Danza de tinieblas‘, por Eduardo Vaquerizo

Eduardo Vaquerizo resultó finalista del Premio Minotauro 2005 con esta ucronía de investigación y aventuras, una novela en la que asistimos a un Madri…

Eduardo Vaquerizo resultó finalista del Premio Minotauro 2005 con esta ucronía de investigación y aventuras, una novela en la que asistimos a un Madrid alternativo en un 1927 insólito. En San Ginés se siguen sirviendo churros, pero hay muchas cosas distintas.

Los judíos y moriscos no fueron expulsados, y las juderías mantienen su propia policía y sistema de justicia. Felipe II murió en un accidente y su hermano Juan de Austria, vencedor de Lepanto, se hizo el trono tras una guerra civil. Un tal Francisco de Goya, un genio, inventó la luz eléctrica, pero quedan muchas calles por electrificar. El Imperio Español se mantiene fuerte, aunque reconvertido en una Comunidad de los Reinos de las Columbias, una especie de Commonwealth hispana-filipina. Y las tascas, tabernas y lupanares de Madrid son punto de encuentro de todas las razas del imperio.

En el país se conspira mucho. Conspiran los papistas católicos (contra la Iglesia oficial de la monarquía, que tiene al Rey hispano como cabeza de la Iglesia nacional). Conspiran los anarcolistas, republicanos y rebeldes varios. Conspiran los espías anglíticos, llegados desde Londres. Conspiran los funcionarios por hacerse con un puesto.

Y en este Madrid de intrigas un fraile de la Inquisición recluta al cabo de alguaciles Joannes Salamanca para investigar una serie de asesinatos de personas cercanas al poder, incluyendo judíos que trabajan en ámbitos de contabilidad y cabalística en los ministerios de economía. Pronto el cabo de alguaciles verá que se le ha involucrado en un juego de poder donde él tiene todas las de perder, vapuleado y traicionado por las partes en conflicto.

El ambiente es interesante y el lector se ve seducido por aprender más de esta extraña España alternativa. De hecho, no se nos dice el año en que transcurre la acción hasta bien mediado el libro (a menos que leas la contraportada). Por eso el lector nunca sabe qué grado de desarrollo tecnológico cabe esperar. Hay coches, hay electricidad, pero todo muy incipiente. Y están las extrañas máquinas de "cábala". Podría hablarse de un ambiente de género "steam-punk" (el "punk a vapor" de autores como Blaylock o Tim Powers) pero en este caso sin punks ni vapor.

Una cosa que puede decepcionar al lector, incluso al acostumbrado a los géneros fantásticos, es que la obra no se define respecto a la magia. Esto confunde. Cuando en la contraportada se habla de "perversos golems" en las juderías de Madrid… ¿debemos pensar en magia? ¿O, como luego parece, en una especie de robot? Un golem mágico habría resultado más creíble que los -parece- robots increíblemente perfeccionados e insuficientemente justificados que encontramos al final. El lector puede tener la sensación de que le han engañado e introducido de repente en el mundo delirante de Sky Captain y el pasado futuro. Una cosa es leer una ucronía y otra es dudar si lo que tienes entre manos incluye magia o una tecnología fantástica y esto afecta a una historia que incluye investigación e intriga.

Asombra también la facilidad con la que los devotos judíos de la capital mencionan el sagrado nombre de Yahvé: habría sido más adecuado que hablasen de "el Señor", "Adonai", "HaShem" o "Dios" que de "Yahvé", nombre santo que no se puede pronunciar, y menos charlando con gentiles. 

Otro punto débil de la historia es cierta falta de "gancho" del protagonista, arrastrado de escena en escena. Recibe palizas y golpes como los protagonistas de las novelas de Tim Powers (famosos por perder brazos, dedos, ojos, etc… en los momentos de acción). Pero sus motivaciones no llegan a convencernos y sus penalidades nos afectan poco.

Con todo, vale la pena el viaje a esta peculiar España imperial y jugar con el "qué habría pasado si…" Al contrario que en el clásico del género de ucronías, Pavana, aquí la Iglesia -nacional, separada de Roma- no ha frenado la tecnología. Pero claro, es que ¡había que llegar a las máquinas de cábala y sus golems!

Danza de tinieblas
Eduardo Vaquerizo
Minotauro, 2005. Colección Ucronía.
300 pág.
17,50 euros

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