El Cónclave: La llave que abre la puerta a un nuevo Pontificado

¿Qué ocurre tras el fallecimiento de un Papa? ¿Cómo se elige a un nuevo Pontífice? ¿Quiénes son los encargados de nombrar al sucesor? ¿Cuál es el sist…

¿Qué ocurre tras el fallecimiento de un Papa? ¿Cómo se elige a un nuevo Pontífice? ¿Quiénes son los encargados de nombrar al sucesor? ¿Cuál es el sistema de votación? ¿Qué requisitos ha de reunir el nuevo representante de Cristo en la Tierra? Todas estas preguntas encuentran respuesta en un solo acontecimiento: el Cónclave, la llave que abre la puerta a un nuevo Pontificado. Más que una reunión de cardenales de todo el mundo, el Cónclave es un retiro sagrado en el que los electores invocan al Espíritu Santo para que les asista en la elección.

 

El sistema actualmente en vigor para elegir a un nuevo Pontífice queda recogido en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, de fecha 22 de febrero de 1996. Muchos de los artículos comprendidos en esta Constitución proceden de las leyes anteriores, con algunas normas que se remontan incluso al siglo XI.

 

Los primeros pasos

 

Tras la muerte de un Papa, el Gobierno de la Iglesia queda confiado al Colegio de los Cardenales para despachar asuntos ordinarios o inaplazables y para la preparación de la elección del nuevo Obispo de Roma. Se inicia entonces un proceso que se llama de Sede Vacante y que queda contemplado, de principio a fin, esto es desde el fallecimiento hasta la nueva elección, en el Cónclave, un acontecimiento cerrado a la opinión pública y secreto en el que cardenales de todo el mundo eligen al nuevo Pontífice.

 

Antes de iniciarse un Cónclave, primero los médicos han de realizar el comunicado que constata la muerte clínica del Santo Padre. A continuación, el cardenal Camarlengo, la figura jurídica que realiza, entre otras funciones, la de certificar la muerte del Papa, da carácter oficial al comunicado de los médicos extendiendo el correspondiente certificado de defunción y reúne a todos los cardenales. Actualmente ostenta este cargo el riojano Eduardo Martínez Somalo. Uno de los pasos que sigue el Camarlengo para certificar la muerte del Papa, siguiendo la tradición, es el de golpear suavemente 3 veces con un martillo de plata en la frente del yaciente llamándole por su nombre y, si no responde, se le da por fallecido.

 

El comunicado oficial a la opinión pública lo puede realizar el propio cardenal Camarlengo, el portavoz de la Santa Sede, en este caso Joaquín Navarro-Valls, o Radio Vaticano.

 

Aposentos sellados

 

Tras el fallecimiento del Santo Pontífice todos sus aposentos son sellados y quedan cerrados al público. Ya nadie tendrá acceso al balcón hasta que el nuevo máximo responsable de la Iglesia católica se asome, una vez la fumata blanca haya anunciado que hay nuevo Papa. La Secretaría de Estado del Vaticano toma posesión de todo lo que deja el Santo Padre, manuscritos, documentos y otras pertenencias, para que nadie pueda acceder a ellos. La decisión de volver a abrir estos aposentos pertenece a la misma Secretaría de Estado.

 

El inicio del Cónclave

 

La Constitución Apostólica establece que el Cónclave empezará 15 días después de la vacante de la sede apostólica, aunque el Colegio de Cardenales puede establecer otra fecha, que no irá más allá de los 20 días desde que se produce la vacante. En este período de tiempo el cardenal Camarlengo convoca a los 184 cardenales diseminados por todo el mundo que asistirán al Cónclave, aunque tan sólo 119 tendrán derecho a voto, con edades inferiores a los 80 años, entre ellos 1 cardenal in pectore (nombrado por el Papa sin hacerse público su nombre, al tratarse habitualmente de un cardenal presente en países donde existe persecución religiosa). También se realizará en este intervalo de tiempo de duelo el funeral y el entierro del Santo Padre fallecido.

 

Tendrán derecho a elegir nuevo Papa “los cardenales de la Santa Iglesia Romana, con excepción de aquellos que, antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o del día en el cual la Sede Apostólica quede vacante, hayan cumplido 80 años de edad”, tal como indica la Constitución Apostólica.

 

Para atender debidamente a todas las necesidades de los cardenales presentes en el Cónclave, así como las derivadas del desarrollo de la elección, se incorporan al mismo una serie de asistentes: el Secretario del Colegio Cardenalicio, que actúa como Secretario de la asamblea electiva; el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias con dos ceremonieros y dos religiosos adscritos a la Sacristía Pontificia; un eclesiástico elegido por el Cardenal Decano o por el cardenal que haga sus veces, para que lo asista en el cargo; algunos religiosos de diferentes lenguas para las confesiones; dos médicos para eventuales emergencias y el número suficiente de personas destinadas a los servicios de comedor y limpieza. También, si algún cardenal lo necesita, puede solicitar la presencia de un enfermero que le acompañe.

