El declive religioso de los jóvenes: algunas claves

Uno de los problemas centrales, quizás el más importante, del catolicismo español es el debilitamiento en la transmisión y desarrollo de la fe. Esto h…

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Uno de los problemas centrales, quizás el más importante, del catolicismo español es el debilitamiento en la transmisión y desarrollo de la fe. Esto hace que las generaciones más jóvenes tengan un grado de pertenencia y práctica religiosa muy bajo.

Al lado de esta evidencia, que las encuestas nos muestran machaconamente una y otra vez, existe otra, consistente en el elevado número de niños y adolescentes matriculados en escuelas pertenecientes a las congregaciones religiosas.

Se da una contradicción entre aquel debilitamiento y el éxito cuantitativo por lo que se refiere al número de alumnos, sin duda atraídos por la calidad educativa de estos centros, algo que se halla fuera de toda discusión.

Pero claro, el que una congregación religiosa se dedique a la enseñanza no tiene como finalidad la simple excelencia educativa, esto en todo caso es un factor de valor añadido pero no su fin. La única razón por la que las órdenes religiosas enseñan es porque quieren hacer llegar la persona de Jesucristo y de su Iglesia a los jóvenes. Y esto es lo que falla.

La quiebra de la transmisión de la fe se debe en buena medida –ni mucho menos exclusiva- al abandono de la dimensión religiosa por parte de algunas ordenes religiosas dedicadas a la enseñanza. Jesucristo hace ya algún tiempo que ha dejado de estar en el centro de estas escuelas, en muchas ni tan siquiera ocupa un rincón.

Ejemplo: Se presentó en Barcelona por parte de “Jesuïtes Educació” su plan estratégico. Ni en el plan, ni en los discursos, en ningún momento, el sentido religioso afloró. Todo quedó reducido o amplificado, según se mire, a una concepción técnica y las gotas tópicas de buenismo.

Este plan de los Jesuitas dedicados a la enseñanza en Cataluña recoge como puntos fundamentales, según su calificación, el ser innovadores en el ámbito pedagógico, atender la diversidad, progresar en el aprendizaje de idiomas extranjeros, avanzar en la incorporación de nuevas tecnologías, impulsar nuevos proyectos en la formación profesional, facilitar la integración de alumnos con necesidades educativas especiales y de los recién llegados, y finalmente, como no podía ser de otra manera, potenciar la educación intercultural de todos los alumnos (ante calificativos como este último a uno siempre le queda la duda de a qué culturas se refiere y qué tipos de intercambios promueve. Pero en fin, esta es otra cuestión). Ese es todo el plan. Ni una sola referencia a la difícil transmisión de la fe, a la inculturación desde el hecho religioso. Nada fuera de la asepsia más absoluta.

En otro orden de cosas existe una revista que se distribuye entre la gente joven y en la universidad, llamada “21” y con el subtitulo de “La revista cristiana de hoy”. La edita y dirige la Congregación de los Sagrados Corazones. Y el examen de un número, el de marzo pasado, que ha caído en nuestras manos, no tiene desperdicio.

Tiene un artículo editorial llamado “El partido de Dios” que no se refiere a ninguna fuerza islamista radical sino que formula la consideración de que los católicos españoles están a un solo lado de la trinchera que divide a nuestra sociedad porque se oponen al PSOE. Es un razonamiento original, donde lo que menos importa es lo que hace el PSOE y lo único criticable la oposición al mismo. Esto es cavar trincheras.

Victoria Camps, la presidenta del Comité de Bioética de la Generalitat de Catalunya, que promueve el aborto libre hasta los seis meses e ilimitado si existe riesgo de para la salud psíquica para la madre –es decir, el gran coladero que actualmente permite el fraude masivo en España- ocupa un lugar destacado. Su artículo adoctrina desde una particular perspectiva, que nada tiene que ver con el cristianismo, sobre el papel de la mujer en nuestra sociedad.

Hay otro artículo sobre la Iglesia en España que lleva un título que se define por sí mismo: “Tragicomedia”. También otro de Juan Martín Velasco que afirma sin empacho que la jerarquía “moviliza a los católicos contra su influjo (se refiere al gobierno) alistándolos en un proyecto político y cultural uniforme

¿Por qué lo dice? ForumLibertas somos un buen observatorio desde el punto de vista cultural y político, como lo son otras organizaciones, y tenemos muy claro que en ningún caso existe tal uniformidad ni política ni cultural.

Lo que sí existe por encima de las diferencias es una crítica a las leyes y actuaciones del gobierno español que objetivamente, es decir en razón de lo que ha legislado, es una anomalía en Occidente. Lo hemos explicado en más de una ocasión, las leyes españolas de la ruptura antropológica no tienen parangón en relación a ningún otro país.

El apartado de pedagogía sobre jóvenes, y esto hay que subrayarlo tratándose de una revista de la Congregación de los Sagrados Corazones, es fantástico, se llama “El día después”. Y cuenta, como algo verídico, la actuación de un sacerdote a quien se le presentaron dos adolescentes que estaban asustados porque se les había roto el condón durante su relación. “El cura duda. Se lo piensa. Estos chavales confían en él” “Por otra parte comparte el punto oficial de la Iglesia sobre esta píldora (se refiere a la píldora abortiva del día después), vive un conflicto de valores”. Final del cuento, el cura lleva a los chicos a un centro de salud para que les den la píldora.

Lo más interesante del caso es que la funcionaria les dice que vuelvan al día siguiente. Mas allá de esta nota que suprime la urgencia que se quiere presuponer a la actuación del clérigo, el hecho es que :

a) Primer nivel. Presenta en términos positivos una conducta absolutamente inapropiada. Un sacerdote no puede llevar de la mano a unos adolescentes a realizar un acto de este tipo, por obvias razones de testimonio y coherencia religiosa.

b) Pero es que todavía puede hacerlo menos sin hablar con los padres -y este es un segundo nivel de análisis- porque como dice el artículo, uno tiene quince años, pero ella tiene trece, es decir, el sacerdote usurpa ilegalmente un derecho que corresponde a los padres.

c) Y, además, carece de la formación necesaria, porque ve una urgencia de horas, aquello que la funcionaria de sanidad deja para el día siguiente. Sería aquello, y esto ya pertenece al tercer nivel, el del “zapatero a tus zapatos”, sobre todo si tienes poca idea de calzado.

¿Puede extrañarnos que la quiebra religiosa tenga su centro neurálgico entre los 13 y los 15 años? ¿Nadie, en ningún lugar de la Iglesia, de las congregaciones religiosas, va a levantar el dedo y va a decir basta a tanto despropósito y tanta renuncia?

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