Del humo blanco de la Capilla Sixtina al Cónclave 2.0 en redes sociales

Uno de los fenómenos mediáticos de 2013 es, sin duda, el Cónclave y la elección del nuevo Papa. La renuncia de Benedicto X…

Uno de los fenómenos mediáticos de 2013 es, sin duda, el Cónclave y la elección del nuevo Papa. La renuncia de Benedicto XVI se convirtió en ‘trending topic‘ mundial en Twitter el mismo día del anuncio. Y desde entonces han abundado, no sólo en ambientes confesionales, las infografías, videos y materiales que buscan reflejar de modo interactivo qué es un Cónclave, quiénes son los cardenales electores, la manera como se desarrolla la elección de un nuevo Papa, etc.

Facebook y YouTube aún estaban en desarrollo cuando Benedicto XVI fue elegido Papa, en 2005. Twitter aún no existía. Tampoco existían Google+, LinkedIn, Tumblr, Instagram o Pinterest. Para el Cónclave 2013 no fue difícil conocer de primera mano los rostros de los cardenales en fotografías subidas en Facebook o acceder en tiempo real a las noticias más recientes a través de cuentas de periodistas que cubrían el Cónclave desde Roma. Grandes periódicos crearon, de hecho, listas en Twitter con perfiles de periodistas que estaban dando cobertura desde Roma. Se trata, por así decir, de la primera ocasión en que la elección de un Papa se puede experimentar on line y de esa forma involucrar a los interesados en conocer esas informaciones.

A mitad de semana de las congregaciones generales de los cardenales, del así llamado pre-Cónclave, una periodista de lengua alemana preguntó al portavoz de la Santa Sede si habría alguna manera para evitar que los cardenales comunicaran el nombre del nuevo Papa elegido antes del anuncio oficial del ‘Habemus Papam‘ (según ella, la prensa alemana se enteró 10 minutos antes de la elección de Joseph Ratzinger en 2005 gracias a un sms de teléfono de algún cardenal…). Recordé la pregunta cuando apenas salir la fumata blanca por la chimenea de la Capilla Sixtina los hashtag #Cónclave y #HabemusPapam se convirtieron en temas mundiales en Twitter y las fotos del cardenal Bergoglio poblaron Facebook. Por así decir, la chimenea y la fumata fueron la punta de lanza que viralizó contenidos en la web. Millones de personas pudieron seguir en vivo la transmisión de la fumata blanca y la salida del nuevo Papa gracias a un canal de YouTube dispuesto por la Santa Sede.

En el fondo hay algo más: las redes sociales están posibilitando un modo nuevo de vivir y experimentar a la Iglesia. Un reto, sí, pero también una gran posibilidad para presentarla como es: en tiempo real y sin maquillaje, con las limitaciones propias de una organización compuesta por seres humanos y también con su natural y bimilenaria belleza que viene de la fe. Dice ya mucho el modo como la Santa Sede está respondiendo a esta demanda de transparencia con los grandes espacios dedicados a los más de 5.000 periodistas acreditados por estos días en Roma. Pero dice más todavía la apertura a los millones de usuarios de redes sociales que están entrando en contacto con la Iglesia gracias a retuits o post compartidos en las diferentes redes sociales.

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