Derechos del colectivo gay (II): chantaje a la ciudadanía en Catalunya

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En un anterior artículo “Derechos del colectivo gay (I): El caso Ariño” (ver aquí) me preguntaba ¿cómo se reflejan las tensiones entre leyes y libertad de expresión y religiosa en estos conflictos entre la sociedad y la comunidad LGBTIQ? El 14 de febrero, día de San Valentín, tres días después de la charla (aquí Youtube de la charla) me comentaba divertido su sorpresa ante la reacción desproporcionada que su testimonio personal provocó; eso que “nadie me conocía”, reconocía confundido. “No esperaba que fuera como en los días del ‘Matrimonio para Todos’ en Francia”.

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La bomba Ariño: 16 mil euros en seguridad, 60 periodistas y 23 televisiones en alerta

Me explicó que todo el alboroto mediático trajo 16.000 Euros gastados por las fuerzas de orden público en seguridad, 23 televisiones que daban la noticia, y 60 periodistas que hablaban del asunto en sus informativos.

Los jóvenes del Padre Bruno Bérchez crean escuela con el YouCat de Barcelona: otra de las charlas que dio la campanada en el marco del YouCat del arzobispado de Barcelona fue la que contó con la periodista atea de izquierdas Pilar Rahola, el 21 de junio de 2016, (ver aquí mi vídeo subtitulado). En esa charla Pilar Rahola, no creyente, pero con deseos de tener fe, pidió a los jóvenes católicos salir del armario y dar razones de su fe.

Los jóvenes católicos “salen del armario” y abrazan la castidad

Preguntada en el transcurso de la charla la polémica periodista admitió que “son los no creyentes los que no se prestan al diálogo a menudo, porque los no creyentes somos un poco chulos”. Lamentó por ejemplo, que “no hay mucha gente del mundo no creyente que esté dispuesta a venir a diálogos cómo este Café YouCat”.  “Yo solo os pido una cosa – exhortó -: quien sea creyente porque ha llegado a la convicción de que la fe te mejora como persona, adelante, con mucha valentía. Yo os animaría a que salieseis del armario: no iría mal más presencia católica. Os lo dice alguien que no es creyente: salid del armario, llevad una cruz, porque a veces estáis parados en estas cosas de querer quedar bien. Convertíos en abanderados de lo que creéis“,

Eso mismo hicieron los jóvenes católicos de Barcelona el pasado 12 de febrero. Y con Ariño, no solo han salido del armario: lo han quemado, simplemente.

Radicales de la CUP absueltos por pedir quemar al Rey; ahora coartan la libertad de expresión en otros

Las propias incongruencias del sistema forzado por los intransigentes muestran lo burda que es esta situación: el partido antisistema y de izquierda radical CUP, uno de los promotores de la persecución y condena de Philippe Ariño, utiliza a menudo en sus posts en redes sociales las expresiones “Fuego al Rey”, “Fuego al Tribunal” “Yo también quemo la bandera”.

Tras una denuncia en la provincia de Barcelona por parte de un padre de familia (ver aquí artículo), que considera esto un atentado contra la convivencia, una incitación al odio, y una apología del terrorismo que podía perjudicar a sus hijos menores en el pueblo del que eran vecinos, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya declaró en una sentencia de 2015 que los gritos de “Fuego al Rey” y “Yo también quemo la bandera” son solo libertad de expresión.

Tres magistrados de la Audiencia de Barcelona juzgaron que estas expresiones “deberían entenderse como coloquiales. En un Estado de derecho como el nuestro, y en el contexto de personas que quieren la Independencia de Catalunya del Estado Español como el partido de la CUP deberían ser tomadas como propias de la libertad de expresión. No hay mal en ellas, ni que las pronuncie la CUP, y menos todavía si las pronuncian ellos pues de todos es sabido que no les gusta España, el Rey, la Corona y otras muchas cosas.

