El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon

Sin duda es una obra original y divertida. El autor nos sorprende por el tratamiento y el recurso narrativo de construir una novela, que es la que est…

Sin duda es una obra original y divertida. El autor nos sorprende por el tratamiento y el recurso narrativo de construir una novela, que es la que está redactando el protagonista, está muy bien conseguido. Christopher, un niño con dificultades de adaptación y superdotado, nos introduce en su mundo a partir de un perro que aparece asesinado. Como un nuevo Sherlock Holmes inicia una investigación que le llevará a una nueva relación con toda la realidad que le rodea y, especialmente, a tener que vencerse en las dificultades de trato con las personas.

El protagonista está muy bien definido y trabajado, en lo que sin duda ha influido la experiencia del autor con personas que padecían deficiencias físicas y mentales, al punto que toda la narración resulta verosímil al pivotar sobre Christopher. Porque logra convencernos de la psicología del protagonista la historia que narra resulta atrayente y llega a interesarnos la resolución de un misterio banal. Al situarnos en la mente de alguien “distinto”, entramos en un mundo fantástico en el que las cosas son vistas desde una perspectiva novedosa.

Pero, además el libro introduce un tema muy actual y es qué sucede cuando un hijo pierde la confianza de su padre. La narración, que está realizada en primera persona por una mente lógica, racionalista y matemática (la de Christopher), es también de extraer las conclusiones, que hoy en día pasan desapercibidas para muchos, de lo que sucede cuando los padres obran mal y sus hijos lo descubren. Simplemente dejan de fiarse de ellos y pasan a tenerles miedo. Es lo que le sucede al protagonista cuando se da cuenta de que su padre le ha mentido y deduce que puede ser también peligroso para él.

Claro que Christopher tiene unas características especiales de las que no gozan los niños actuales quienes, desde pequeños, son introducidos en el pensamiento cínico, que también es racionalista pero antepone los deseos de la voluntad a las conclusiones del razonamiento.

Es decir, quizás hay silogismo, pero lo de menos es la verdad de las premisas y la conclusión siempre es discutible si no nos va bien. Por eso en los debates de los colegios se antepone que haya opiniones contradictorias a que se razone como es debido. Lo mismo sucede en nuestro Parlamento en los que la disciplina de voto obliga a los diputados a comportarse como burros que giran una noria. De hecho, si se utilizara la inteligencia en muchos casos no habría discusión y el profesor ya no sabría que hacer, porque a veces prefiere ejercer de arbitro a ser maestro.

La novela es fabulosa, inteligente y entretenida. Probablemente de lo más interesante que se ha publicado últimamente. Además se puede dirigir a un espectro bastante amplio de lectores. Ni siquiera los padres divorciados salen bien parados, lo cual hoy en día casi nos parece excesivo. Ahora bien, que un niño entienda que si hay un perro asesinado ha de haber un asesino pero niegue categóricamente que Dios existe creyendo firmemente en el azar resulta un poco sospechoso. Claro, que eso no lo puede deducir si sólo ha leído a Sherlock Holmes. Necesitaría del Padre Brown, pero la posmodernidad le ha concedido unas largas vacaciones.

El curioso incidente del perro a medianoche
Mark Haddon
Traducción de Patricia Antón
Salamandra
268 págs.
14.50 €

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