El desastre de Bangladesh demanda una ayuda internacional que incluya la prevención, no sólo paliar los efectos

Las inundaciones provocadas por los monzones estivales en el sur de Asia ya han causado casi 1.000 muertes y han afectado a cerca de 70 millones de pe…

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Las inundaciones provocadas por los monzones estivales en el sur de Asia ya han causado casi 1.000 muertes y han afectado a cerca de 70 millones de personas residentes en India, China, Bangladesh y Nepal. A pesar del envío de ayudas, se agrava la crisis humanitaria al empezar a manifestarse diarreas y disentería entre la población de las zonas más afectadas. Especialmente trágica es la situación de Bangladesh, atravesado por unos 250 ríos que tienen completamente anegado a un país que, año tras año, sufre inundaciones debido a sus peculiaridades orográficas –demasiado llano-. El pasado fin de semana murieron más de 80 personas y hay cientos de equipos médicos en las zonas afectadas trabajando para prevenir la difusión de enfermedades. Entre 25 y 30 millones de personas han resultado damnificadas por las inundaciones y casi 400 ya han perdido la vida. Sin embargo, son precisamente sus características geográficas las que deberían hacer pensar a la comunidad internacional en la necesidad de elaborar un plan que vaya dirigido a atajar las causas del problema y no tan sólo recurrir, año tras año, al envío de ayuda humanitaria.

 

En la capital de Bangladesh, Dacca, muchos de sus habitantes se ven obligados a desplazarse con balsas ya que el agua cubre el 40 por ciento de su superficie. Buena parte de la cosecha de arroz se ha perdido, aumentando las posibilidades de hambruna entre los agricultores de la región. El sistema de alcantarillado de la ciudad no funciona y según el responsable gubernamental del área de Madartek en Dacca, Abu Kalam, cada día que pasa empeora más la situación de insalubridad. Alrededor de 125.000 personas se han refugiado en los centros de acogida. Dos tercios del territorio de Bangladesh está inundado y se esperan nuevas lluvias, razón por la que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha alertado sobre una posible situación de crisis humanitaria en el país.

 

Atajar las causas, no los resultados

 

Cada vez que hay un desastre en Bangladesh a causa de las lluvias monzónicas, Occidente envía sus ayudas con el consiguiente gasto a fondo perdido. Sin embargo, se hace necesaria una acción internacional que no se limite a intentar paliar los desastrosos efectos de las inundaciones. Hay que ir a las causas y diseñar una ayuda internacional que incluya una inversión suficiente en infraestructuras como para realizar grandes obras de ingeniería que permitan evitar los desastres naturales. Unos desastres derivados de la falta de desniveles que dificulta la escorrentía de la lluvia una vez el suelo está saturado por los ríos que se desbordan y por el régimen de lluvias que se concentra en una época concreta del año. Se necesita una macro obra pública que combine la mejora de las infraestructuras, como carreteras, ferrocarriles y alcantarillado, con una obra hidráulica dirigida a evitar inundaciones y facilitar la evacuación. Se trata, en definitiva, de tomar como referencia el modelo de Holanda. Una política de ayudas a Bangladesh basada en estos criterios significaría pasar de un sistema de ayudas que sólo implica gasto a efectuar una inversión, con los lógicos beneficios que comporta, como mayor ocupación y un incremento del PIB.

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