El conservador Orban arrasa en las elecciones de Hungría

El partido del primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha arrasado en las elecciones celebradas en Hungría este domingo, 6 de abril, logr…

El partido del primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha arrasado en las elecciones celebradas en Hungría este domingo, 6 de abril, logrando una mayoría cualificada de dos tercios en el Parlamento. Con un 45% de los votos, su partido, Fidesz-Unión Cívica Húngara, ha obtenido una ventaja de casi 20 puntos porcentuales sobre el bloque de izquierdas.

Con el 97% de los votos escrutados, la coalición izquierda Unidad se ha hecho con el 25,9% de los votos; el partido ultraderechista Movimiento por una Hungría Mejor, del extremista Jobbik, 20,7%); y el partido ecologista Otra Política es Posible (LMP, 5,2%).

De esta manera, el partido ecologista entra en el Parlamento de Budapest al superar el umbral mínimo del 5% de acuerdo a una nueva ley electoral que modifica el número de escaños en el Parlamento, que baja de 386 hasta 199, y establece que las elecciones se realizan en una sola vuelta.

Con estos resultados, Fidesz lograría 133 de esos 199 escaños del Parlamento y precisamente la entrada en el mismo de LMP es lo único que pone en peligro la mayoría cualificada del partido de Orban, que le permitiría modificar la Constitución. Por su parte, la izquierda obtiene 38 escaños, el Jobbik 23, y el LMP 5.

En cuanto a la participación, la Oficina Nacional de Elecciones húngara ha informado ya del dato definitivo. Un 60,3% del censo ha votado, ligeramente por debajo del 64,4 por ciento registrado en los comicios de 2010.

"El lugar de Hungría está en la UE"

El propio Orban ha proclamado la victoria de su partido, destacando que es una victoria "tan amplia que el significado de la misma no se puede asir esta noche".

El primer ministro ha destacado que los húngaros han rechazado con su voto el odio y han dicho ‘No’ a abandonar la Unión Europea. "Han confirmado que el lugar de Hungría están en la UE, pero solo si tiene un gobierno nacional fuerte", ha argumentado.

Para el líder derechista, los resultados confirman al Gobierno en su política para crear empleo, apoyar a las familias y luchar por la soberanía nacional.

En los próximos días se contarán también los votos de cientos de miles de húngaros étnicos de los países vecinos, que recibieron derecho a votar en Hungría gracias a Fidesz y que podrían darle otro escaño a Orbán, aseguran los analistas locales.

Victoria "contundente"

"Todas las dudas se desvanecieron: ganamos", ha manifestado Orban en una primera reacción, en la que ha agregado que la victoria ha sido "contundente".

Se trata sin duda de una victoria arrolladora del Fidesz, aunque con ocho puntos porcentuales menos que hace cuatro años, cuando logró el 52,7% de los votos. El nuevo mandato de cuatro años será el tercero del primer ministro conservador, de 50 años de edad, tras la legislatura pasada y la del período de 1998-2002.

Orbán ha protagonizado múltiples disputas con la Unión Europea e inversores extranjeros centradas, especialmente, en las medidas que han recortado los ingresos para los bancos del país, mayoritariamente administrados por entidades extranjeras, empresas de telecomunicaciones y eléctricas.

Sin embargo, muchos húngaros ven en él a un defensor del interés nacional que ha prometido seguir su línea política con la reelección y a otros les congratula el hecho de que bajo su Gobierno de centro derecha los impuestos y las facturas de la luz han bajado.

En los últimos cuatro años, las políticas de Orbán han estado marcadas por la nacionalización del sistema privado de pensiones, la imposición de durísimos “impuestos de crisis” a las grandes empresas y una refinanciación de las hipotecas según la cual la mayoría de los bancos, de origen extranjero, tenían que pagar.

Ante este precedente, la comunidad empresarial espera que Orbán siga adelante con un plan para transferir grandes partes de la banca a manos húngaras e imponer más gravámenes a las empresas de energía extranjeras.

Más impredecibles son las políticas que se podrían aplicar sobre el florín húngaro, sobre todo si el banco central, dirigido por un estrecho aliado de Orbán, se decide por recortar los tipos de interés sobrepasando mínimos históricos, lo que mantiene el nerviosismo en los mercados globales.

Ascenso de la ultraderecha

En los resultados, también destaca el ascenso del , acusado de racismo contra la población romaní y judía. En algunas circunscripciones de provincias del este del país, el Jobbik se ha colocado incluso por delante del bloque de izquierdas, que a su vez parece conquistar más de la mitad de las circunscripciones en la capital.

De este modo, Jobbik se pone codo con codo con la izquierda para convertirse en la segunda fuerza política del país, un avance muy sorprendente para un partido que logró sus primeros escaños hace solo cuatro años.

“Estoy seguro de que daremos una sorpresa”, dijo el líder del partido, Gabor Vona, al depositar el voto en su ciudad natal acompañado de su mujer y su hijo. Tras conocer los resultados, Vona ha señalado que su partido es la formación nacionalista más fuerte en la Unión Europea.

El partido ha prometido crear empleo, ser inflexible con el crimen, renegociar la deuda del estado y celebrar un referéndum sobre la pertenencia a la UE.

El repunte de Jobbik en estos comicios será observado por lupa para encontrar pistas sobre el papel que jugarán los partidos de ultraderecha nacionalista en las elecciones europeas del mes que viene.

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