El debate sobre los vientres de alquiler: la odisea de un bebé con labio leporino para poder sobrevivir

La CNN publicó recientemente el caso de un embarazo por encargo en el que la niña engendrada en un vientre de alquiler resultó te…

La CNN publicó recientemente el caso de un embarazo por encargo en el que la niña engendrada en un vientre de alquiler resultó tener labio leporino, además de otros graves y múltiples problemas; fue rechazada por sus padres, que ofrecieron a la mujer embarazada 10.000 dólares por abortar; y tuvo un final feliz al encontrar una familia que la adoptó.

El seguimiento que la CNN hizo del proceso de embarazo, detallado en diez pasos, aviva el debate sobre los vientres de alquiler y los riesgos que puede suponer para un bebé por encargo y ‘a medida’. Al mismo tiempo, supone todo un ejemplo de lucha por la supervivencia.

Por su interés, reproducimos un breve resumen de la desgarradora historia publicada por la CNN y de la odisea que supuso para S., el bebé engendrado en el vientre de Crystal Kelley, desde el momento en que sus padres originarios la ‘encargaron’ hasta encontrarse en el seno de una familia que verdaderamente estuvo dispuesta a aceptarla con los problemas físicos con los que nació.

1. Un dilema inimaginable para una madre subrogada. A Crystal Kelley, una madre de alquiler, una pareja con problemas de fertilidad le ofreció 22.000 dólares por quedarse embarazada y tener un hijo para ellos.

El matrimonio tenía ya tres hijos, pero la pareja deseaba desesperadamente un cuarto hijo y la madre ya no podía tenerlos, así que se habían decidido a probar con un vientre de alquiler.

Tras conseguir dos embriones congelados por el sistema de fertilización in vitro, el 8 de octubre de 2011 los médicos los depositaron en el útero de Kelley y diez días después la madre de alquiler estaba embarazada. A partir de ese momento, todo parecía ir bien y los tres estaban encantados con la situación.

Sin embargo, a los cinco meses de embarazo, un examen rutinario cambio el rumbo de los acontecimientos…

2. El dinero era escaso. Todo empezó cuando Kelley, que había pasado por dos abortos involuntarios y andaba algo escasa de dinero, se planteó conseguirlo ofreciéndose como vientre de alquiler y, al mismo tiempo, hacer feliz a una pareja que no pudiera tener hijos. A cambio, ella obtendría esos 22.000 dólares.

Después de hablar con la agencia de alquiler de vientres, Kelley contactó con una pareja que vivía en Vernon, Connecticut. Les visitó y le gustó lo que vio en un hogar que ya contaba con tres niños, por lo que les dijo en aquel mismo momento que tendría un hijo para ellos.

La pareja había concebido a sus hijos por el sistema de fertilización in vitro y todavía disponía de dos embriones congelados sobrantes, así que se inició el proceso de embarazo.

3. "Hay algo que va mal". Pero, todo cambió cuando Kelley, embarazada de cinco meses, se sometió a un examen rutinario con ultrasonidos y los médicos detectaron problemas.

El especialista le hizo hacer un segundo ultrasonido a la semana siguiente y le comentó entonces que era difícil ver el corazón del bebé y que era conveniente someterse a una ecografía de un nivel superior en el Hartford Hospital.

Esa ecografía mostró que la niña crecía en su interior con graves defectos cardíacos, un labio leporino y un quiste en el cerebro.

4. El gran dilema de Kelley. Una vez confirmado el diagnóstico, Kelley se sintió "absolutamente aterrorizada" por el resultado del ultrasonido y por la posible reacción de los padres.

Los médicos explicaron que el bebé debería someterse a varías operaciones tras nacer, aunque aseguraron que podría sobrevivir al embarazo. También señalaron que tendría alrededor de un 25% de posibilidades de tener una "vida normal".

"Teniendo en cuenta los resultados de la ecografía, (los padres) creen que las intervenciones necesarias para manejar los problemas médicos (del bebé) son abrumadoras para un niño, y que es una opción más humana considerar la interrupción del embarazo", señalaron los especialistas a la vista del informe.

También subrayaron que "la señora Kelley cree que deben hacerse todos los esfuerzos para dar al bebé una oportunidad y parece que se opone firmemente" a la recomendación de los médicos.

5. Diez mil dólares por abortar. Sin embargo, tras comprobar con los especialistas los problemas que padecía el bebé, la pareja que había subrogado el vientre de alquiler, desconsolada, pidió a Kelley que abortara.

"Me negué. Yo no podía hacerlo. […] Yo era la que estaba sintiendo sus patadas, […] sabía que tenía un espíritu de lucha, y yo quería luchar por ella", recuerda Kelley.

