Diario de campaña (6): encuestas y resultados

Es cierto, todas las encuestas publicadas hasta el domingo pasado (último día para publicar según la normativa electoral) dan al …

Forum Libertas

Es cierto, todas las encuestas publicadas hasta el domingo pasado (último día para publicar según la normativa electoral) dan al PP una amplia mayoría absoluta en las elecciones del 20-N. 15 puntos de diferencia en intención de voto entre los dos grandes partidos. Si hacemos una media entre todos los sondeos publicados por los medios, el PP obtendría alrededor de 190 diputados, el PSOE 115, CiU 14, IU 11, Amaiur 5, PNV 5, UPyD 3, ERC 2, BNG 2, CC 2 y Compromiso 1. Este podría ser un resultado factible el día 20 (el total suma los 350 diputados del Congreso).

Ahora bien, la pregunta que cabe plantearse es si hay margen para que se produzcan algunos cambios en los últimos días de campaña. Una encuesta refleja la intención de voto en el momento en que se hace el trabajo de campo y es posible que se haya circunstancias que modifiquen esta intención con posterioridad. Entre otras cosas, la propia campaña electoral y la influencia de las encuestas (o, quizás, la interpretación que de ellas hacen los medios de comunicación) deberían tener algún efecto sobre el votante, especialmente sobre los abstencionistas y los indecisos.

El hecho de que la última semana no se pueda publicar ningún sondeo, fenómeno conocido como "black out" (una prohibición que no tiene ningún sentido, especialmente en la época de Internet en que la información es global y no se puede controlar lo que se hace fuera del territorio español), también puede provocar una cierta confusión ya que las encuestas publicadas no detectarían estos cambios de última hora.

¿Cuáles pueden ser las variaciones no previstas? En primer lugar, creo que la victoria del PP es indiscutible, 15 puntos son muchos para que se puedan reducir a un empate técnico en una semana. Otro tema es la mayoría absoluta, y ahí sí podría haber espacio para la sorpresa (mínimo, eso sí) si una parte importante de los indecisos optara por votar al PSOE. Pero esta es una opción que yo considero poco probable. Hay una ola favorable al PP que es difícil de parar, el llamado efecto banwagon, que hará que mucha gente quiera apuntarse al caballo ganador, mientras que el efecto contrario, el efecto Underdog, consistente en apoyar al perdedor, puede compensar en parte el primero pero con una diferencia: en la izquierda hay más opciones por el votante, como IU o UPyD, y los indecisos pueden terminar apoyando a estos partidos más pequeños dado que ya saben que en este caso su voto en PSOE no servirá para evitar la victoria del PP. Es decir, los votos de los indecisos de izquierda estarán más repartidos entre las diversas opciones que los representan, mientras que el voto de centro y derecha está todo concentrado (y en gran parte movilizado) en favor del PP.

Tampoco creo que haya voto oculto favorable al PSOE y no detectado por los investigadores. La espiral del silencio no ha afectado casi nunca a los votantes socialistas fieles. No veo por qué esta vez tendrían que mentir a los encuestadores. La campaña tampoco ha sido muy positiva para el PSOE. Rubalcaba perdió el debate, los datos económicos van en su contra, ha pasado de intentar hacer propuestas positivas en los primeros días a recorrer al miedo ya la agresividad en esta fase final, incluso con una cierta imagen de desesperación, y en cambio el PP se ha dejado llevar, sin asumir riesgos, por el impulso social que pide un cambio de gobierno. Así pues, quizás a última hora hay alguna pequeña variación sobre la previsión de las encuestas, que será favorable sobre todo en los partidos de izquierda con menos representación, pero difícilmente el PP perderá la mayoría absoluta que vaticinan todos los institutos demoscópicos. La solución, el domingo y como diría Julio César, ¡alea jacta est!

Hazte socio

También te puede gustar