Dos compañeros: ‘Herejes’ y ‘Ortodoxia’

Dos obras que se acompañan una a la otra. ‘Herejes’ trata de lo que Chesterton no cree. ‘Ortodoxia’, de lo que cree.

Entre los ensayos de G.K. Chesterton destacan Herejes, libro de 20 capítulos publicado en 1905, y Ortodoxia, de 1908, que se ha convertido en un clásico de la apologética cristiana. Son obras que se acompañan una a la otra. Herejes trata de lo que Chesterton no cree. Ortodoxia, de lo que cree.

Chesterton comienza Herejes diciendo que, en la Edad Media, un hereje era el hombre que se preciaba de no serlo. Creía ser el único que estaba en lo cierto. Eran los demás quienes acusaban de herejía a la religión del hereje. Tuvieron que llegar nuestros tiempos para encontrar gente que se jacta de llevar el nombre de hereje.

En Herejes dice: “Solo hay una cosa más absurda y poco práctica que quemar a un hombre en la hoguera por sus ideas: creer que sus ideas no importan.” El libro da toda la importancia que merece al pensamiento de los herejes del s. XX: Rudyard Kipling, G.B. Shaw, H.G. Wells, George Moore, Lowes Dickinson, Joseph McCabe, W.B. Yates, Oscar Wilde y otros intelectuales. A todos los trata con cortesía y amabilidad, mientras expone con gracia e ironía la ridiculez de sus ideas, muchas de las cuales constituyen la atmósfera intelectual de nuestra época.

Chesterton hace a los herejes la caridad de tomar en serio sus ideas y seguirlas hasta sus últimas consecuencias: la locura. Las herejías, dice Chesterton, son doctrinas “perfectamente sólidas, perfectamente coherentes y perfectamente falsas”. Naturalmente, el hombre que escribió un libro como Herejes fue desafiado a exponer sus propias ideas. Chesterton respondió con entusiasmo al desafío, exponiendo, como caramelos en una vitrina, su manera de pensar acerca del universo en Ortodoxia.

Chesterton escribió Ortodoxia catorce años antes de convertirse al catolicismo. Escogió el título para destacar la sencillez del Credo de los Apóstoles. Las dos ideas que guían este libro se pueden resumir de esta manera: a) La razón es un maravilloso instrumento para pensar, con la condición de tomar de la realidad los materiales con los cuales trabaja. Si trabaja en el vacío, la razón se vuelve loca. b) Entre las realidades que la razón debe respetar y que debe incorporar a sus construcciones están, en primer lugar, las leyendas y tradiciones de la humanidad.

No es exacto decir que Ortodoxia es un libro de apologética, pues no es tanto un intento por defender o propagar la fe cristiana. Es más el relato de cómo fue que Chesterton llegó a ser cristiano, como respuesta al acertijo de la vida. Es la historia de un hombre que, saliendo a descubrir algo nuevo, se topó con que la única novedad es muy vieja.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>