Descoordinación y persecución de la Guardia Urbana en el acto del día 6

Algunos de los asistentes al acto del Pacto por la Vida y la Dignidad, a pesar de la previsión y los esfuerzos de la organización, y del acuerdo estab…

Algunos de los asistentes al acto del Pacto por la Vida y la Dignidad, a pesar de la previsión y los esfuerzos de la organización, y del acuerdo establecido con la Guardia Urbana para facilitar el acceso al Barcelona Teatre Musical, se encontraron con problemas para poder aparcar en los alrededores del recinto. Además, al acabar el encuentro, varios de los presentes tuvieron la desagradable sorpresa de ver multados sus vehículos por mal aparcamiento e, incluso, encontrarse con que unos 10 coches habían sido retirados por la grúa, con el consecuente problema económico y de pérdida de tiempo que este hecho supuso para los propietarios. Todo parece indicar que la descoordinación y el exceso de celo por parte de los agentes de la Guardia Urbana, que también estaban a cargo de la Media Maratón de Barcelona, ocasionaron estos problemas.

La carrera empezaba a las 08:45 horas y se esperaba que finalizara alrededor de las 11:30 horas, cuando ya el encuentro estaba en marcha, con la celebración eucarística previa al acto en sí. En ese intervalo de tiempo se iba a cortar al tráfico el Paralelo, la calle Lleida y la avenida Rius y Taulet, lo que suponía también dificultar el acceso al recinto desde Plaza de España o desde el Paralelo. Las alternativas eran la Zona Franca y Colón. Además, los 2 parkings de pago que hay en las proximidades del pabellón eran también inaccesibles por los cortes previstos.

Reunión previa

El hecho de que coincidiera la celebración de la Media Maratón de Barcelona, que normalmente se realiza en otras fechas y siempre provoca cortes de tráfico, con el acto del Pacto por la Vida y la Dignidad hacía prever también posibles problemas de circulación y aparcamiento en los alrededores del Barcelona Teatre Musical. 

Ante esta coincidencia y los inconvenientes que se podían derivar, en los días previos al acto del Pacto responsables de la organización se reunieron con el concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Hereu, junto a otros representantes de la Guardia Urbana y del consistorio barcelonés. El objetivo de la reunión era alcanzar un acuerdo con los responsables del tráfico en la zona que facilitara el acceso al recinto de los asistentes con coche privado.

Los acuerdos

En la reunión se llegó al acuerdo de que la Guardia Urbana cortaría el Paralelo dejando libres las calles Viladomat y Margarit, en principio incluidas en el corte previsto. De esta manera se facilitaba que las personas que asistieran con su vehículo pudieran seguir este recorrido, o sea, bajar por Viladomat, atravesar el Paralelo y subir por Margarit hasta el Paseo de la Exposición y, desde allí, acceder al parking gratuito y al recinto, al que también se podía llegar desde Montjuic.

Además, se acordó que en puntos estratégicos de corte, habrían voluntarios de la organización para entregar planos explicando bien la ruta a seguir y cómo llegar. Se confirmó a los responsables de la organización del acto que la Guardia Urbana daría facilidades y que los agentes estarían informados del acto y ayudarían a los asistentes a llegar con una cierta comodidad.

Se sabía también que iba a haber problemas de aparcamiento porque, por una parte los 1.500 participantes en la Media Maratón, que arrancaba de las proximidades del pabellón donde se celebraba el acto del Pacto, habían ocupado en buena parte los aparcamientos disponibles; y por otra los asistentes al acto habían de aparcar también en la misma zona. La Guardia Urbana hizo referencia al parking gratuito que hay al lado del Museo Nacional de Arte de Cataluña y, además, que facilitarían el acceso a los parkings de pago incluidos en la zona cortada.

Descoordinación e incumplimientos

Sin embargo, a las 09:30 horas se recibe en la organización del acto un aviso de uno de los voluntarios indicando que la Guardia Urbana está poniendo problemas para acceder a los parkings de pago cuyo acceso estaba cerrado. Primer error o malentendido.

Un responsable de la organización se acerca a hablar con los guardias que estaban en la confluencia de la calle Guardia Urbana con Exposición y le dicen que tienen órdenes de no dejar pasar a coches, sólo autocares. Los vehículos particulares los desviaban por el Paseo Exposición hacia arriba para que intentaran aparcar por allí. Al explicarles que se había pactado que se permitiera el acceso a los parkings, contestan que sólo se dejarán pasar vehículos después de la carrera. Una llamada a su superior no obtiene respuesta positiva porque está en ese momento pendiente de la Media Maratón. 

A partir de ese momento hay que repartir a voluntarios en los puntos estratégicos para guiar a los vehículos y éstos acaban por confirmar que los agentes “están un poco despistados”, aunque colaboran y empiezan a dejar pasar coches. De hecho, se da incluso el caso de una agente que, no sólo no tiene conocimiento del acto, sino que incluso desconoce donde está el Barcelona Teatre Musical.

El siguiente problema que se plantea es que, enseguida, empieza a haber escasez de aparcamiento y algunos vehículos, después de varios minutos de intentar encontrar algún sitio libre, tienen que aparcar en zonas que están prohibidas, siempre sin obstruir el tráfico, dado que apenas hay movimiento y además está presente la Guardia Urbana. 

Persecución de la Guardia Urbana

Alrededor de las 11 de la mañana, los voluntarios dan aviso de que se están empezando a poner multas, en un total de unos 15 vehículos. Al hablar con los agentes sobre lo que está ocurriendo y los problemas que hay para aparcar, su respuesta es que que serán más flexibles, aunque en realidad siguen multando coches. 

A la una del mediodía aparecen un grupo de grúas y se llevan todos los coches que encuentran mal aparcados, en total unos 10 coches aproximadamente. El argumento de la Guardia Urbana es que están mal estacionados, que son un peligro para la vía pública y que deben retirarlos, a pesar de toda la información previa que los organizadores del acto les habían facilitado.

La conclusión es que una serie de personas que habían realizado el esfuerzo de desplazarse hasta la zona e intentar aparcar, después de acabar el encuentro pasadas las 14 horas, se encuentra con su coche multado o teniendo que desplazarse al depósito municipal para retirar su vehículo, previo pago de la multa y transporte de la grúa. Todo ello teniendo en cuenta que, normalmente, los domingos suele haber más permisividad en Barcelona con respecto al tema de los aparcamientos.

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