El debate de la ideología de género, ¿al asalto de la Real Academia de la Lengua?

Este año 2014 la Real Academia de la Lengua Española celebra su tricentenario. La institución, que tiene cometido es fijar el bue…

Este año 2014 la Real Academia de la Lengua Española celebra su tricentenario. La institución, que tiene cometido es fijar el buen uso y la unidad de una lengua en permanente evolución y expansión que es patrimonio común de casi 500 millones de hispanohablantes, fue fundada por Juan Manuel Fernández Pacheco en 1713.

Este organismo no ha estado exento en los últimos años de los intentos de los lobbies de presión de la ideología de género para modificar su contenido. Y es que los expertos coinciden en que los cambios sociales profundos van precedidos de la aceptación colectiva de nuevos términos, la transformación del sentido de los ya existentes y la creación de palabras que contengan y simbolicen los valores que se pretende implantar, como preámbulo al cambio de mentalidad y el comportamiento de la población.
Prueba de ello es la cantidad de recursos económicos y humanos que se han canalizado a la edición de textos especializados en el tema de los conceptos de género como por ejemplo el manual publicado por el Instituto Jalisciense de las Mujeres titulado "Cómo evitar el sexismo en el lenguaje" o el emitido por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) de nombre "Glosario de Términos sobre violencia contra la Mujer". Esfuerzos que, según explicaba el presidente del Comité de Doctrina dela Agrupación Política Estatal de México, Francisco Javier Hernández, “serían encomiables si es que no tuvieran ese efecto devastador en la conciencia colectiva”.
Si bien es cierto que el significado de algunas palabras se ha ido modificando en beneficio de una mayor ecuanimidad del lenguaje entre hombres y mujeres y se ha eliminado ciertos resquicios machistas, también es cierto que eso no ha significado que las teorías de género invadieran algo tan relevante para una sociedad como el lenguaje.
En el trescientos cumpleaños de la institución, el lobby ideológico de género quiso azuzar de nuevo ese debate sobre el lenguaje. Sin embargo, la Real Academia, máxima autoridad en el tema, respondió con una nota en la que
rechazaba nuevamente el esfuerzo de los grupos feministas de imponer, por ejemplo, el uso de "los/las" para incluir en una misma expresión el masculino y el femenino.
Esta noticia que se dio a conocer a los medios de comunicación en el marco de la presentación del libro "El buen uso del español", editado por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, constituyó un duro golpe a esa deformación lingüística impulsada por los grupos que han financiado y promovido esta auténtica "revolución cultural", como acertadamente la ha definido el prestigiado maestro Federico Müggenburg en donde "ya no sería la propiedad física la causa de la injusticia y de la explotación, ahora sería la familia monogámica… ya no sería necesario destruir, aniquilar o expropiar la propiedad privada y familiar, ahora había que destruir la unión de dos personas, hombre y mujer, como el origen de dicha explotación, por la subordinación de la mujer ante el hombre…”.
La nota de la Academia continúa diciendo "estos desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos… la mención explícita del femenino se justifica sólo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto… la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas… generan dificultades sintácticas y de concordancia y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos" concluye.
Las aseveraciones de la Real Academia no pasarían de ser una aclaración cultural si no fuera por lo que está en juego en esta "reingeniería del lenguaje" contenida en la ideología de género.
El supuesto debate
Los medios de comunicación afines a la ideología de género intentaron magnificar el debate que se generó en torno a esta cuestión. De ese modo, cobraron relevancia las declaraciones del director de la obra lexicográfica, el académico Pedro Álvarez de Miranda, que defenidó la actualización constante de las definiciones, mientras que lingüistas como Esther Forgas, catedrática de Lengua Española de la Universitat Rovira i Virgili, denunciaron lo que se, según ella, se debería haber cambiado hace años, pero que la Academia no acaba de rectificar. Por otra parte, resultó relevante la publicación de ‘Visibilitzar o marcar. Repensar el gènere en la llengua catalana’, una recopilación de las intervenciones de la jornada homónima organizada por la filóloga Carme Junyent que se celebró en la Universitat de Barcelona. El libro incluye el acuerdo sobre un uso no sexista de la lengua, redactado por especialistas de diversos ámbitos de la lingüística. Entre las conclusiones, quedó claro que el masculino plural es el genérico. En los últimos años algunas voces habían proclamado que cuando decimos "los estudiantes" estamos excluyendo a "las estudiantes", afirmación que contravenía la lógica gramatical de las lenguas románicas, como el castellano y el catalán, y ahora sido aclarada.
La confusión de los géneros
Los estudios de género existen desde hace cuarenta años. Pero en los últimos tiempos la distinción entre sexo y género se ha instrumentalizado para hacer propuestas legales y educativas que entran más bien en el marco de la ideología. De ahí la polémica que suscita en diversos países. Para distinguir entre los diversos enfoques que hoy se encuentran en ese cajón de sastre de los estudios de género, puede ser clarificadora una nota de Monique Baujard, directora del servicio nacional Familia y Sociedad de la Conferencia Episcopal francesa, que recoge Aceprensa.
Baujard afirma que hay que distinguir “los gender studies y la llamada gender theory, que de hecho es una ideología, la gender ideology. Los gender studies son estudios, a menudo sociológicos, que examinan los roles sociales de los hombres y de las mujeres, en particular bajo el ángulo de las desigualdades y de las relaciones de poder, en lo que se refiere a la sanidad, la renta, la carrera profesional, la vida social”.
Esta experta, además, aclara la polémica al explicar lo siguiente: “La distinción entre sexo y género recuerda que la educación, es decir, la cultura, ayuda a construir la dimensión sexuada, que no es sólo biológica, sino también histórica, humana, educativa, personal. Pero cuando se pasa de la distinción a la disociación, se entra en la ideología. Si es impropio hablar de teoría de género, se puede hablar de ideología. La ideología de género existe; la “teoría”, no”.
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