El arte de construir el amor y la familia

Tu matrimonio puede ser. Caso A.— Con: Diálogo, respeto, tolerancia, amor, cariño, ternura, delicadeza, civismo, ilusión, ale…

Tu matrimonio puede ser. Caso A.— Con:

Diálogo, respeto, tolerancia, amor, cariño, ternura, delicadeza, civismo, ilusión, alegría, libertad, empatía, responsabilidad, fraternidad, educación, bondad, confianza, felicidad, acuerdos, amabilidad, proyectos, encuentros, integridad, reparto de tareas, generosidad.

Esto puede acabar felizmente en un hogar luminoso, en el que se afiance la esperanza y en el que todo nos hable de familia.

Tu matrimonio puede ser. Caso B.— Con:

Insultos, caos, discordias, quejas, caprichos, ideologías destructivas, voces, faltas de respeto, malos modos, desconfianzas, desacuerdos, desuniones, desilusión, tristeza, estrés, actitudes dictatoriales, violencia, desamor, libertinaje, aislamiento, maltrato, malentendidos, desconfianza, holgazanería, egoísmo.

Todo esto puede acabar en una comuna insufrible e irrespirable, vacía de vida y dignidad.

Nosotros podemos elegir, pero para eso tenemos que ir poniendo los cimientos e ir construyendo sobre roca.

El futuro depende de nosotros, pero no nos confiemos, no es fácil, la convivencia es en gran parte una obra de ingeniería en la que influyen infinidad de factores, de entre ellos: físicos, sentimentales, sociales, temperamentales, emocionales, racionales, económicos, intelectuales, religiosos, culturales, educativos.

El matrimonio puede ser un: “nido de amor” o un: “taller de tortura psicológica y emocional”.

Cada uno podemos elegir elementos de uno u otro caso y analizar lo que sucede en nuestra familia y descubrir a través del diálogo nuevas posibilidades de mejora y hacer una reflexión de opiniones en la que prevalezca la capacidad de entrega y el deseo de construir.

En este proyecto cada día podremos aportar algo nuevo y muy valioso. Siempre mirando hacia adelante.

Y, para terminar, si queremos hacer una prueba práctica, podemos elaborar nuestro propio caso, llamémosle por ejemplo Caso C.—, y pongamos en él lo que suceda en nuestro matrimonio, cogiendo de A y B; uno vez cogidos los elementos analicemos de una forma reflexiva la configuración del nuevo Caso C, para ver dónde están los errores y qué podemos y debemos arreglar. ¡Y adelante! de nuevo, por los caminos de la paz y del amor, para conseguir la felicidad.

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