De la desvinculación al compromiso

El Presidente de E-Cristians, Josep Miró Ardevol ha hablado con frecuencia de la sociedad de la desvinculación, para referirse a la falt…

El Presidente de E-Cristians, Josep Miró Ardevol ha hablado con frecuencia de la sociedad de la desvinculación, para referirse a la falta de compromisos, tanto a nivel personal como colectivo, y a la falta de vínculos estables y fuertes en nuestras relaciones interpersonales.

Da la impresión que nuestras sociedades occidentales sufren la epidemia de la desvinculación. Autores de gran prestigio, como Zygmunt Baumman, constatan también el hecho de la fragilidad de las relaciones humanas en la sociedad postmoderna. Baumman observa el temor de los ciudadanos occidentales a establecer relaciones profundas y estables. Dibuja este ciudadano postmoderno, como una persona individualista, que desea vivir solo en un apartamento cómodo y confortable, abierto al mundo a través de Internet, pero que ignora como se llama su vecino. Aspira a vivir permanentemente desligado de compromisos estables, y sus relaciones íntimas, tienen fecha de caducidad inmediata. Los deseos eróticos, evitan a toda costa dos cosas: el enamorarse y el engendrar.

Este tipo de persona, tiene auténtico pánico a amar de verdad, porque eso significaría, perder aquello que tanto defienden: la independencia personal. No estar dispuesto a asumir responsabilidades. No estar dispuesto a compartir o a ceder. No estar dispuesto a practicar el sacrificio personal… Todo esto no entra en el programa de estas personas porque tienen una incapacidad total de darse a los demás. Solo se mueven, si reciben. Hacen de la relación, comercio puro. El resultado final es desolador. Nadie se fía de nadie. En una sociedad así, las relaciones son instrumentales y siempre bajo sospecha.

Pero una mayoría, no es una totalidad. Si somos capaces de alzar la vista y mirar al horizonte, veremos que en medio de una sociedad desvinculada, hay personas que hacen de su vida, un acto de generosidad permanente. Personas que han descubierto que con la desvinculación, no se puede vivir una vida en plenitud. Vemos un voluntariado que es gratuidad pura. Tenemos ante nosotros, una gran oportunidad. La oportunidad implica un descubrimiento previo. Que la felicidad y el sentido de la vida no los encontraremos cambiando los muebles o haciendo un viaje, sino poniendo en práctica ese hermoso binomio del "amar y sentirse amado". Uno de los grandes pedagogos y educadores del pasado siglo, Pau López Castellote, advertía que el camino de la felicidad no se encuentra amando mas las cosas que las personas, sino pensando más en la felicidad de los demás que en la nuestra.

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