Las dos partes se encontraron así ante un callejón sin salida. A pesar de que los médicos se ofrecieron a hacer una amniocentesis con la esperanza de que a través de los análisis de los genes del bebé se pudiera determinar mejor el alcance de los daños, los padres "sienten que la información obtenida con estas pruebas no influiría en su decisión de considerar la interrupción del embarazo", informaron a Kelley.

Por otra parte, ella se había ofrecido para ser madre de alquiler y no entraba en sus planes el hacerse cargo de la criatura.

Fue así como los padres llegaron a ofrecer a la madre de alquiler hasta 10.000 dólares. Como la necesidad de dinero era grande y Kelley se había quedado sin trabajo justo antes de quedarse embarazada, su determinación empezó a tambalearse y se planteó hacerlo a cambio de 15.000 dólares.

6. Mudarse a Michigan. Pero, tras rechazar los padres su proposición, Kelley se arrepintió de inmediato y decidió seguir adelante con el embarazo. Para ello, decidió cambiar su residencia en Connecticut y trasladarse a Michigan.

Lo que acabó por decidirla fue que los padres habían contratado los servicios de un abogado que le dirigió un escrito que decía, entre otras cosas: "usted tiene la obligación de terminar este embarazo inmediatamente", ya que debido a las condiciones de su contrato de subrogación se había comprometido a ello en circunstancias como las que se daban.

Si Kelley incumplía el contrato los padres la demandarían para recuperar los 8.000 dólares que ya le había pagado, así que decidió mudarse a un lugar donde las leyes no pudieran obligarla.

Así, en el séptimo mes de embarazo, viajó a 700 kilómetros de distancia y se estableció en Michigan. Allí contactó con un nuevo equipo médico para hacer el seguimiento del resto del embarazo.

7. Un parto en el agua. Cuando llegó el momento en que el bebé tenía que nacer, Kelley ingresó el 25 de junio en el Centro Médico de la Universidad de Michigan.

El parto se llevó a cabo en el agua, y el bebé nació con poco peso, no estaba respirando, su cuerpo era blando y azulado, y su frecuencia cardiaca era peligrosamente baja.

Los médicos se vieron obligados a bombear oxígeno hacia sus pequeños pulmones, pero al final, en unos 20 segundos, su pulso recuperó la normalidad y ya respiraba por sí misma.

8. El bebé es una niña. "El bebé parece que mueve todas las extremidades y llora de forma apropiada", decía el informe médico. Se trataba de una niña y sus problemas de salud resultaron incluso más amplios que lo determinado en las ecografías.

Tenía un defecto congénito llamado holoprosencefalia, de manera que el cerebro no se divide por completo en dos hemisferios diferentes. Además, muchos de sus órganos internos , como el hígado o el estómago, se encontraban en lugares equivocados. Tenía dos bazos y ninguno de ellos funcionaba correctamente.

Además, tenía un labio leporino, su cabeza era muy pequeña, el oído derecho era deforme y tenía el paladar hendido. Por todo ello, debería someterse en el futuro a diversas intervenciones quirúrgicas.

9. Una familia adoptiva. A pesar de todo ello, Kelley consiguió contactar con una familia que decidió adoptarla y que, además, ya se cuidaba de otros niños con necesidades especiales.

Sus padres adoptivos, que decidieron permanecer en el anonimato para proteger la privacidad de la familia, asumieron los riesgos que suponían todas esas intervenciones y los problemas con los que debería convivir la niña en el futuro.

Solo podían ver a un bebé nacido para sufrir, ver a una niña que había desafiado todas las probabilidades de nacer y que ahora tenía ante sí el reto de llegar a reír con sus hermanos o con los juguetes que podía tocar.

10. Ya tiene 8 meses. La última referencia que narra la CNN es la de una niña de 8 meses con las mismas ganas de sobrevivir.

"S. se despierta cada mañana con una sonrisa contagiosa. Saluda a su mundo con una constante sensación de entusiasmo", aseguraba entonces su madre adoptiva en un correo enviado a la CNN.

"En última instancia, nos aferramos a una fe que en la que S., con amor, oportunidad y estímulo va a ser una muestra de lo que es posible para su vida y lo que es capaz de lograr", añadía.

Por su parte, Kelley recordaba en su blog ‘Baby S.": "No puedo decir cuántas personas me dijeron que yo era mala, que estaba equivocada, que debería tener un aborto, que iba a ser condenada al infierno".

"Nadie más estaba sintiendo el embarazo como yo. Nadie más podía sentir su pataleo moviéndose dentro. […] Yo sabía desde el principìo que esa niña tenía un espíritu de lucha increíble, y sean cuales sean los desafíos que se lanzaran contra ella, ella iría a ellos con cada onza de espíritu que pudiera tener", concluía.

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