Del sentido moral a la moral sentimental, de Julio Seoane Pinillla

En este libro Julio Seoane nos pone en guardia frente al reduccionismo que supone entender la modernidad como simple herencia de la filosofía kantiana…

En este libro Julio Seoane nos pone en guardia frente al reduccionismo que supone entender la modernidad como simple herencia de la filosofía kantiana. La Ilustración, nos recuerda, tuvo en el siglo XVIII, un gran componente sentimental que se manifestó, sobre todo, en la novela. Autores como Richardson, Diderot, Rousseau… tejieron obras, más populares que las filosóficas, en las que se dibujaban los rasgos del sentimentalismo. Ese nacer, lejano a los impulsos de la sola razón, tuvo su correlato filosófico en la obra de Hutcheson, en los escritos de Hume y se encuentra también en Smith.

El autor de este estudio, que es de filosofía por más que analice novelas como Clarissa o La Nueva Eloísa, nos desvela el itinerario que conduce desde el sentido moral y estético en Hutcheson, entendido como una especie de sentido interno y por lo tanto receptivo de las cualidades que se encuentran en las cosas y en cierto modo espontáneo, a la simpatía, que vía Hume, se convierte en espectador imparcial para Smith.

A la luz de este recorrido, el autor ve en ese pasado el origen de nuestra actual ciudadanía democrática. En ella se conjugan los “sentimientos del corazón”, con la capacidad para ponerse en el lugar de otro, más allá de la simple empatía.

En su presentación Seoane señala: “No me cabe ninguna duda de que en el momento en que los ideales democráticos son ofendidos bien podemos alzar las más elaboradas y refinadas críticas y reclamaciones que de nada nos servirán si antes, junto a tales críticas, no hay una forma de argumentación capaz de incorporar la propia vida a las palabras. Darnos las palabras con fuerza desde las que hemos construido nuestro mundo fue el logro del sentimentalismo”.

Seoane, en su investigación, que es bastante novedosa en nuestro país, apunta un hecho a tener en cuenta. Sin embargo cabría preguntarse si ese doble camino, el del sentimentalismo (al que no es ajena la práctica política) y el de la fría razón (que constituye el Estado moderno), no responde más bien a una escisión del sujeto (que está en Descartes y en Kant, por ejemplo), y por tanto conduce a un maniobrar pendular en el que será muy difícil recobrar el equilibrio. Como análisis de lo que supone la actual ciudadanía democrática me parece pues muy acertado el estudio; difiero no obstante en la consideración de que haya que mantener esa educación sentimental para enardecer el espíritu democrático.

Quizás, a lo que conduce la constatación del autor es a la necesidad de replantear si los presupuestos sobre los que se ha construido nuestra ciudadanía pueden mantenerse acríticamente. Quizás sería bueno encontrar nuevas vías de reflexión en las que sea el mismo hombre (unitario) el que piense y sienta. Y así, la comunidad política disponga de una estructura, todo lo racional que se quiera, pero coherente también con el deseo auténtico de los ciudadanos.

Estamos ante un buen estudio, de los que últimamente aparecen pocos, innovador en el tema y en el tratamiento. Además, excelentemente escrito. No se puede dejar pasar de largo aunque, a partir de ahí, se tenga que iniciar un largo debate y no sobre la historia, sino sobre el presente.

DEL SENTIDO MORAL A LA MORAL SENTIMENTAL. El origen sentimental de la identidad y ciudadanía democrática

Julio Seoane Pinilla

Ediciones Siglo XXI

284 páginas

14,90 euros

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