El americano tranquilo‘, por Graham Greene

Graham Greene, aprovechó sus viajes a distintos países para construir los escenarios de sus novelas. Y lo que primero impresiona es descubrir la facil…

Graham Greene, aprovechó sus viajes a distintos países para construir los escenarios de sus novelas. Y lo que primero impresiona es descubrir la facilidad que tiene para, en pocos rasgos, colocarnos en situación.
 
Ello no lo consigue con profusas descripciones del espacio físico o las costumbres del lugar sino por una especial capacidad del autor para penetrar en la esencia de los sitios que visita.
 
En El poder y la gloria visitamos México, y en El americano tranquilo no hay duda de que nos encontramos en Vietnam. Lo mismo puede decirse de las novelas que transcurren en Inglaterra, Suiza, Sierra Leona o Argentina. El autor empaliza con el medio y, singularmente con la interacción entre la situación y los personajes que después aparecen en sus novelas. Graham Greene es uno de esos autores en los que lo universal del hombre siempre se descubre en lo particular y lo particular de cada sitio no supone una negación de lo común a todos.
La novela se sitúa en Vietnam en la década de 1950. Políticamente está en juego la independencia del país, la pérdida de influencia de Francia en aquel territorio de Asia y los primeros intentos de los EE.UU por extender su hegemonía. También aparecen tres personajes: un corresponsal británico, Thomas Forwler, que ejerce de narrador de la historia, un agente de los servicios secretos americanos, Alden Pyle, y una muchacha de la región, Phoung, cuyo amor se disputan los dos anteriores.
 
Esa relación triangular le sirve a Greene para plasmar las diferentes posturas sobre el conflicto. Pero no son las únicas perspectivas porque Greene nos permite vislumbrar el terror de los soldados, la amenaza de la guerrilla y la vida bajo las bombas en el particular tempo del Extremo Oriente.
Las diversas perspectivas, la complejidad del corazón humano el misterio último expresado en la afirmación de uno de los personajes, “Dios sólo existe para los que escriben los editoriales de los periódicos”, dotan a esta obra de intriga de una densidad que va más allá de lo simplemente narrado.
 
Es una característica recurrente en la literatura de Greene, pero no llegamos a habituarnos a ello. Es por ello que el desenlace no resulta nunca suficiente para el lector y queda siempre abierto a una continua relectura, en la que todo se mezcla. Como dice uno de los personajes: “La inocencia siempre reclama tácitamente protección cuando haríamos mucho mejor en protegernos contra ella: la inocencia es como un leproso mudo que ha perdido su campanilla y que se pasea por el mundo sin querer hacer daño”.
 
Eso es lo que busca nuestro autor sin dar con ello y a ello nos invita también esta novela, considerada con razón como una de las mejores del autor y que es todo un modelo en el género de la intriga.
 
 
EL AMERICANO TRANQUILO
Graham Greene
Edhasa
Barcelona 2007
282 páginas
 
Los caminos sin ley, de Graham Greene
 
El décimo hombre, por Graham Greene
 
Graham Greene: espionaje y ansia de salvación
Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>