Son los únicos insultos que hemos oído esta tarde.
 
Hay un momento para dispersarse por los bares y cenar rápido. En el que voy yo hay gente que ha venido a la manifestación de Cuenca y de Murcia, con la revista Autogestión que les han dado en la marcha. Los manifestantes están dispersos por todo el centro de la ciudad bajo la mirada más o menos atónita de turistas y ciudadanos.
 
Cuando subimos a los autobuses se nota el cansancio y también la satisfacción. Parece que la cadena SER habla de unos 200.000 asistentes. “Bueno, ya lo sabemos, si la SER admite eso, pongámosle un cero detrás y tendremos la cifra real”, dice un genio de la medición de masas. Empieza el retorno a Barcelona y las llamadas a casa a ver si nos han visto en la TV. “Pues sí, pero sólo en las cadenas catalanas, al mediodía, con imágenes de cuando salíais”. Uf, fue hoy mismo pero parece tan lejano…
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