El complejo de inferioridad ante China

Lo que está sucediendo en Europa ante lo que pasa en el Tíbet (y en general, bajo el régimen chino) produce preocupación porque se mueve entre la inju…

Forum Libertas

Lo que está sucediendo en Europa ante lo que pasa en el Tíbet (y en general, bajo el régimen chino) produce preocupación porque se mueve entre la injusticia clamorosa y el miedo.
 
Si a China se la tratara con la misma vara de medir con la que se ha abordado el problema serbio el boicot a los Juegos Olímpicos sería una realidad y se habrían producido duras advertencias al gobierno chino.
 
Es ridículo que cuando se está produciendo la represión en el Tíbet, un país ocupado por la fuerza y después colonizado, se estén preparando los grandes pastos para los JJOO.
 
El espíritu que intentó promover el Barón de Coubertin al iniciar los primeros JJOO desapareció hace años bajo una oleada de la comercialización más pura y dura. Pero lo que resulta aún más difícil de asumir es que mientras se mantiene una represión totalitaria tan escandalosa como la que acaece en China se vayan a producir estos juegos sin que ni un solo país, empezando por Europa, haya dicho nada.
 
La UE ni ha condenado la represión china ni ha postulado ninguna sanción en relación a los juegos. Todo ello a pesar que las ultimas noticias hablan de 100 muertos en el Tíbet y una actuación masiva del ejército.
 
Tíbet es algo más que Kosovo y allí se está produciendo como mínimo un genocidio cultural que va a liquidar toda la aportación de un pueblo a la historia de la humanidad.
 
La razón de este silencio europeo es el más que notable peso económico que China ha adquirido en un mercado globalizado. Pero al mismo tiempo se olvida que aquella potencia oriental puede desarrollarse como lo hace gracias a sus masivas exportaciones a un occidente desarrollado.
 
En el peor de los casos hay una dependencia mutua, en el mejor el camino emprendido por China, de crecimiento económico a lo bestia, difícilmente tiene vuelta atrás, y por consiguiente está supeditado a unas buenas relaciones con los mercados de los países occidentales.
 
Además se olvida que China ya ha sido la primera potencia económica durante mucho tiempo y hasta fechas recientes. Por el peso de su PIB China era en el 1820 la primera potencia mundial seguida de la India. Su dimensión económica era entre 3 y 4 veces superior a la que poseían en aquel tiempo Francia, en tercera posición, o el Reino Unido en cuarta. A pesar de ello no se produjo ninguna supeditación occidental al potencial económico chino y sí más bien lo contrario.
 
No se trata de repetir el pasado pero sí de demostrar que cuando los países de Europa hablan de Derechos Humanos y los promueven lo hacen de una manera mínimamente honesta.
 
En este sentido, falta por parte de la diplomacia española una definición de cuál es la posición de nuestro país en todo este tema. Es una incongruencia que el gobierno adalid de “nuevos derechos” se olvide de actuar en defensa de aquellos que son realmente universales y que están siendo conculcados de una manera permanente e intensa en la República Popular China.
 
Hazte socio

También te puede gustar