Cuba: para que haya cambios ¡que empiecen por la economía!

Lo que ocurre en Cuba, sucede en el mundo artístico-literario y en los medios de comunicación. Nada se mueve, ni para bien ni para mal. Las fuerzas pr…

Lo que ocurre en Cuba, sucede en el mundo artístico-literario y en los medios de comunicación. Nada se mueve, ni para bien ni para mal. Las fuerzas productivas continúan atadas y la represión cambió de ropaje.
Sobre esta ingeniería política existen disímiles opiniones. Para unos es un fenómeno que se salió de las manos del gobierno. Otros consideran que es un experimento de probeta perfectamente controlado en sus alcances y proyecciones.
La dictadura excluye el cambio democrático, y en su lugar ocurren sucesos inesperados. La aparición en la televisión de tres antiguos funcionarios, exponentes de la peor de las represiones (en un periodo calificado de tenebroso) desató sentimientos encontrados y rencores reprimidos.
El efecto desatado tomó la forma de protestas entre los llamados "intelectuales orgánicos" del régimen. Para ello (los que pueden) usaron las autopistas del cíber espacio. Comenzó la llamada "Tormenta de los emails". Se los enviaron entre si, y a casi todas las instancias oficiales de gobierno. Pidieron la rectificación de la política conocida como "Parametraje", la que durante las décadas de los 60 y los 70 discriminó y persiguió a los homosexuales, e implementó la marginación de escritores y artistas que discrepaban de la política del gobierno. Los intelectuales orgánicos criticaron, además, los campos de concentración conocidos como Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
Por primera vez en casi 50 años una protesta con un carácter marcadamente político ocurre en Cuba sin repercusiones represivas. Ninguno de los prominentes participantes en la "Tormenta de los emails" fue molestado. Antes bien, algunos fueron premiados, quizás a cambio de una incondicionalidad futura.
De forma paralela, la prensa oficial ocupa parcelas que fueron coto exclusivo de la prensa independiente. Temas sociales como son la existencia de "buzos" (indigentes que viven de hurgar en los desperdicios), críticas en el rotativo Granma a los mítines de repudio y otras manifestaciones de esta índole, fundamentalmente en los periódicos Juventud Rebelde y Tribuna de La Habana.
Pero el gobierno mueve otra ofensiva silenciosa. El fruto, hasta el momento exitoso, puede apreciarse en la visita del canciller español Miguel Ángel Moratinos y el recrudecimiento de la represión contra la prensa independiente de Cuba, a quien intentan rendir por hambre.
Todo apunta hacia una exitosa actividad de la Seguridad del Estado. Algún día se sabrá hasta qué punto las dotes "persuasivas" de esta institución han contribuido a la consecución de tales resultados.
La pregunta se impone: ¿Qué pasa? ¿Qué se está gestando ante nuestros ojos? ¿Cómo conciliar lo que sucede con la existencia de casi 300 presos políticos? ¿Qué se pretende?
 
It’s the economy, stupid!
Contra todo pronóstico, lo que sucede pasa por una situación en la que el gobierno mantiene atadas las manos de las fuerzas productivas. No se atisba un ablandamiento de las posiciones económicas oficiales.
"It’s the Economy, stupid", lema de la campaña presidencial de Bill Clinton en 1991, puede aplicarse a Cuba. Fuera de su contexto original, podría dar la clave de lo que pasa en Cuba. Si se está gestando un cambio, no es de orden económico. ¿Por qué, en presencia de reformas, no han comenzado por lo económico, como era de esperar?
Los pesimistas consideran que los amarres totalitarios del gobierno tienen muchas caras. Las más sensibles serían las económicas. La libertad controlada o el descontento de un pequeño grupo de escritores, artistas o disidentes, es algo con que la dictadura puede lidiar.
Mientras cuenten con una masa de esclavos agobiados por la miseria, estarán seguros. En este, como en todos los casos, la libertad económica es la que determina. De ahí la negativa del régimen a liberar las fuerzas productivas, y su pasión por satanizar el confort y la riqueza.
La miseria y el desabastecimiento se convierten en los aliados incondicionales del inmovilismo del régimen. Los hombres, agobiados por la miseria y las carencias, pierden fuerza y aliento para disentir. Escapar por cualquier puerta se convierte en la meta inmediata. Por ello en Cuba existe la amenaza o la posibilidad del éxodo masivo liberador. Ahí reside el encanto del Estrecho de Florida y su promesa de libertad o muerte.
Cuando las cadenas económicas caigan, caerá la dictadura.
 Publicado originariamente por J. González Febles (jgonzafeb@yahoo.com) en www.cubanet.org
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