¡Dictadura de partidos, no! ¡Listas libres!

La dedicación a la política en sí es algo muy bueno y loable. También es verdad que dentro de los partidos hay personas que querrían que al menos las …

La dedicación a la política en sí es algo muy bueno y loable. También es verdad que dentro de los partidos hay personas que querrían que al menos las listas fueran abiertas. De esta forma, al menos dentro del partido, podrían salir los mejores candidatos, o al menos los que prefieren los votantes. Pero hay intereses creados que impiden que eso sea así. Si la gran mayoría en los partidos fuera principalmente a servir a la sociedad, las cosas irían mucho mejor. ¡Bravo por los que dentro de los partidos van con esa clara vocación de servicio a la sociedad!
 Pero veamos cómo están las cosas.
¿Los partidos? ¡Ellos se lo guisan, ellos se lo comen! Tienen un mediano  interés en los problemas de la ciudadanía. ¡Van descaradamente a lo suyo! Que es mantenerse –especialmente  los primeros de la lista– ¡en el machito! Para ello hacen las cosas cara a la galería. Para los medios de comunicación que dominan. Que procuran a toda costa, que tengan una gran audiencia dando televisión basura a casi todas horas.
 
La deuda –el agujero– de TVE era de 4.500 millones de euros (más de un billón de las antiguas pesetas). Probablemente ahora sea aún mayor. ¡Pero da igual! Lo que importa, es que la gente crea que son los mejores, o los menos malos, y así les voten.

Cuando se acercan las elecciones ¡eso sí! se trata de hacer una buena empanada de promesas electorales –el programa electoral–,  que sea una mezcla para tener contentos a todos los grupos y ganar las elecciones. Luego, una vez elegidos, que se cumplan o no las promesas, ¡eso da igual!

Mientras, el partido tiene a “una opinión y actuación ¡monolíticas!”. Cosa de la que se encarga el jefe de organización y los barones del partido. Los miembros del mismo partido no pueden opinar distinto en muchos temas concretos. Esa torpe actuación va contra la transparencia frente al electorado, porque falta a la sinceridad.

 
¿Qué nos quieren hacer creer? ¿Que todos piensan lo mismo respecto al aborto? ¿Que todos piensan lo mismo sobre la educación para la ciudadanía? ¡Pues no! ¡Yo no me lo creo, y mucha gente tampoco!

Es normal que en un partido haya unas líneas generales en las que todos estén de acuerdo. Pero en lo demás ¿por qué no pueden opinar distinto los  miembros de ese partido? Pues sencillamente, porque hay una “censura de partido”. En cambio en Inglaterra son muchas las veces que  al votar un asunto, votan a favor unos cuantos del partido laborista –no todos –, y algunos del partido conservador. ¡Su democracia es claramente mejor!

Pero en España tenemos la dictadura de partidos. La democracia aquí está firmemente atenazada por ellos. Aquí se piensa lo que dice el partido –“el que se mueva, no sale en la foto” ¡Frase tristemente famosa! Los partidos más importantes están continuamente enzarzados en disputas verbales en lugar de  resolver los asuntos que interesan a los ciudadanos.

Lo normal es que en un mismo partido haya pluralidad y diversidad. Esto es democracia. Para que esto llegue a ser así, debe cambiar la ley electoral de este país y de las comunidades autónomas. Para que nos rijamos, no ya por “listas abiertas”, sino “listas libres”. Así podremos elegir personas de distintos partidos. Esto permitirá que yo pueda elegir –porque creo en las personas y no en los partidos, y así piensa mucha gente–, por ejemplo, al Sr. Durán i Lleida de CIU que demostró en la redacción del Estatut de Cataluña la enorme importancia de la libertad de educación.

 
Elegir a la Sra. Carme Chacón de la lista del PSC, porque me parece una mujer que se interesa por los asuntos de la gente de a pié. Que yo pueda dejar de elegir al Sr. Gallardón que es del PP, que se dedica a hacer bodas gay, porque van contra natura.  Que por supuesto pueda dejar de elegir a la Sra. Magdalena Álvarez, por su pésima gestión del AVE en Cataluña.
 
Que pueda elegir, si está en la lista, a la Sra. Mercé Sala del PSOE, por su buena gestión de RENFE. Que pueda elegir al Sr. Marcelino Oreja del PP, porque fue un buen Ministro del Interior. Que pueda ¡por favor! no votar al Sr. Rodríguez Zapatero, porque adolece de un relativismo feroz y enfermizo, que complace las pulsiones de algunos ciudadanos haciéndoles un enorme daño: divorcio exprés, bodas gay, educación para la ciudadanía con ideología de género, etc.

En fin que ya somos muchos los que queremos votar a personas concretas porque especialmente con sus actuaciones, aunque también con sus palabras, nos dicen como piensan, y porque además por este sistema podremos votarles por su carrera política personal y no por lo que deciden los que hacen las listas, que ¡precisamente por eso! las quieren cerradas. Para ir ellos los primeros aunque valgan poco. Queremos decidir QUIÉNES van a ser los que nos gobiernen y no que lo decidan los partidos. Que decidamos QUIÉNES SON LOS MEJORES.

Esto sólo se conseguirá cambiando la ley electoral y poniendo LISTAS LIBRES. Tienen este sistema electoral Luxemburgo y Suiza. ¡Vamos a ver qué partidos tienen la honradez democrática de cambiar el sistema electoral! Mientras, tenemos la dictadura de partidos. La peor democracia de las posibles.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>