 

El Cónclave se lleva a cabo dentro de los límites de la Ciudad del Vaticano, en lugares y edificios determinados, cerrados a extraños, de modo que se garantice una conveniente acomodación y permanencia de los cardenales electores y de quienes les acompañen. El alojamiento se realiza en la llamada Domus Sanctae Marthae, construida recientemente en la misma Ciudad del Vaticano.

 

El sistema de reuniones

 

Una vez iniciado el Cónclave, el Colegio de Cardenales puede realizar dos tipos de reuniones: las Congregaciones Generales y las Congregaciones Particulares. A las primeras deben asistir todos los cardenales, aunque pueden ausentarse aquellos que no tienen derecho a participar en la elección. Las reuniones son diarias y en ellas se deciden los asuntos de mayor importancia. Las decisiones se adoptan por mayoría simple de votos. Las Congregaciones Particulares la forman el cardenal Camarlengo y otros 3 cardenales elegidos por sorteo, llamados Asistentes. En ellas se deciden los asuntos de trámite y de menos importancia.

 

La elección

 

El día fijado para el inicio del Cónclave, por la mañana, se reúnen los cardenales electores en la Basílica de San Pedro y celebran la Misa votiva “Pro eligiendo Papa”. Esa misma tarde los cardenales realizan una procesión a la Capilla Sixtina y, al llegar, realizan un solemne juramento. Una de las misiones del cardenal Camarlengo es que la elección del Papa se realice con la necesaria reserva y discreción, utilizando para ello todos los medios técnicos que estime oportunos.

 

La Constitución Apostólica establece que la elección se ha de realizar únicamente por escrutinio, a través de la votación individual y secreta de los cardenales electores. Se deben realizar dos votaciones cada día, además de la votación de la tarde en que comienza el Cónclave. Para que la elección sea válida debe contar con dos tercios de los votos. La Constitución establece que, si después de 24 escrutinios los cardenales no consiguen ponerse de acuerdo sobre el cardenal elegido, podrán decidir por mayoría absoluta el modo de proceder, aunque nunca se deberá prescindir del requisito de exigir mayoría simple para que sea válida la elección.

 

Aunque la legislación canónica no impone requisitos para ser elegido Papa, en la práctica, sin embargo, desde hace muchos siglos el elegido ha sido siempre un cardenal.

 

Fumata negra, fumata blanca

 

Después de cada una de las elecciones se procede a quemar las papeletas utilizadas. La tradición indica que los cardenales quemarán las papeletas utilizando paja húmeda, que provocará un humo negro, si no se ha conseguido elegir Papa y que harán servir paja seca, que elevará al cielo un humo blanco, si se ha elegido al nuevo Romano Pontífice. Son las conocidas fumata negra o fumata blanca que el pueblo puede ver desde la plaza de San Pedro.

 

Una vez elegido, el Cardenal Decano pregunta al elegido si acepta su elección canónica como Sumo Pontífice. Si acepta, desde ese momento adquiere de hecho la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal. Se le pregunta también cómo quiere llamarse en su Pontificado. Si el elegido no fuera obispo, se procedería inmediatamente a su ordenación sacerdotal.

 

Se le rinde a continuación homenaje y los cardenales le prestan obediencia. Seguidamente, el primero de los cardenales diáconos, es decir el cardenal protodiácono, anuncia desde el balcón de la Basílica Vaticana al pueblo reunido en la plaza de San Pedro la elección del nuevo Papa, usando la tradicional expresión “Nuntio vobis gaudium mágnum: ¡habemus Papam!, y el Santo Pontífice imparte la bendición Urbi et Orbi.

 

Los cardenales, en cifras

 

Actualmente, las cifras del Colegio Cardenalicio con respecto a los cardenales que participan del Cónclave, como se puede observar en la siguiente tabla, indican que 12 de estos cardenales fueron escogidos por el anterior Papa Pablo VI y que los otros 172 fueron elegidos por Juan Pablo II. Además, la elección fue realizada en un total de 66 países en los 5 continentes.

 

LOS CARDENALES, EN CIFRAS

Por edad y status

Cardenales electores (menores de 80 años)

118

Cardenales no electores (mayores de 80 años)

65

Cardenal in pectore

1

Nombramientos

Creados por Pablo VI

12

Creados por Juan Pablo II

172

Procedencia

Europeos

97

Latinoamericanos

31

Estados Unidos y Canadá

18

África

15

Asia

16

Oceanía

6

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