Fundamentos de Derecho que justifican la desestimación de la apelación tras el archivo inicial de la denuncia contra la CUP por apología del terrorismo

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“La homosexualidad es fundamentalmente un estilo de vida” (Rocco Butiglione)

Rocco Butiglione, político y académico italiano, afirma en su ensayo “Tensión entre derechos del colectivo homosexual y la libertad religiosa: marcos morales y legales”, que “queda claro que la homosexualidad es un estilo de vida: en el lobby LGTBIQ y cualquiera, también un homosexual, puede desear tener otro estilo de vida”. Así, para Philippe Ariño: “solo hay libertad en la verdad: el Tabú es la virginidad, y es la creencia en la Verdad, que es Jesús. El mundo no quiere oír hablar de la Virgen María y el celibato [aquí los jóvenes aplaudieron ampliamente] y que la verdad es Cristo, verdad universal y única”.

Butiglione defiende en este ensayo, contribución al libro editado en 2012 por la Universidad de Princeton, EEUU,”Religious Freedom: Why Now? (ver aquí)” la capacidad y la obligación de respetar las opciones del otro, y habla de que “un derecho de unos no puede oponerse al derecho de otros: tenemos derechos porque somos seres humanos”; afirma Butiglione que “no deberíamos olvidar que ‘homosexual’ y ‘heterosexual’ son solamente palabras. Lo que es real es el ser humano, que puede resultar ser homosexual o heterosexual, y también homosexual en un período de su vida y heterosexual en otro; tenemos derechos porque somos seres humanos”.

Para el profesor Butiglione “es posible respetar y amar un ser humano cuyo comportamiento sexual consideramos equivocado: En la vida real compartimos la vida con otros seres humanos que pueden tener importantes discrepancias respecto a lo que nosotros pensamos en muchos aspectos. Somos maridos y esposas, padres e hijos, hermanos y hermanas. Podría ocurrir, y a menudo ocurre, que estemos en desacuerdo en asuntos cruciales con personas a las que amamos. Tenemos que aprender a estar en desacuerdo sin perder el respeto mutuo. El amor y el desacuerdo no son incompatibles. No debería forzar la verdad que yo he admitido sobre los otros. El individuo libre y responsable puede resistir los impulsos de una pasión descontrolada para hacer lo que está bien”. Precisamente eso parece que es lo que Philippe Ariño testimonia que le proporciona una alegría vital, y lo que el colectivo LGBTIQ decide que no es posible, y aunque lo fuera, no es admisible.

Philippe Ariño en la portada de su libro “La homofobia en verdad”

Philippe Ariño en la portada de su libro
“La homofobia en verdad”

“Todo nuestro sistema cultural –continua Butiglione-, se basa (y nuestros sistemas legales y morales) sobre la idea del individuo libre y responsable. (…) No se ve dominado por la pasión del momento sino que persigue fines racionales a través de sus acciones. Sus fines son racionales en el sentido que son consistentes en el tiempo –no cambian demasiado a menudo y no se contradicen entre ellos- y obedecen el imperativo moral de considerar en la propia definición del bien de uno las necesidades de bien de otro (Kant, Metafísica de la Moral B52).  El ejercicio de la libertad personal permite igualmente el ejercicio de la libertad del otro”.

Leyes a la carta para la comunidad LGBTIQ

Aunque el objetivo de la ley que se quiere usar contra Ariño es “desarrollar y garantizar los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGBTI) y evitar a estas personas situaciones de discriminación y violencia, para asegurar que en Cataluña se pueda vivir la diversidad sexual y afectiva en plena libertad, puede fácilmente entenderse por parte de muchos que Philippe Ariño ha sido discriminado en los siguientes supuestos expresados en la ley (ver aquí enlace a redactado completo) con la que ahora se le acusa, y en concreto:

f) Orden de discriminar: cualquier instrucción que implique la discriminación, directa o indirecta, por razón de la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género”: con toda impunidad el colectivo LGBTI ha insultado al Philippe Ariño y ha emitido instrucciones de boicotear la charla, previniendo las conclusiones de un expediente informativo abierto por el gobierno autonómico.

g) Asedio por razón de la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género: cualquier comportamiento basado en la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género de una persona que tenga la finalidad o provoque el efecto de atentar contra su dignidad o su integridad física o psíquica o de crearle un entorno intimidador, hostil, degradante, humillante, ofensivo o molesto: Philippe Ariño ha sido víctima de este acoso múltiple.

i) Victimización secundaria: maltrato adicional ejercido contra lesbianas, gais, bisexuales, transgéneros o intersexuales que se encuentran en alguno de los supuestos de discriminación, asedio o represalia como consecuencia directa o indirecta de los déficits de las intervenciones llevadas a cabo por los organismos responsables, así como por las actuaciones de otros agentes implicados”: se ha insultado a Philippe Ariño y declarado delincuente antes de ser ejercido el procedimiento legal de discernimiento, con lemas como “placer anal contra tu moral” o “no eres bienvenido” o “estás en pecado mortal por homófobo” o mandando inspectores a su charla.

