El aborto y el Tribunal Constitucional. Un escándalo olvidado

Tribunal constitucional

Hay hechos que muestran la debilidad católica española, pero ninguno como el del aborto, que además pone en evidencia el mal funcionamiento del Tribunal Constitucional, precisamente el garante último del Estado de derecho en España.

Los hechos son estos: desde el 2010 está pendiente la sentencia sobre el recurso contra la ley del aborto de la época Zapatero, interpuesta por el Partido Popular. Han trascurrido ¡ocho años! y nadie ha levantado la voz por el retraso impresentable en dictar la sentencia. Ni el propio PP, ni la Iglesia, ni las organizaciones católicas, ni las provida han dicho nada. Por falta de atención, por mirar hacia otra parte, por su propia fragilidad que les hace vivir al día, nadie ha planteado nada, nadie se ha interesado por llamar la atención sobre este injustificable retraso. Todo esto solo revela un comportamiento autista y exige un profundo espíritu de enmienda. A veces da la impresión de que el pueblo católico español y sus instituciones hubieran tirado la toalla de su incidencia en la vida pública, olvidando que, si bien el juicio de Dios es personal, la salvación es un hecho colectivo, relacional, incluso para aquellos que desde su retiro del mundo rezan, no para ellos, sino para nosotros, ese término colectivo que es el característico de la oración que nos enseñó Jesus.

Además, el tema del recurso es central para el significado de la vida humana, y esto va más allá del ámbito cristiano. En efecto, la primera ley sobre el aborto reconocía al embrión y al feto una condición concreta, una dimensión humana que debía ser protegida. El aborto no era un derecho indiscriminado, sino el resultado de un equilibrio de derechos entre el nasciturus y la protección de la mujer en determinados supuestos. Después, esta ley se aplicó de forma fraudulenta, años y años, sin que prosperasen las denuncias que ocasionalmente se producían, hasta que la querella de e-Cristians hizo estallar el caso Morin, cuyas consecuencias llenaron de temor al negocio del aborto, y precipitó al gobierno Zapatero a presentar una nueva ley donde el no nacido no existía. Lo que la madre aborta no tiene nombre, no es un ser humano, es un “algo” que no merece ninguna atención. No hace falta ser provida para darse cuenta de que esto es una brutalidad irracional

Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos acordó que el aborto no era delito lo hizo sin entrar, y así lo dijo, en el fondo de la cuestión. Lo razonó como una cuestión que pertenece a la intimidad de la mujer, y por esa vía evitó el debate sobre el no nacido. Pero España no puede utilizar esta vía porque existe un precedente constitucional que sí que toma en consideración al nasciturus, y el TC ha de partir de esta condición previa.

La sentencia se ha de producir y además ha de ser pronto. Lo que no sea así es un engaño y un descredito para el TC y nuestro Estado de derecho.

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6 Comments

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    Muchas gracias a “Forum Libertas”, ya que a través de la información que contiene este artículo, he podido saber con detalle, que nuestro Tribunal Constitucional , lleva desde el año 2008, es decir “DIEZ AÑOS”.De todos es conocida que la justicia en nuestro país y en otros es “muy lenta”, lo que hace que cuando un tema pierde el contexto de su tiempo en el que se desarrollo, la sentencia se vea superada por los hechos.Al no dar sentencia que responda al recurso de la ley Zapatero sobre el Aborto,presentada por E-Cristians,hace que el tiempo lo borre todo,y se pueda dictar una sentencia injusta ¡Que cobardía y dejadez , en un tema tan importante como es el que trata trata del “derecho a la vida” del que va a Nacer!¿Como es posible? ¿A nadie le importa?,Si te preocupa el tema, añade un comentario, una vez leída la información, que se da, en este artículo.

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    Con eutanasia activa, con aborto entronizado y con la tasa de nacimientos más baja del planeta Tierra, ¡así va el mundo facundo!

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    Todo el mundo sabe hoy en día que abortar es matar un niño que se está formando en el seno de su madre.

    Lo que ocurre es que se valora más el sexo libre, sin normas, con quien y cuando apetece, que matar un ser humano indefenso.
    El aborto es un derivado de la lascivia y ésta, de la falta de castidad.

    El pecado contra el sexto mandamiento conduce al pecado contra el quinto -entre otros-

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    Desde la Iglesia y las instituciones católicas sí que se ha denunciado reiteradamente esta tardanza del T. Constitucional en resolver el recurso del aborto. Quien no lo ha hecho ha sido la Iglesia del Nuevo Paradigma de J. Bergoglio y la CEE de Blázquez y Osoro Sierra

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