Educación para la Ciudadanía “invade la formación de la conciencia moral de los alumnos”

La asociación de Profesionales por la Ética ha elaborado un informe, Educación para la Ciudadanía: una moral de Estado obligatoria, en el que analiza …

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La asociación de Profesionales por la Ética ha elaborado un informe, Educación para la Ciudadanía: una moral de Estado obligatoria, en el que analiza “los contenidos mínimos de la asignatura para la ESO”. Por su interés, reproducimos en un documento anexo el contenido íntegro del estudio.

 

Las conclusiones del estudio ponen de relieve la ideología que se esconde tras la polémica asignatura que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero quiere implantar en las escuelas.

 

Educación para la Ciudadanía “constituye un instrumento para la educación de la conciencia moral del alumnado”; “impone una nueva ética común”, amparándose en los “llamados valores democráticos”; “excluye la posibilidad de que exista una dimensión religiosa o trascendente en el ser humano”; “postula una visión laicista de la existencia”; e “incorpora la llamada ideología de género”, constata la asociación.

 

Con respecto a los contenidos del currículo de la asignatura, Profesionales por la Ética plantea al inicio de su informe las siguientes cuestiones: ¿son legítimos los contenidos de la asignatura?, ¿respetan los derechos y libertades más básicos, como son la libertad ideológica en la escuela y el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos según sus convicciones morales?, ¿responden verdaderamente a las atribuciones que el Poder Político puede y debe asumir legítimamente con relación a los ciudadanos?.

 

Moral obligatoria y ética común

 

El estudio viene a constatar que la asignatura “invade la formación de la conciencia moral de los alumnos, cuya responsabilidad es de los padres y en ningún caso del Estado”.

 

Aunque este tipo de formación de los estudiantes “no figura formalmente entre los objetivos generales” de Educación para la Ciudadanía, “entre dichos objetivos se incluyen cuestiones de un hondo calado existencial y moral”.

 

Además, la formación de la conciencia moral “sí forma parte expresamente de los ‘procedimientos y estrategias’ para conseguir los objetivos propuestos”, donde se hace referencia, entre otras cuestiones de tipo ético y moral, a la “construcción de una ética común”, de acuerdo a un “nuevo punto de vista ético, […] base de la convivencia en las modernas sociedades complejas”, dice el informe.

 

En otro apartado, el informe se refiere a la inclusión de “los valores democráticos como referente ético” y constata con diversos ejemplos que “la asignatura convierte a la democracia en ‘modo de vida’ y en última referencia moral para el comportamiento de los alumnos”

 

Exclusión de Dios

 

Por otra parte, en el currículo de la asignatura no se mencionan, “ni siquiera como posibilidad, otros ‘referentes éticos universales’ distintos de los ya reseñados.

 

En el sistema moral que la asignatura diseña, que es cerradamente laicista en su concepción del ser humano y de la convivencia cívica, no hay lugar para la existencia de Dios ni para la trascendencia del ser humano, comportando así una ruptura radical con las tradiciones religiosas”.

 

“La única mención que el currículo realiza sobre el hecho religioso se refiere al ‘respeto a otras posturas (…) religiosas diferentes de la propia’”, señala el informe de Profesionales por la Ética.

 

“De acuerdo con los contenidos mínimos de la asignatura, la conciencia moral es algo que el alumno se construye de manera autónoma, sin partir de ninguna realidad objetiva ni certeza personal”, continúa.

 

“Salvo, curiosamente, la del propio relativismo y la obligatoriedad y eficacia de determinados valores y procedimientos instrumentales que aparecen de manera reiterativa en el currículo: la tolerancia, el respeto, la aceptación del pluralismo y la diversidad, la no discriminación, la necesidad del diálogo para resolver conflictos…”, añade el texto.

 

Padres y profesores, sin autoridad

 

Tampoco se pueden hallar en el contenido de Educación para la Ciudadanía “menciones al valor del esfuerzo, el trabajo, la superación o la humildad como factores necesarios para el crecimiento moral del alumno”.

 

“No se mencionan el papel o la autoridad de los padres y el profesor en el desarrollo de la conciencia moral de los alumnos, relativizando así, ante el propio alumno, la importancia educativa de padres y profesores”, critica el informe.

 

“La familia, por ejemplo, sólo se cita como uno de los ámbitos de las relaciones humanas, como objeto de estudio ‘en el marco de la Constitución española’ y como lugar en el que debe practicarse el diálogo para superar los conflictos y rechazar cualquier tipo de violencia.

 

Ideología de género y homosexualidad

 

El informe de Profesionales por la Ética hace hincapié, también, en “la importante presencia en el proyecto moral de la asignatura” que tiene “la llamada perspectiva o ideología de género, como concepción en virtud de la cual se niega la naturaleza constitutiva de la sexualidad.

 

“Cualquier diferenciación entre varón y mujer obedece a ‘prejuicios’ y ‘estereotipos’ educativos o culturales y debe ser considerada discriminatoria y perturbadora de la convivencia”.

 

Además, en la educación obligatoria “se imponen nuevamente las tesis” según las cuales “la homosexualidad constituye una orientación afectivo-sexual más sobre la que no cabe un juicio ético desfavorable (sería tachado de ‘homófobo’) y que genera idénticos derechos, incluso en relación con el matrimonio, que la ‘opción’ por la masculinidad o la feminidad, cuya complementariedad se niega de hecho”, advierte el informe.

 

El matrimonio, como unión entre varón y mujer abierta a la procreación, queda así privado de su base fundamental, debilitando en consecuencia la raíz misma de la familia como primera institución social”, añade.

 

Conclusiones

 

El estudio concluye, entre otras cuestiones, que “los contenidos mínimos para la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos constituyen un instrumento para la educación de la conciencia moral del alumnado”.

 

También, “imponen como referentes universales para la construcción de una ‘nueva ética común’ los Derechos Humanos, concebidos desde la particular visión del positivismo jurídico, y los llamados ‘valores democráticos’ convertidos, más allá de la dimensión política que les es propia, en norma de comportamiento moral”.

 

El currículo de la asignatura “excluye de plano la posibilidad de que exista una dimensión religiosa o trascendente en el ser humano que pueda tener relevancia desde el punto de vista de la ‘ética común’ o la convivencia y la ciudadanía democrática, postulando de manera implícita una visión laicista de la existencia”, añade el texto.

 

La asociación apunta que “el proceso de construcción de la conciencia moral que la asignatura articula se basa en una concepción prácticamente absoluta de la autonomía del sujeto y en el relativismo moral” .

 

La asignatura “incorpora, como presupuesto antropológico incuestionable, la llamada ‘ideología de género’ que niega el carácter constitutivo de la sexualidad humana y considera cualquier desigualdad entre los sexos o las llamadas ‘orientaciones afectivo-sexuales’ como discriminatoria y perturbadora de la convivencia”, finaliza el informe de Profesionales por la Ética

 

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