Cuba: el país que superó a Japón

Tras la muerte de Fidel Castro cabe preguntarse cuál es el estado de la economía que la Revolución ha dejado en la isla y la que había protagonizado con anterioridad. Con Batista, por ejemplo, Cuba llegó a tener un PIB per cápita como el italiano o el español

La isla más famosa del Caribe es noticia a nivel mundial debido a la muerte del fundador de la Cuba comunista. Tras la muerte de Fidel Castro, Cuba ha vuelto a ser objeto de análisis sobre su evolución durante la dictadura. Cuba, económicamente hablando, es una rara avis: a pesar del embargo internacional durante las últimas décadas y de su poco peso en comparación con otros países latinoamericanos Cuba presenta un fuerte gasto per cápita en materia de salud pública y en educación. También es relevante la esperanza de vida de los cubanos, la segunda mejor después de Argentina.

Corría el año 1959 cuando la Revolución Cubana quitó del poder al dictador Fulgencio Batista, después de anteriores golpes de estado fallidos, Cuba se encontraba con una economía diezmada y un alto grado de desempleo. Años antes de la revolución y de la inestabilidad política Cuba tenía un PIB per capita similar al español y al italiano. Las relaciones con Estados Unidos, interventor indirecto en la independencia del país con España, eran muy buenas y la isla dependía sobretodo del comercio (exportación). Ya con la caída de la Unión Soviética, se esperó que también fuera el final del sistema comunista que ha perdurado tantas décadas a pesar de su proximidad geográfica con los Estados Unidos.

En los últimos días han sido muchos los que han hablado de las bonanzas de la economía cubana, como otros que han criticado el autoritarismo del gobierno. Sin embargo, ¿Cuál es la situación actual de Cuba respecto al resto de América Latina?

El paradigma cubano

Cuba

Datos sobre magnitudes económicas de países de América Latina (España incluida para tener una referencia más conocida). Datos extraídos de Datosmacro. Elaboración propia

El caso de Cuba es una auténtica rareza dentro del marco latinoamericano. A pesar de no ser un país puntero en el sector económico americano, como lo fue antes de la revolución, Cuba presenta datos curiosos que no aparecen en países del mismo continente. A pesar de su reducido tamaño económico, el PIB es la riqueza anual que genera un país, los cubanos pueden presumir de ser más longevos que el resto de Latinoamérica, exceptuando Chile, y de tener unos resultados académicos muy superiores a la media.

En el ámbito de la desigualdad, también se encuentra en una buena posición al ser uno de los que tienen menor coeficiente de Gini (actualmente considerado el mejor indicador para medir la desigualdad en un país). En cambio el Índice de Desarrollo Humano (IDH), indicador social de Naciones Unidas que mide la salud, la educación y la riqueza, es más similar al de los países del continente más ricos.

En el siguiente gráfico se muestra la evolución del coeficiente Gini. Cuba tiene actualmente un coeficiente de 40 (no aparece en el gráfico). A menor número de coeficiente, más igualdad existirá en el país. Esto no quiere decir que en total la población de un país con menor índice sea más rica que de un país con un índice más alto.

La salud pública y de la educación tienen más peso en la economía que en el resto de los países sudamericanos, hecho que la propaganda del régimen siempre ha mostrado pecho de ello.

El aislamiento comercial producido por el embargo internacional y las desapariciones paulatinas de gobiernos socialistas que protegían el sistema comunista, como es el caso de la Unión Soviética o la Venezuela de Hugo Chávez, producen una balanza comercial fuertemente negativa. Esto es debido a que la isla tiene que importar muchos más bienes de los que ella misma exporta.

Nuevos tiempos para Cuba

Tras la muerte de Fidel Castro, el futuro es incierto para Cuba. En la última legislatura de Barrack Obama se había intensificado la abertura de Cuba al mundo occidental, pero tras la muerte del director y las últimas declaraciones de Donald Trump es de gran dificultad realizar previsiones sobre el futuro económico de la isla.

Las calles de las ciudades cubanas son reinadas por los “almendrones”, nombre que reciben estos coches americanos anteriores a la revolución. Debido a la escasez de piezas originales y del uso de todo tipo de combustibles, estos coches sobreviven con mecánicas y otros elementos que distan mucho de los originales

El pueblo cubano, con su esfuerzo y sacrificio, ha conseguido tener datos económicos y sociales muy superiores a la media del resto del continente. Pero las imágenes de los vehículos de la era Batista que inundan las calles, los edificios coloniales donde miles de familias viven en estado casi ruinoso y el control del gobierno sobre la población son otro tipo de indicadores que son más difíciles de medir que los económicos.

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