Economía: ¿dónde están los seres humanos?

El reciente informe del Banco de España presenta cuál puede ser el escenario actual y sobre todo el de 2014. Creemos que es un excelente…

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El reciente informe del Banco de España presenta cuál puede ser el escenario actual y sobre todo el de 2014. Creemos que es un excelente ejemplo de cómo se percibe la economía en la actualidad. Todo el planteamiento se basa en conseguir ajustes, equilibrios, en observar las previsiones de la evolución del PIB, del paro… En definitiva, se tiene la pretensión de que observando el movimiento de las variables micro y macro económicas se describe la vida real. El problema de fondo es que esto no es cierto.

El gran desaparecido de este tipo de informe, que no es nada excepcional en su enfoque, precisamente lo destacamos por su total normalidad, es el ser humano. Nunca aparece una sola frase, por modesta que sea, que de lugar a creer que quienes piensan la economía saben que ha de estar dirigida a mejorar las condiciones de las personas. Dan por descontado que este es un implícito derivado de aquellas variables. La consecuencia de este enfoque es que cada vez más sacrificamos a determinados planteamientos la vida real de las personas: su sufrimiento, sus posibilidades, sus sueños. Que se nos entienda bien. No negamos que la economía, como toda técnica, que en este caso tiene mucho de artesanal, tenga unas reglas que hay que respetar. Pero eso es una cosa y otra muy concreta que todo planteamiento, todo análisis, no comience a partir de la persona concreta, de sus familias, de sus relaciones humanas en la dimensión productiva, y a partir de ahí desarrolle y aplique las reglas que sea necesario llevar a cabo.

Por ejemplo, si este fuera el enfoque, el primer equilibrio que sería necesario construir sería el del trabajo, el de procurar trabajo para el mayor número posible de personas. Y todas las restantes variables, o casi todas ellas, deberían moverse en este sentido, buscando evidentemente una armonía en el conjunto. Pero no es así. En el ámbito empresarial, este mismo enfoque nos llevaría a contemplar de qué manera se pueden obtener unos resultados que doten no solo de viabilidad sino también de futuro a la empresa, con todo lo que esto comporta, dando al trabajo humano una dignidad y una participación que permita que cada uno sienta que aquello que hace es también en alguna medida suyo, que no se trata de un simple intercambio de dinero por tiempo de vida, porque este al menos no es el enfoque cristiano, y además es profundamente insatisfactorio. Más pronto o más tarde conduce a malos resultados.

Se ha olvidado una verdad evidente: la economía es una antropología que responde a la concepción que tenemos del ser humano y del cómo vive. Hemos situado lo que es un medio, la teoría económica, en un fin, de manera que no está al servicio de la persona concreta sino al de determinados abstractos universales que en realidad esconden detrás grandes intereses corporativos, grandes intereses financieros. Hay que rescatar la economía del lugar donde se encuentra y resituarla en el plano del servicio a las personas. No es una exclusiva que se produzca en el ámbito de esta técnica, pero sin duda es uno de los lugares donde se ha acentuado más y más. La medicina, por ejemplo, también se va deslizando hacia esta despersonalización, esta deshumanización, y cada vez hay más médicos que confunden al enfermo, una persona singular, con el resultado de una serie de análisis. Es el fruto de la lógica de una sociedad como la nuestra, la sociedad desvinculada, donde progresivamente y a pesar de hablar todo el día de democracia la persona real y concreta se convierte en un nuevo siervo de fuerzas ciegas en un caso o interesadas en otro.

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