Educarnos para un consumo responsable

Haciendo una mirada analítica a los tiempos que vivimos, nos parece que será necesario tener el coraje suficiente para edificar el mundo…

Haciendo una mirada analítica a los tiempos que vivimos, nos parece que será necesario tener el coraje suficiente para edificar el mundo sobre unas bases nuevas. Será necesario repensar los modelos políticos, económicos y sociales, porque generan mala distribución de la riqueza, deterioro medioambiental, violencia… por lo tanto, si queremos sobrevivir de una forma digna, hace falta un cambio.

Esto no es hacer una apología del catastrofismo, si no tener una visión serena de la realidad. Primero hace falta revisar el criterio que hemos tenido hasta ahora del crecimiento. No un crecimiento basado en la especulación y el endeudamiento, si no en la compra real de los bienes de consumo… no multiplicar las necesidades humanes hasta el infinito, si no limitarlas a aquello que es necesario y esencial. Esto querría decir, pasar de un consumismo incontrolado, a la moderación de un consumo responsable. No faltará quien diría, que esto aumentaría la crisis. Sí, es cierto, pero nos obligaría a repensar las medidas económicas productivas, reduciendo todo aquello que sobra, y aumentando todo aquello que falta. Será necesario otro paso importante. Pasar de la cultura de la confrontación y el enfrentamiento, a otra cultura más humana e inteligente, la cultura de la cooperación y el dialogo. Impulsar un dialogo franco y confiado, entre civilizaciones, siempre en régimen de absoluta igualdad, y aquí tendría un papel importante el diálogo interreligioso. No puede haber paz, sin paz entre las religiones. Necesitamos un orden mundial que fomente la paz, no podemos seguir teniendo como un gran negocio, el negocio de las armas. Los conflictos deben resolverse de forma honesta y dialogada. Necesitamos un orden mundial sensible a las necesidades de las personas y de los pueblos.

Esto comportará el respeto al pluralismo ideológico, de culturas, razas, religiones, y que esto no se vea como un peligro, si no como una riqueza. Esto nos ayudará a ser más humildes, a no creernos que somos el centro del mundo, si no ser conscientes de que el mundo entero es el centro. Aunque nos parezca difícil, el mundo solo tendrá futuro, si camina hacia una fraternidad universal. La humanidad entera, comparte una misma casa. Nuestro planeta Tierra. Una mirada al Universo que nos rodea, ha de haceros conscientes de la extraordinaria singularidad del planeta que nos acoge. Hemos de valorar la Tierra, como un auténtico don de Dios.

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