El caso de CCOO y UGT

La asociación sindical es un derecho inalienable de los trabajadores y una garantía para conseguir mejores condiciones de vida y evitar …

Forum Libertas

La asociación sindical es un derecho inalienable de los trabajadores y una garantía para conseguir mejores condiciones de vida y evitar abusos.

Hecha esta afirmación, hay que decir que no todo sindicato por el simple hecho de serlo cumple ya con esta función. Es el caso de CCOO y UGT. Su papel en la actual crisis económica es literalmente desastroso. Por razones políticas y, especialmente, económicas, dado que hoy ambos sindicatos son financieramente simples apéndices de los Presupuestos del Estado, han desertado de su papel de velar por los intereses de los asalariados.

Un país que tiene cerca del 20% de paro, según el FMI en realidad alcanza el 23%, y que tiene a los sindicatos hablando de si son galgos o podencos, organizando actos republicanos en defensa de un juez que al mismo tiempo los rechaza, que viven en un déficit democrático permanente, no responde a la función social que deben desempeñar. En realidad ambos sindicatos son un aparato estricto que los dirige y unos cuantos miles de delegados deliberados de profesionales del asunto, y un número amplio y creciente de funcionarios que trabajan en cuestiones que en muchos casos nada tienen que ver con el sindicalismo.

En realidad son aparatos políticos. Su actitud con el tema del juez Garzón es una muestra pero no la única. El hecho de que abanderen todas las iniciativas del laicismo de la exclusión religiosa es otra. El olvido de los parados, de los jóvenes, de las mujeres embarazadas que trabajan, es una tercera. El que sigan defendiendo los convenios colectivos a escala estatal y provincial, sin permitir que cada colectivo de trabajadores pacte en su empresa en función de las condiciones reales de la misma, es una de las más graves. No se necesita un gran razonamiento para asumir que no todas las empresas del mismo sector pueden soportar las mismas condiciones laborales. Unas podrían mejorar las condiciones porque son más productivas; otras, por el contrario, deben ofrecer salarios inferiores si no quieren dejar a la gente en la calle.

Los organismos económicos internacionales han reiterado que el convenio es uno de los instrumentos que más perjudica el tejido empresarial en España, pero es precisamente su naturaleza centralizada la que aporta poder a la cúpula directiva.

Es necesario legislar para devolver los sindicatos a los trabajadores, para que los afiliados a UGT y CCOO sean realmente dueños de su propio destino sindical en el marco –también- de sus empresas, y no simples comparsas, y hay que corregir de una vez por todas esa dependencia económica brutal que tienen del Estado. La solución salta a la vista: que las personas marquen una cruz en su declaración de la renta en lugar de recibir subvenciones mil por distintas vías de los presupuestos públicos.

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