Diario de campaña (1): cuenta atrás

Este viernes, 4 de noviembre, ha empezado la campaña electoral. Una campaña atípica. No recuerdo unas elecciones españolas…

Este viernes, 4 de noviembre, ha empezado la campaña electoral. Una campaña atípica. No recuerdo unas elecciones españolas donde las encuestas marquen una distancia tan grande entre los dos principales partidos. Y cuando es así, el margen para el error es muy pequeño, los milagros en política no son muy frecuentes. O sea, que llegados a este punto, los partidos deben afrontar las elecciones con una estrategia muy diferente a la habitual. Ya no se trata de ganar o perder, sino de cuál será el margen de la victoria o la derrota. Esto no quiere decir que no haya campaña.

El resultado es muy importante para el país y los retos que deberá afrontar el nuevo gobierno vendrán determinados en parte por el veredicto de las urnas. Debe ser una campaña diferente para todos los partidos. Y en ningún caso resultará fácil acertar con la mejor línea a seguir. No lo es para el PP, que necesitaría una ‘no-campaña pero no la tendrá. Debe decir algo, y este es su margen para el error, en lo que diga. Rajoy no puede pasearse por toda España durante dos semanas esperando que llegue el día 20 sin decir nada. Y además, hay un debate, donde podría perder 10 ó 12 diputados si sale claramente derrotado por Rubalcaba. Y el candidato socialista aún lo tiene más complicado. La campaña explicativa que inició no le sirve, necesita provocar, despertar a su electorado dormido en los brazos del INEM. La crisis participa activamente en campaña como su adversario principal. No lucha contra el PP, lucha contra la obra de su gobierno, de la que no puede escapar. Y si, como parece ahora, acepta la derrota desde el inicio, y opta por hacer una campaña pensando más en la Secretaría General del PSOE que en el gobierno del Estado, se arriesga a perder votos en favor de las alternativas de izquierda como IU, UPyD y Equo. Aunque estos partidos tampoco lo tienen fácil, por culpa de una ley electoral que enviará directamente muchos de sus votos a la basura, especialmente en las circunscripciones más pequeñas. Y los partidos nacionalistas tienen que luchar contra la corriente bipartidista que siempre acompaña las elecciones generales y que el Cara a Cara escenifica perfectamente.

En Cataluña, las cosas son un poco diferentes. Hay más opciones, más variables y más suspense. Parece que, a pesar de la gran pérdida de votos, el PSC volverá a ganar las elecciones. Quizás sea la única comunidad donde ganen los socialistas. El segundo lugar está más disputado. El PP aspira a superar a CiU y por eso Rajoy ha empezado la campaña en Cataluña. Pero Duran, que sigue siendo el político más valorado en Cataluña y en España, se dejará la piel para mantener la plata.

Y quizás en Cataluña es el único lugar donde los socialistas pueden hacer una campaña diferente. Alguien ha dicho que la crisis ha acabado con la posibilidad de hacer una campaña basada en el relato, el la historia personal del candidato. Pues viendo este vídeo de Carmen Chacón nadie lo diría…

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