El aborto en el Senado: por un puñado de votos. UDC, CDC, PNV

Ya se sabe que el resultado del Senado en nuestro sistema político tiene un valor marginal. Lo máximo que consigue es obligar a una segu…

Forum Libertas

Ya se sabe que el resultado del Senado en nuestro sistema político tiene un valor marginal. Lo máximo que consigue es obligar a una segunda lectura al Congreso en el caso de rechazar una ley aprobada por este último. Pero, en determinados casos -el aborto es uno de ellos-, tiene un profundo valor simbólico. Baste recordar como la nueva legislación que permite el matrimonio homosexual fue rechazada por el veto de esta segunda Cámara, algo que no ha sucedido en el caso actual.

La sopa de letras que incorpora el título sirve para introducirnos en las causas que han motivado que el Senado rechazara, por un modesto puñado de votos, los vetos y las enmiendas presentadas. Todas, lo cual dice mucho de la incapacidad de pacto de quienes nos gobiernan.

Las tres siglas representan posiciones muy distintas. UDC, como viene siendo habitual, mantuvo una práctica política coherente con su ideario, uno de los tres vetos era suyo –también lo hizo con el matrimonio homosexual- y el único senador de este partido votó, obviamente, de manera consecuente con lo que había presentado. Una primera diferencia a subrayar es que UDC solo tiene un senador y los seis restantes son de CDC. En el Congreso de Diputados la relación dentro de esta federación es mucho más favorable al partido socialcristiano. Tiene más peso. Por consiguiente, la cuestión en el Senado la dilucidaba Convergencia Democrática. Si de los cuatro representantes los tres que votaron en contra y el que se abstuvo hubieran votado a favor del veto de su compañero de coalición, todo hubiera sido sensiblemente distinto. Hay que decir que en este grupo conviven tendencias radicalmente distintas. La senadora Montserrat Candini, por ejemplo, no se diferencia en nada de los planteamientos más radicales en estos temas del Partido Socialista. Estuvo encantada de poder alinearse con la señora Aído. Caso distinto es el del senador Joan M. Roig que está a lo que le mande el partido. Y en este caso la instrucción fue clara, poder presentar un resultado que permitiera explicar a tirios y troyanos lo equilibrado de la posición de CiU, tres que sí, tres que no y una abstención para no decantar la balanza. Esto puede ser leído en términos de habilidad política. A nosotros nos parece hipocresía porque hay temas, el aborto es uno de ellos, que no admiten estos juegos de manos. Hay que decir que desde la distancia parece difícil de unir en una federación el programa de UDC con la práctica política convergente. Esto podía ser factible quince años atrás, cuando las cuestiones vinculadas a los fundamentos morales, a la antropología del ser humano, tenían una escasa presencia política, pero ahora ya no es así y ocupan un lugar destacado.

El PNV ha continuado con la línea que siguió en el Congreso del plato de lentejas: la Diputación de Álava a cambio de votar a favor de una ley brutal. En este caso, la incoherencia entre los fundamentos políticos de este partido y su práctica es absoluta, y alguno de sus miembros, como en el caso de Iñaki Anasagasti, que por otra parte tiende a dar lecciones de comportamiento con mucha facilidad, resulta literalmente impresentable.

El resultado de todo esto es que difícilmente se puede confiar en partidos políticos como CDC en razón de su tacticismo a ultranza, de su hipocresía galopante, y del PNV que tan fácilmente cambian lentejas por principios.

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