Desmentida la liberación de los obispos secuestrados en Siria

La noticia que circuló ayer sobre la liberación de los dos obispos de Aleppo secuestrados la noche anterior no ha sido confirmada como a…

La noticia que circuló ayer sobre la liberación de los dos obispos de Aleppo secuestrados la noche anterior no ha sido confirmada como algo cierto y definitivo. Desde el patriarcado sirio ortodoxo de Antioquía han comunicado a la Agencia Fides que los obispos no han sido puestos en libertad y que su liberación tan esperada podría tener lugar en Aleppo o Damasco.

Una fuente fidedigna de Aleppo informa que el día de ayer para las comunidades cristianas de Aleppo terminó con un sentimiento de angustia y frustración porque las voces sobre la solución del caso no habían encontrado una confirmación creíble, a pesar de que la noticia sobre la liberación de los dos obispos había sido dada a conocer por las agencias y cadenas de televisión y radio de todo el mundo. “Ayer, alrededor de las 16.30”, confiesa a la Agencia Fides la fuente, que pide permanecer en el anonimato en vista del delicado momento vivido por la comunidad cristiana en la ciudad mártir, “se extendió el rumor de que los dos obispos habían sido liberados y estaban regresando a Aleppo”.

La gente vino corriendo delante de la catedral greco-ortodoxa y a la siro-ortodoxa. También yo fui para mostrar mi solidaridad a nuestros hermanos sacerdotes greco-ortodoxos. Sin embargo, de los dos obispos no se vio rastro, y cuando cayó la noche todos volvieron a sus hogares desconsolados. Ha sido un duro golpe, una esperanza decepcionada”. La fuente habla de “juego mediático” para describir el mecanismo que ayer propagó por todo el mundo la noticia, no verificada, de la liberación de los dos obispos.

Los dos obispos secuestrados son representantes de las respectivas comunidades cristianas. El metropolitano greco-ortodoxo Boulos al-Yazigi -hermano del patriarca greco-ortodoxo de Antioquía Yohanna X- ha sido durante mucho tiempo miembro de la Comisión mixta para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas. También el Metropolita siro-ortodoxo Mar Gregorios Yohanna Ibrahim es conocido por su compromiso ecuménico.

El secuestro tuvo lugar en la región entre Aleppo y la frontera con Turquía. El coche en el que viajaban los dos obispos fue detenido por un grupo de secuestradores y el conductor fue asesinado con un disparo en la cabeza, después de su intento de escapar. Se llamaba Fathallah, era un católico de rito latino, padre de tres hijos. Hoy, en Aleppo, se celebrará su funeral. En el coche también viajaba Fouad Elias, de setenta años de edad que hasta anoche no había regresado a Aleppo.

Por otro lado, sigue siendo incierta la matriz del grupo de secuestradores. Algunas voces que aún no han sido verificadas atribuyen el secuestro a los islamistas de Al-Nusra o a una brigada de milicianos chechenos. La coalición siria de la oposición acusa al régimen de Assad de tener un papel en el secuestro de los dos obispos.

El Papa Francisco pide que cese el baño de sangre en Siria

El Papa Francisco ha pedido este miércoles ante más de 100.000 fieles reunidos en la plaza de San Pedro en la audiencia general, por los dos obispos ortodoxos secuestrados el pasado lunes y ha reclamado para el país, ante los "muchos sufrimientos" del pueblo sirio, "una solución política basada en el diálogo".

De esta forma, el Papa ha recordado su mensaje del pasado Domingo de Resurrección en el que pidió "paz para Iraq para que cese definitivamente toda violencia, y, sobre todo, para la amada Siria, para su población afectada por el conflicto y los tantos refugiados que están esperando ayuda y consuelo". Además, lamentó "la sangre derramada" y preguntó: "¿Cuánto dolor se ha de causar todavía, antes de que se consiga encontrar una solución política a la crisis?".

Más que la religión, la razón es el dinero

En una entrevista el obispo caldeo de Aleppo, monseñor Antoine Audo, sostiene que “el flagelo del secuestro”, que afecta a la nación, tiene como finalidad principal sobre todo “la búsqueda de dinero por parte de las bandas armadas”, diseminadas por todo el país. Una espina, de más, que contamina la imagen heterogénea de las fuerzas sobre el terreno: para muchos el conflicto sirio es, por lo tanto, un “buen negocio”, que a alcanzado los 2.000 casos de secuestro con fines extorsivos.

El Obispo Audo afirma: “Un cristiano armenio, George, estuvo secuestrado durante tres semanas, mientras iba de Damasco a Aleppo, y liberado después de pagar un rescate de 15 mil dólares me dijo que el emir del grupo sólo quería dinero, no le interesaba la ideología o la religión. En otro caso, un sacerdote secuestrado en el sur, el padre Hasan, fue puesto en libertad después de 11 días, cuando los familiares reunieron, con dificultad, 100 mil dólares. Antes de ser puesto en libertad dijo a sus secuestradores: ‘Os perdono a todos, y si hice algo mal, le ruego que me perdonen’. En ese momento, el emir -que es el líder del grupo- empezó a blasfemar contra Allah. Así que estos mismos grupos islámicos no son sinceros, son fanáticos que utilizan la religión y tienen como único propósito hacer dinero”.

Al preguntar a monseñor Audo, que es presidente de Cáritas Siria, si no tiene miedo de ser secuestrado, responde: “No tengo miedo, soy prudente, uso mi inteligencia. No voy a zonas demasiado peligrosas. Y cuando voy a los centros de Cáritas o a visitar a los refugiados, muchos jóvenes me acompañan, por iniciativa propia, porque dicen que ‘todo ha cambiado’ y que quieren protegerme”.

Ante la destrucción de Siria, se podría caer en la desesperación pero monseñor Audo dice: “Soy obispo en Siria desde hace 25 años; hemos construido iglesias, centros de catequesis, centros pastorales… Ahora empezamos desde cero. Vivimos en la precariedad, pero debemos mantenernos firmes. Sólo la fe impide a los fieles rebelarse contra Dios, pero nos preguntamos, ¿cuando tendremos paz?”.

“En Siria –continúa el obispo– tenemos un patrimonio de valores que defender, sobre todo la unidad en la diversidad de culturas y religiones. El conflicto no es sectario o confesional. Hoy en día hay luto y violencia. Hace años se vivía en opresión y la gente tenía una libertad sólo de fachada. Los valores que queremos tener son la libertad y la democracia, pero se necesita tiempo para que maduren, para educar a la opinión pública a la dinámica de la democracia y a centrar la vida en el concepto de ciudadanía. Tenemos que salir de la trampa de ver al otro o como un ‘kafir’, es decir ‘infiel’, a nivel religioso; o como un ‘traidor’ en el plano político. Tenemos que revertir este enfoque. La Iglesia señala el camino del Concilio Vaticano II, que promueve el ecumenismo, la libertad religiosa, el diálogo, el servicio de la verdad en el amor. Mi deseo más profundo es que Siria no pierda la esperanza”.

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