¿De verdad creen que van a sustituir a los padres?

Doña Elena Salgado, ministra de Sanidad, se ha especializado en protagonizar informaciones alarma. Si antes de agosto lo hizo con el SIDA, ahora lo re…

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Doña Elena Salgado, ministra de Sanidad, se ha especializado en protagonizar informaciones alarma. Si antes de agosto lo hizo con el SIDA, ahora lo repite con la drogadicción entre adolescentes y jóvenes. Después de presentar los datos, la conclusión es siempre la misma: “Vamos a presentar un programa…”. La palabra “programa”, como “preservativo” o tantas otras, ha alcanzado un poder taumatúrgico. Por sí solas, estas palabrasparecen capaces de cambiar el mundo. Doña Elena es partidaria de innovar y, si hablando del SIDA se permitía celebrar que el verano fuese un período excelente para mantener relaciones ocasionales (sic), ahora nos dice que, en su afán de remediar la extensión de la drogadicción entre nuestra gente joven, va a introducir en la educación una campaña antidroga con mensajes a la infancia,es decir,en el periodo de educación infantil.

Cuando algo no funciona, se le pasa la pelota a la escuela. El problema empieza cuando la escuela, especialmente la pública, empieza a ser en sí misma “el problema”. ¿Es que ningún partido político va a dejar claro que, en realidad, todos los problemas que señalan unos adolescentes, que cada vez mantienen más relaciones sexuales, beben más alcohol y más pronto yutilizan la droga de una forma creciente, es el resultado de una crisis de sociedad generada por la incapacidad de la familia para transmitir pautas de conducta adecuadas y por los medios de comunicación por ensalzar el descontrol y trivializar la formación en los valores y la educación de las virtudes? ¿Alguien cree que, por muchas campañas que se hagan, se va a cambiar algo si los padres y las madres no dejan de pensar tanto en sí mismos, en su hiperrealización, y empiezan a dedicarse como tarea fundamental de su vida a la educación de sus hijos, que no es tanto una cuestión de cantidad de horas –dentro de unos limites razonables- como de profundidad en la relación, claridad en la transmisión de valores y testimonio de su cumplimiento con el propio ejemplo?

La familia es el fundamento del capital social y éste, a su vez, es esencial para el buen funcionamiento de la administración, la sociedad y la economía. Nuestro problema es, por tanto, grave.

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