Ante la duda, condena

Otra característica simplista de la ley es que se declara que el denunciado “es culpable mientras no demuestre él lo contrario”, lo que va contra toda razón jurídica que sostiene que “ante la duda, se juzgará en beneficio del demandado: in dubio pro reo”: “Artículo 30: Inversión de la carga de la prueba. Cuando la parte actora o el interesado aleguen discriminación por razón de orientación sexual, identidad de género o expresión de género y aporten indicios fundamentados de ello, corresponde a la parte demandada, o a quien se impute la situación discriminatoria, la aportación de una justificación objetiva y razonable, suficientemente probada, de las medidas adoptadas y de su proporcionalidad”.

Así, el Arzobispo de Barcelona podría ser juzgado por “infracción muy grave: a) El acoso o el comportamiento agresivo hacia personas o sus familias por causa de la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género; b) Convocar espectáculos públicos o actividades recreativas que tengan como objeto la incitación al odio, la violencia o la discriminación de las personas LGBTI”.

Y podría asimismo ser condenado a “a) Multa por una cuantía equivalente al importe de renta de suficiencia de Cataluña correspondiente a un período de entre siete meses y un día y diez meses; b) Prohibición de recibir ayudas o subvenciones por un período de dos años, como máximo. En caso de reincidencia o reiteración, la prohibición puede ser por un máximo de cinco años; c) Prohibición de contratar con la Administración de la Generalidad, sus organismos autónomos y sus entes públicos por un período de entre un año y un día y tres años”.

Todos libres; pero unos más que otros

La sentencia referida más arriba concluía: “Así lo acordó la Sala [sorprendentemente] en nombre de S.M. el Rey, y firman los Ilmos. Sres. Magistrados expresados al margen superior”.

Y el padre que denunció estos hechos de preguntaba “qué pensaría su majestad el Rey emérito (que era reinante en ese momento)”. Y se preguntaba también “si hacemos bien dando toda la libertad de la ley a los que luego las quitan a los ciudadanos que no encajan en su visión de la vida. Como diría Tomás Moro, Lord Canciller de Inglaterra, Santo de la Iglesia Católica y patrón de los abogados, ‘daré al diablo el beneficio de la Ley, pues sin la ley, no podría atraparle’”.

Y continuaba: “Hasta este punto hemos cumplido, gracias señores magistrados. Ahora bien, cuando chantajeen al poder obligando a un presidente de una comunidad autonómica en funciones a traicionar a la ciudadanía que le votó, por ejemplo obligándole a cercenar el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos si quiere su apoyo (el de la CUP), apliquen también el derecho (de esos padres) y los derechos humanos en general, reflejados en la Constitución que ustedes, se supone, amparan independientemente”.

Viendo los hechos de estos días, solamente puedo considerar estas palabras como proféticas. En Cataluña se está llegando más lejos: se está flirteando con las confesiones religiosas minoritarias a participar en el proceso secesionista del gobierno autonómico independentista, seduciéndolas con el beneficio que eso les traerá, dejando de lado y discriminando a los disconformes con este proceso político ilegal.

Se están creando así situaciones que algunos califican de peligro para la salud pública, como la que trae la ley libre de transexualidad “a la carta” promovida por un consejero de salud de la Generalitat, el gay Antoni Comín, católico, homosexual, casado y con un hijo adoptado, activista religioso y comunista. Asimismo, se está promoviendo leyes que acaben con las ayudas económicas (solo son del 30% de los gastos reales) a centros educativos concertados con el ánimo de eliminar, sostienen las asociaciones de padres de escuelas concertadas, las escuelas promovidas por idearios católicos, cosa que vulnera las libertades de los padres a escoger la educación para sus hijos, como sí es posible en el resto de países democráticos.

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