El abuso de los intermediarios: por una lechuga pagamos un 830% de aumento sobre el precio en origen

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Hace ahora un par de años informábamos del abuso de las cadenas de distribución al influir desorbitadamente en el precio final que se paga en los supermercados por los productos agrícolas, hasta tal punto que en plena crisis son los agricultores los que pagan el pato.

Ahora, datos del Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos, el llamado IPOD, elaborado por la Unión de Consumidores, la Confederación Española de organizaciones de amas de casa, consumidores y usuarios (CEACCUU) y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), viene a constatar la gran brecha que existe entre lo que se paga al agricultor o ganadero por producto en origen y lo que paga el consumidor al llevárselo a casa.

Está claro que en todos los productos hay un coste de manipulación, intermediación y transporte, que no es pequeño. Sin embargo, las diferencias entre el precio de coste y el de venta son tan abismales que llaman a la reflexión, y en esto las grandes superficies, que tienen poder para imponer sus precios, acaban perjudicando ostensiblemente al agricultor y al consumidor.

La lechuga, el paradigma de un abuso

Veamos algunos ejemplos. Como se puede observar en la siguiente tabla, elaborada a partir de los datos del IPOD, que muestra como ejemplo algunos productos hortofrutícolas, los abusos en los precios finales de los mismos son evidentes.

La lechuga es el paradigma de ese abuso: de un precio de 0,10 euros cuando es arrancada de la tierra pasa a 0,93 euros cuando es expuesta en el lineal del supermercado. Es decir, un 830% de aumento.

Otros productos con una gran brecha entre el precio de origen y el de venta al consumidor son la naranja, con un 660% de incremento; la mandarina, con el 642%; el limón (612%) o la acelga (550%).

De hecho, el precio de los alimentos desde que salen del campo o la granja hasta que llegan al consumidor se multiplicaron por 4,28 el mes de noviembre, mientras en octubre lo hicieron por 4,61.

Para los productos agrícolas, la diferencia de precios entre origen y destino fue de 4,62 veces, mientras que para los ganaderos fue de 2,98 veces. El producto con menor diferencia fue el calabacín, ya que su cotización inicial se situó en 1,10 euros el kilo y luego, en destino, fue de 1,61 veces más.

Entre los productos ganaderos, la diferencia más acusada es la del conejo, que se multiplicó por 2,36, desde los 2,22 euros en origen hasta los 5,23 euros en destino.

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